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Rompiendo barreras físicas y virtuales para la innovación en el sector del agua

Sobre el blog

Enrique Fernández Escalante
Doctor en CC. Geológicas, Especialista en Tragsa I+D+i y profesor asociado en la Univ. Complutense. Secretario Técnico de la Plataforma Tecnológica Española del Agua. Co-chair en la IAH-MAR Commission. Coordinador del proyecto de I+D+i DINA-MAR...

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    Gota de agua

Los avances científicos y tecnológicos en las ciencias relacionadas con el agua tienen un avance lento por tradición, como apuntan numerosos autores como el CEPAL, aunque no por ello se debe desistir en el intento.

Entre los días 27 y 29 de noviembre se ha celebrado en Pamplona el V Encuentro Europeo de I+D+i del AGUA, organizado por la Plataforma Española del Agua (PTEA), evento que ha reunido a más de 200 profesionales del sector.

La segunda jornada tuvo como eje central la innovación en el sector del agua, la presentación de proyectos, perspectivas y líneas de financiación.

En el debate se presentaron algunos ejemplos de “barreras a la innovación”. A tenor de estas, quisiera compartir en este foro mi percepción y apreciación, así como suscitar un cierto debate si esto fuera posible.

El fin último, adelantando las conclusiones a la introducción, es la necesidad de romper no solo las barreras tecnológicas, sino también ciertos tópicos y mitos que incluso podrían ser considerados “leyendas urbanas”, de distintas escalas, que ralentizan en cierto modo y en la opinión de este bloguero, el avance de la innovación en el sector.

Es preciso cambiar la percepción del agua en sí misma y por usos, lo que permitirá avanzar hacia una nueva mentalidad en la percepción del recurso. También parece necesario romper barreras tecnológicas, cuestionando ciertos “dogmas” de aceptación general.

Uno de los aspectos cuestionados es la creencia de que el consumo de agua destilada es negativo para la salud. Desde hace muchos años se han vendido “Lithines” en las farmacias y sales varias para que los alpinistas y exploradores adicionaran sales al agua resultante de la fusión de la nieve. La deshidratación de algunos alpinistas ha conducido a considerar esa creencia de aceptación general, cuando en muchas ocasiones, tal deshidratación podría estar motivada por los factores relacionados con la dureza de este deporte en sí mismo, agotamiento, extenuación, etc.

A este respecto quisiera mencionar la experiencia propia en el consumo de agua destilada, no solo como alpinista en más de 10 expediciones, sino como mero usuario “ocasional” mediante una destiladora doméstica adquirida en una feria comercial “alternativa”.

El uso de estas aguas para disolver toxinas fuertemente adheridas al organismo es evidente, por el enorme potencial del agua destilada para incorporar iones a su estructura. Sobre las ventajas e inconvenientes hay abundante documentación.

En este caso no pretendo suscitar el debate sobre si este consumo puede ser bueno o malo, simplemente cuestiono el “dogma de fe” que he recibido desde pequeño sobre la “maldad” del agua destilada o del agua de nieve al ser consumida por el hombre. Añado además mi experiencia personal de que, en general, me ha sentado bastante bien, al adquirir las sales minerales que preciso a través de la dieta y tener garantía de que está exenta de contaminantes emergentes, medicamentos, plaguicidas, metales pesados...

El otro “atrevimiento” o ataque a otra barrera que quisiera mencionar es relativo al consumo de agua de mar. Hace poco cayó en mis manos el “Manual del náufrago” de D. Ángel Gracia. El autor relata la experiencia sobre cómo sobrevivir ingiriendo agua de mar cuando no hay posibilidad de adquirir agua dulce. La técnica se basa en emplear una larga cantidad de tiempo y saliva para convertir el agua del mar en una sustancia isotónica, asimilable por el cuerpo humano, que además aporta valiosos nutrientes. El náufrago empleó su propio cuerpo como una pequeña y compleja “desaladora”.

Aunque no he terminado de leer este tratado, debo reconocer que en principio generó en mí una sonrisa de sorna, escepticismo e incluso animadversión, lanzando una leve crítica antes de conocer a fondo su contenido. Esta misma reacción la he visto en amigos y colegas que tampoco tenían la mente muy abierta cuando ha salido el tema a colación.

Sea como sea el resultado, repentinamente me he sentido inmerso en dos nuevas alternativas de innovación en el sector del agua que, además de cotidianas, van centradas al consumo del recurso, lo que resulta realmente importante para todo el mundo, me atrevo a escribir.

La aceptación de estas normas de fe recibidas en nuestra educación representan un escollo para el estudio de ciertas líneas de acción, precisamente cuando resulta más preciso cambiar la percepción del recurso y romper barreras, físicas y virtuales, a distintas escalas. Me parece advertir que, muchas veces, la principal barrera puede ser nuestra mente.

Otro ejemplo podría ser la percepción del agua como mineral (mineral agua, no agua mineral) de los niños pequeños, al menos en mi entorno más cercano y gracias a unas “seños” de mentalidad claramente abierta. Seguro que hay otros muchos casos que Vds. podrán añadir si lo consideran oportuno.

Estos son pequeños ejemplos para un gran fin: garantizar el consumo de agua para la población, o mejor sobrepoblación, que habrá en el planeta en un futuro no muy lejano.

Fotografía: fox_kiyo en Flickr