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Optimización de la gestión del patrimonio de las PTAR (IV): Indicador de rendimiento técnico

Sobre el blog

Degrémont
Degrémont Iberia surge a comienzos de 2009 fruto de la integración a nivel organizativo y operativo de Degrémont España y Degrémont Portugal, ambas pioneras en el sector del agua en sus respectivos mercados.

Este indicador de resultado tiene como objetivo evaluar el nivel de conservación de la planta con el fin de evaluar de la mejor manera posible, con el indicador de rendimiento organizativo y el indicador de rendimiento económico, el nivel global de rendimiento de la función de mantenimiento.

El nivel de conservación de la planta se define como la media de su edad y su estado. La edad de la planta se expresa como porcentaje de su vida útil. El estado de la planta se obtiene realizando la media del estado de sus equipos ponderada por sus valores. El estado de los equipos es evaluado de acuerdo con los siguientes cuatro criterios:

  • Fiabilidad (frecuencia de fallos),
  • Rendimiento (capacidad para realizar la función),
  • Signos externos de degradación (corrosión, fugas, etc.),
  • Obsolescencia (falta de disponibilidad de las piezas, capacidad de reparar, etc.).

El nivel de conservación de la planta se puede representar de acuerdo con la siguiente tabla:  

Este indicador técnico relativo a la evaluación de la conservación de la planta tiene como objeto evitar interpretaciones sesgadas cuando solo se tiene en cuenta la edad o el estado de una planta. En efecto, para decidir sobre el nivel de conservación de una instalación, hay que tener en cuenta tanto la edad como el estado. Por ejemplo:

  • Una planta nueva y en excelentes condiciones es el reflejo de una situación normal, mientras que una planta nueva en un estado insuficiente es el reflejo de una construcción de mala calidad o de una función de mantenimiento deficiente e incluso inexistente.
  • Una planta al final de su vida útil en estado insuficiente puede ser indudablemente aceptable (en la medida en que sea el resultado de una política deliberada porque otra instalación debe tomar el relevo).
  • Una planta vieja en excelente estado puede ser testigo de una función de mantenimiento eficiente o de una “sobrecalidad”.
  • Etc.

Por tanto, se pueden considerar diferentes estrategias de conservación de la planta en función de la demanda del cliente propietario de la misma:

Ejemplos de estrategias:

Estrategia 1: Planta que “representa su edad”. La planta se mantiene en un nivel de conservación correcto para su edad, ya que se prevé su renovación cuando llegue al final de su vida útil.

Estrategia 2: Planta que “no representa su edad”. El objetivo es que la planta tenga una vida útil lo más larga posible. Esta situación se da regularmente en plantas de tratamiento de aguas cuya capacidad y calidad de tratamiento siempre satisfacen las necesidades, a veces más de cincuenta años después de su construcción.

Estrategia 3: Planta “mayor que su edad”. Este objetivo, que a primera vista parece sorprendente, se puede marcar, por ejemplo, cuando la planta debe realizar su función durante un tiempo limitado. Este caso puede darse, por ejemplo, en el tratamiento de efluentes procedentes de un yacimiento mineral temporal cuya cantidad de agua a tratar se reducirá gradualmente. En este caso, puede decidirse deliberadamente mantener “de forma insuficiente” determinados equipos a sabiendas de que será posible “canibalizar” parte de la planta para mantener la parte operativa restante.

De hecho, no hay una estrategia errónea o acertada correcta o incorrecta sino estrategias adaptadas o no a las necesidades y a la evolución a largo plazo.  

Ejemplos de resultados:

El siguiente gráfico muestra los niveles de conservación de las plantas que pertenecen a la muestra presentada anteriormente: 

Constatamos que el rendimiento técnico es generalmente influenciado por el rendimiento organizativo (con la excepción de la planta I y, en menor medida, de la planta B). 

Este gráfico muestra un hecho que ya conocen los profesionales del mantenimiento, a saber, que la organización afecta en gran medida al nivel de conservación de una planta con un coste dado.  

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