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La estética mató a la estrella de la depuración

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Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.

En uno de mis últimos post hablé de los procesos importantes de una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). Estos procesos son los que permiten que la planta funcione de forma continuada todos los días del año y durante 25 años y son: el desbaste, el desarenado-desengrasado y la deshidratación mecánica de fangos.

Hoy voy a hablar de uno de los procesos potentes de las EDAR: el tratamiento biológico a base de fangos activos. Este proceso no es importante ya que, en numerosas ocasiones, la planta sigue funcionando si este proceso presenta fallas y suele, si está bien diseñada la EDAR, al menor someter las aguas residuales a una decantación simple.

Como proceso potente, el tratamiento de fangos activos es el responsable de lograr la máxima depuración de las aguas residuales.

Por desgracia, los malos diseños de estos procesos son tan frecuentes como desalentadores. A pesar de las recomendaciones de los operadores.

Un buen diseño de los fangos activos debe de reunir, además del cálculo del volumen de las balsas biológica (algo que se hace muy bien por norma general), las siguientes actuaciones:

  • El número de balsas biológicas debe de ser igual al número de decantadores.
  • Cada balsa biológica debe de trabajar con su decantador para poder disponer de tantos procesos biológicos independientes como unidades de balsas se dispone.
  • No se deben de mezclar la salida de las balsas biológicas ya que se mezclarían los microorganismos de cada biológico.
  • No se deben de mezclar las recirculaciones externas ya que se mezclarían los microorganismos.
  • El diseño del decantador, y especialmente su altura (siempre mayor de 3,5 metros) debe de ser tan cuidadoso como el diseño del volumen del biológico.

Evidentemente, el diseño debe de permitir, además de lo anterior, que, si el operador quiere, todas las balsas biológicas funcionen con todos los decantadores. Pero aquí esta uno de los mayores retos para los diseñadores.

Lo que es realmente estúpido y ocurre con frecuencia, especialmente en las ampliaciones o reconversiones de las EDAR, es sacrificar el diseño a la estética de la planta.

No hay ninguna fábrica (no olvidemos que una EDAR es una fábrica de fangos) que sacrifique la estética y la simetría por la producción. Salvo la de las depuradoras.

En el año 2020 y 2021 hay numerosos ejemplos de diseño, en España, donde para mantener la estética de la implantación se han diseñado EDAR con 3 balsas biológicos y cuatro decantadores o con cinco balsas biológicas y cuatro decantadores.

Así es imposible que el potencial de los fangos activos pueda ser operado con la mayor eficiencia posible. ¿Por qué?

Muy sencillo, una planta con cuatro balsas biológicas y cuatro decantadores con funcionamiento independiente permite, al operador, las siguientes ventajas:

  • En la puesta en marcha, reducir la estabilización del proceso biológico en más de un 75 % del tiempo, trabajando de forma independiente frente al funcionamiento como un solo biológico.
  • Cuando surjan problemas en el fango (bulking, filamentosas, etc.) al tener cuatro biológicos independientes pueden resolver el problema en la cuarta parte del tiempo probando cuatro configuraciones diferentes para dar con la solución.
  • Lo mismo ocurre cuando, por razones estacionales, cambien drásticamente las condiciones del agua bruta. En la cuarta parte del tiempo podrás determinar cuál es la mejor configuración para procesar el agua residual.
  • Por último, en caso de vertido potencialmente peligroso o tóxico, este se puede procesar en una sola de las balsas biológicas (usando todos los decantadores) y si, realmente es tóxico, se habrá perdido una unidad de las cuatro. Pero, en cuanto pase el vertido, se dispondrá de tres balsas biológicas listas para funcionar al máximo rendimiento.

Esto, que debería de ser enseñanza obligatoria en toda carrera técnica, máster internacional o escuela de aguas, ni se enseña ni los teóricos del diseño lo saben. Están tan preocupados por disponer de normativas de diseño, modelos matemáticos o simuladores que se olvidan de lo más elemental: Diseñar con flexibilidad, fiabilidad y robustez.

No dejemos que la estética, y mucho menos, la ignorancia, acaben matando a la estrella de la depuración: el proceso biológico.

PD: Remito a otros post donde hablo de cómo se debe de diseñar otro proceso biológico: lechos bacterianos y biodiscos.

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