Opinión
Luis Luján Cárdenas
La opinión deLuis Luján CárdenasSociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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Coronavirus: ¡Urgente, reorientemos la política del agua!


Todos los países pobres y en vías de desarrollo deben de reflexionar a propósito del flagelo del coronavirus, replanteando y reorientando sus políticas de agua y presupuestos públicos, dado que registran un alto porcentaje de pobreza. Y esta incluye ―entre otros factores― la carencia de agua potable y servicio de saneamiento, derecho humano y condición sine qua non, para prevenir y combatir cualquier enfermedad infectocontagiosa y otras, por la falta de mínimas condiciones físicas y de higiene.

De aquí y en adelante, por las generaciones futuras y el bien del planeta, debemos ser más celosos con los recursos hídricos en sus fuentes naturales, afectadas en cantidad, calidad y oportunidad desde hace siglos por la acción antrópica, que bajo sus distintas formas (industrial, extractiva, servicios, energía, agricultura, turismo y recreación) –sumado el cambio climático― alteran el equilibrio sociedad-medioambiente.

  • Primero: es necesario proteger y conservar las cabeceras de cuenca, dado que desde las alturas, fluye mayormente el agua hacia los ríos, lagos, lagunas, etc., como grandes venas que nutren las sociedades y los ecosistemas. El gran enemigo es la actividad extractiva y energética, cuya regulación debe ser más celosa y estricta.
  • Segundo: el presupuesto público debe contemplar la mayor partida al sector agua y saneamiento, para que nadie carezca de este importante servicio, incluida la zona rural, en el más breve plazo. Aquí la infraestructura natural y la economía verde y circular son vitales, y las empresas privadas socialmente responsables pueden jugar un gran papel.
  • Tercero: la educación en sus diferentes niveles debe contemplar obligatoriamente mayor contenido de temática ambiental; los centros de labores, capacitación en buenas prácticas hídricas; y los medios de comunicación, ofrecer espacios gratuitos para que el Estado promueva la cultura medioambiental.
  • Cuarto: los recursos hídricos no solo debemos cuidarlos y preservarlos, sino debemos en lo posible aumentar el caudal hídrico, en proporción al crecimiento demográfico y de las actividades económicas productivas, de servicios, energéticas, turísticas, etc. Esta es una gran falencia en la gestión hídrica, de gran importancia en el desarrollo sostenido y la resiliencia ante la acción antrópica y los efectos de la variabilidad climática.
  • Quinto: no podemos construir gobernanza efectiva sino gestionamos el agua a través de un marco normativo simple pero efectivo, y la creación de un Ministerio ―como lo hace China― para darle transversalidad y multisectorialidad a sus políticas, y una administración unificada, homogénea y descentralizada desde las fuentes naturales, pasando por el servicio de agua y alcantarillado y el abastecimiento a la industria, hasta el tratamiento y reciclado de las aguas, a niveles de calidad iguales al inicio de este ciclo hídrico.

Siendo el agua fuente de vida y salud para los seres humanos, la biodiversidad y los ecosistemas, es necesario asumir nuevos paradigmas, políticas, planes y estrategias, por el bien de todos y el planeta.