Opinión
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La opinión deCarlos Edo CuestaBiologo, Máster en Calidad de Aguas Continentales y Doctor en Hidrología y Gestión de los Recursos Hídricos por la Universidad de Alcalá.

Normalmente en Madrid, pero si no, me pillaras en la ribera del Jerte .

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Los microplásticos contaminan las playas de un espacio protegido canario


El uso de materiales plásticos ha aumentado de manera constante desde mediados del siglo XX para alcanzar volúmenes de producción actuales de unos 350 millones de toneladas anuales. Se trata de un conjunto muy diverso de materiales cuyo ciclo de vida va desde unos minutos a décadas y cuya gestión como residuos es particularmente compleja. En la UE (más Noruega y Suiza) la cantidad de desechos plásticos recolectados ascendió en 2016 a 27.1 millones de toneladas, que representa aproximadamente la mitad de la cantidad de plástico transformado en los mismos países. Es importante indicar que recoger no significa reciclar ya que solo menos de un tercio de reciclan realmente. Un 42 % se quema y el resto va al vertedero a pesar de que lo hayamos depositado en los contenedores de reciclaje.

La mitad de los materiales plásticos que ni siquiera se recoge corresponde a bienes duraderos en uso y a desechos que escapan a la gestión, siendo estos últimos responsables de la aparición de gran cantidad de desechos plásticos en mares y costas. Las acumulaciones de desechos son particularmente altas en los giros oceánicos donde se alcanzan concentraciones de partículas plásticas en superficie de alrededor de 500.000 partículas por kilómetro cuadrado (o menos una partícula por metro cuadrado, 100 a 10.000 veces mayor que en otras partes del océano). Uno de estos giros, el del Atlántico Norte, lanza los plásticos hacia las Islas Canarias a través de la Corriente Canaria, que circula paralela a la costa africana y es responsable de la acumulación que se observa en las playas de las islas situadas más al norte.

En nuestro estudio, en el que han participado investigadores de las universidades de Alcalá y Autónoma de Madrid, hemos muestreado la playa del Àmbar (conocida localmente como Lambra), en la Isla de La Graciosa, que forma parte del Archipiélago Chinijo, situado al norte de Lanzarote. Se trata de una zona con escasa presión turística que forma parte de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote y del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, que es un importante espacio protegido marítimo-terrestre en el que se concentran gran número de endemismos vegetales y la mayor biodiversidad marina de Canarias.

Las muestras se tomaron a lo largo de la playa y se obtuvo una densidad de materiales plásticos de entre 1 y 5 mm que superó los 100 g/m2 en las zonas más tranquilas y alejadas de la entrada del mar de la playa. Analizamos casi 10 000 partículas plásticas de las cuales un 87% correspondieron a fragmentos en general con evidencias de envejecimiento por fragmentación, decoloración y colonización por microrganismos. La composición es compatible con plásticos marinos arrastrados por el viento más que con un origen costero o pesquero. La composición química de las partículas de plástico correspondió en un 95 % a polietileno y polipropileno, materiales con menor densidad que el agua y que se degradan muy lentamente en el medio ambiente. En todos los puntos de muestreo detectamos proporciones de polietileno a polipropileno relativamente elevadas, lo que se puede explicar si corresponden a muestras envejecidas, ya que el polietileno es un polímero muy estable que puede mantenerse durante décadas en el medio ambiente.

Los efectos nocivos de la contaminación por plásticos son múltiples. Hay efectos obvios como los daños estéticos con la consiguiente afectación del turismo o la toxicidad directa producida por su ingestión por organismos marinos o terrestres. Otros más sutiles son la liberación de tóxicos contenidos en los mismos, tales como antioxidantes, pigmentos, plastificantes, retardantes de llama o los catalizadores usados en su polimerización, que quedan incluidos en los materiales.

Por otro lado, la fragmentación de los microplásticos lleva inevitablemente a la generación de nanoplásticos (menos de una micra – una milésima de milímetro – o de una décima de micra según definiciones), que actualmente no pueden ser cuantificados en muestras ambientales pero cuyo tamaño hace posible su paso a los tejidos de los seres vivos con consecuencias por el momento desconocidas.

Referencia bibliográfica: Occurrence and identification of microplastics along a beach in the Biosphere Reserve of LAnzarote. Carlos Edo, Miguel Tamayo-Belda, Sergio Martínez-Campos, Miguel González-Pleiter, Keila Martín-Betancor, Gerardo Pulido-Reyes, Carmen García-Ruiz, Félix Zapata, Francisco Leganés, Francisca Fernández-Piñas, Roberto Rosal, Marine Pollution Bulletin, 143, 220-227, 2019.