La gestión del agua atraviesa un momento decisivo que marcará el futuro del campo español. La crisis climática, con sequías cada vez más intensas y prolongadas, y la creciente presión sobre los recursos hídricos, hacen necesario un salto cualitativo en la forma en que regamos y planificamos el uso de cada gota.
El regadío español, que ya es un referente mundial por su grado de modernización, afronta ahora un reto y una oportunidad sin precedentes: la transformación digital. Entre todas las nuevas tecnologías, la digitalización y la inteligencia artificial se van a convertir en el motor que va a impulsar un cambio revolucionario en eficiencia y sostenibilidad.
La digitalización en primer lugar abre la puerta a la recepción de mucha información en forma de datos, que son imprescindibles para tomar las mejores decisiones y optimizar la gestión. Con estos datos vamos a incrementar los controles de los volúmenes y los caudales de agua y de muchas más variables que permiten regar cuando más necesario es para la planta. La humedad del suelo, la temperatura, las necesidades de agua de la planta… se van a poder medir e incorporar a programas que permitan gestionar el riego de mejor manera.
El regadío español, un referente mundial por su grado de modernización, afronta ahora un reto y una oportunidad sin precedentes: la transformación digital
En este capítulo quiero recordar la importancia que en este proceso de digitalización del campo están jugando los fondos europeos Next Generation, que están siendo una herramienta muy eficaz para avanzar en todos estos frentes. Estamos hablando de una inversión superior a los 2.000 millones de euros para transformar nuestros regadíos y hacerlos aún más eficientes.
A esto hay que sumar los 200 millones que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha dispuesto en el PERTE de digitalización de los regadíos, al que nuestras Comunidades de Regantes están optando y que supondrá un avance sustancial en la mejora de la gestión del agua.
No menos importante va a ser el impacto que la inteligencia artificial va a tener en el regadío. Según los cálculos del Grupo de Trabajo de IA de Fenacore, su aplicación permitirá ahorrar hasta un 10% del agua destinada al riego sin comprometer el rendimiento de los cultivos. Esta cifra, aparentemente modesta, es de un enorme calado en un país donde el regadío representa más del 65% del consumo de agua.
La combinación de sensores, caudalímetros e imágenes satelitales abre la puerta a un mantenimiento predictivo que permite detectar incidencias, como el taponamiento de aspersores, antes de que repercutan en la producción. Al mismo tiempo, algoritmos avanzados de aprendizaje automático, desde redes neuronales hasta modelos Transformer, ofrecen predicciones de la demanda hídrica con un nivel de precisión sin precedentes, mejorando la planificación de cada campaña y optimizando la gestión de los recursos disponibles.
Los sistemas automatizados adaptativos, por su parte, integran datos climáticos, energéticos y agronómicos, evolucionando hacia modelos que aprenden de sus propios resultados en lugar de depender de una constante parametrización externa. Gracias a la potencia de la IA generativa, la red de riego empieza a comportarse como un organismo vivo, capaz de ajustarse de manera autónoma para maximizar su eficiencia
Para poner en marcha de una forma eficaz y usar bien ambas herramientas, tenemos que responder antes ante algunos desafíos, como la resistencia al cambio, el no estar familiarizados con estas y la gestión de grandes volúmenes de información en tiempo real.
Fenacore está haciendo un esfuerzo decidido en formación. Es fundamental que los agricultores adquieran las competencias necesarias para incorporar con confianza estas tecnologías. Solo así lograremos acelerar su adopción y garantizar que la innovación no deje a nadie atrás.
España, gracias a la experiencia acumulada por sus comunidades de regantes, está en condiciones de mantener un liderazgo en este terreno si aprovecha esta ola de innovación con el respaldo público y privado necesario. La apuesta por la tecnología es ineludible si queremos ser cada día más sostenibles y productivos, además de garantizar el relevo generacional en el campo español.
