Sequía: ¿todos a sus puestos?

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  • Sequía: ¿todos puestos?

Una vez más, la sequía. No hay forma de aprender. Hay países mucho más secos que ya comprendieron que no hace falta esperar a que llueva ni tampoco hay que rezar a la Virgen de la cueva.

Una sociedad moderna requiera servicios con garantía de suministro. Esperamos que no se produzcan apagones al igual que esperamos que no se produzcan cortes de agua. Eso requiere organización y técnica.

Organización. En relación al abastecimiento de agua se pueden distinguir tres niveles de responsabilidad:

a) La relativa a la garantía de suministro. Es la que corresponde a la autoridad hidráulica. En general la responsabilidad es de las confederaciones, y en las cuencas internas de Catalunya, de la Agencia Catalana del Agua que, como titular de las competencias de ordenación del ciclo del agua, debe adoptar medidas para garantizar el abastecimiento de los municipios dentro de los límites y en los términos establecidos por la planificación hidrológica. En ese marco hace una década se adoptó la decisión de construir la planta desaladora del Prat de Llobregat, así como medidas tendentes a mejorar la interconexión entre las cuencas del Ter y el Llobregat, como fue la arteria Trinitat-Sant Joan Despí.

b) El abastecimiento en alta. Es el servicio encargado de la captación, tratamiento y aducción del agua hasta los núcleos de población que la van a usar. Se observa como servicio diferenciado principalmente en las grandes conurbaciones. La característica esencial de los municipios usuarios es la substitución de la concesión demanial por la dotación de agua por habitante, lo que permite incrementar la garantía del conjunto sin limitar la extracción de agua a un punto determinado. Su prestación adquiere configuraciones diversas en las que domina el carácter consorcial, aunque hay casos singulares como el Canal de Isabel II o Aigües Ter-Llobregat, de carácter autonómico.

c) El abastecimiento en baja. Es el servicio encargado de la distribución urbana del agua hasta los puntos de consumo de sus usuarios.

Si bien es cierto que el abastecimiento en alta ha contribuido notablemente a la racionalidad en la administración del recurso –tanto en su disponibilidad y garantía como en su coste-, no cabe duda que el aseguramiento de esa disponibilidad corresponde a la autoridad hidráulica a través de sus actuaciones ya sea de carácter previsorio en la elaboración de los planes hidrológicos, como en las de carácter provisorio, en las actuaciones concretas que se requieran en cada momento.

Ello comporta no sólo la mejor asignación del recurso disponible sino la correcta imputación de costes de disponibilidad y de oportunidad para un recurso que sabemos de sobre que es escaso pero que se administra con una prodigalidad digna de mejor causa. Esa debe ser la función de los cánones de uso aplicables a todos los usos incluidos –sobre todo- los mayoritarios. Su no aplicación supone subvenciones encubiertas y el traslado de costes mayores al conjunto de la sociedad.

A título de ejemplo, la tarifa de Aigües Ter Llobregat incluye un canon en forma de fondo de sequía destinado a financiar el funcionamiento de las plantas desaladoras cuando sea necesario, pero que también se podría destinar si la pluviometría lo permite, a financiar la construcción de nuevas desaladoras e incrementar las garantías: ya sea la seguridad de suministro, ya la conservación en mejor estado ecológico de los cauces de los que se extrae normalmente el agua.

Por otra parte, el Programa Metropolitano de Reutilización de agua recuerda que las actuaciones de reutilización de agua se recogen en el Programa de reutilización de agua en Catalunya (PRAC) que realiza la Agencia Catalana del Agua (ACA). El PRAC forma parte del Pla de Gestió del districte de conca fluvial de Catalunya, aprobado por el gobierno de la Generalitat el 23 de noviembre de 2010. En él se determinan:

  • Las infraestructuras de reutilización que han de promover la Generalitat y otros promotores.
  • La definición de los usos que se consideran más adecuados para cada depuradora.
  • Los costes de explotación.
  • El establecimiento de criterios de gestión.

El objetivo es llegar a aprovechar 209 hm3 de agua tratada. Y aunque se está llegando con retraso ello no significa otra cosa que la dificultad de alcanzarlo. Y la necesidad de que en otros ámbitos se delimiten esos objetivos y se asuma la responsabilidad de alcanzarlos.

El clima arrecia y no hay tiempo que perder. Los nuevos usos y las garantías requeridas por una sociedad avanzada requieren organización e instrumentos. Los costes energéticos asociados a la disponibilidad de agua son un acicate para avanzar por la senda de las energías renovables, pues tenemos poca agua pero una gran insolación.

La Ley por la que se adoptan medidas urgentes para paliar los efectos producidos por la sequía en determinadas cuencas hidrográficas, aprobada esta semana, se orienta fundamentalmente a las medidas coyunturales destinadas a la agricultura. Está bien ayudar al sector, pero eso está lejos de profundizar en los planteamientos estratégicos iniciados con las medidas adoptadas en 2007 por el gobierno para afrontar el problema. Parece que cuanta más sequía, más hay que rebajar el coste del agua.

Por lo demás, que el abastecimiento urbano es prioritario, está legislado desde hace años. Y mientras vamos deshojando la margarita, el Tajo se muere, como tantos cauces que un día albergaron ríos…

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