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Perú impulsa la igualdad de género en la gestión del agua

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Sobre el blog

Luis Lujan Cardenas
Sociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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  • Perú impulsa igualdad género gestión agua

En el sector de agua y saneamiento, las políticas públicas deben incorporar una perspectiva de género para asegurar su sostenibilidad. No es una tarea fácil transversalizar y crear cultura bajo este enfoque en una sociedad tan machista como la peruana, y especialmente en la zona rural y amazónica, donde la propiedad de la tierra no supera el 30% entre las mujeres.

Es así que “la brecha de género en la propiedad en América Latina es significativa; y, ello, se debe a cinco factores: preferencias masculinas en la herencia, privilegios para el hombre en el matrimonio, sesgos masculinos en la comunidad y en los programas del Estado en la distribución de la tierra y sesgos de género en el mercado de tierras.”[1]

Hemos tenido que vivir casi doscientos años de República para que recién en este siglo, el mes pasado, el gobierno del presidente Martín Vizcarra promulgue la Política Nacional de Igualdad de Género, que será de una gran trascendencia para vencer la pobreza e impulsar el desarrollo sostenido.

Con este marco normativo, la Autoridad Nacional del Agua, con el apoyo de los Ministerios de la Mujer y Poblaciones vulnerables, del Ambiente, y de Agricultura y Riego, ha emprendido una gran batalla: promover la igualdad de género en la gestión integrada de los recursos hídricos, herramienta que se implementa en el Perú desde hace once años, nada menos, adoleciendo en todo ese tiempo de este importante enfoque.

Y ha empezado por casa, capacitando a sus cuadros técnicos, y fortaleciendo las capacidades de las dirigentes y lideresas agrarias, especialmente en el sector de las Juntas de Usuarios de Agua, Comisiones y Comités, promoviendo un mayor número de mujeres en las directivas. Se pronostica que a mediano plazo llegarían a ocupar el 50% de los cargos dirigenciales en el ámbito nacional, superando el actual 10%.

La Dirección de Organizaciones de Usuarios de Agua (DOUA) de la ANA, al respecto, está impulsando un mayor control y fiscalización de las 125 Juntas existentes, que reúnen a más de 700 mil usuarios (31% mujeres), luego de décadas de corrupción de dirigencias eternas y con poder político, que lejos de una eficiente administración de la infraestructura hidráulica pública y de transparencia en el cobro de las tarifas y recaudación de la retribución económica, derivaron en un mal servicio hídrico a los agricultores, lo que derivó que el gobierno dictara nuevas normas de regulación. Y hay resistencia.

Esta coyuntura es favorable para el papel que debe cumplir la mujer como dirigente en la gestión del agua. Bien ha señalado el jefe de la ANA, Walter Obando Licera, en un taller en Chiclayo que capacitó a más de cien mujeres rurales de los departamentos del norte del país (Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, acaso los más productivos del agro nacional), que quiere cambiar el actual modelo de supremacía masculina y hacer de las mujeres las guardianas del agua, con igualdad de oportunidad y justicia social.

Esta coyuntura es favorable para el papel que debe cumplir la mujer como dirigente en la gestión del agua

Y sus declaraciones las ha complementado la directora de la DOUA, Laura Silva Rojas, quien está haciendo posible el cambio “trabajando y elaborando planes, normas, estrategias y proyectos para reducir la brecha de género en la gobernanza de agua”, respaldada por un grupo, multidisciplinario de expertos y expertas en gestión del agua e igualdad de género.

La especialista de Género, Patricia Carrillo, ha indicado que “la mujer rural quiere que la escuchen y tomen en consideración sus propuestas para el agro y la gestión sostenida del agua, el cambio climático y la cuestión de género, para promover una vida más sostenible en el país”; mientras que la experta Zariza Arias sostiene que la mujer rural debe participar en los distintos niveles de toma de decisiones, porque es una actora fundamental para la seguridad hídrica.

Las mujeres están demostrando eficacia, eficiencia, transparencia y valores como dirigentes en las Juntas de Usuarios, pero piden una mayor capacitación, especialmente en temas técnicos y de liderazgo. Solo piden una oportunidad y el respaldo de los agricultores y agricultoras para contribuir al país. Será una gran ventaja para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenido (ODS) de las Naciones Unidas, aunque las lideresas han alertado del gran daño que les ocasiona el cambio climático. Tema pendiente que debe complementar el trabajo de la mayor participación femenina.

Resumiendo: es necesario empoderar a la mujer garantizándole igualdad de derechos, oportunidades y acceso a la tierra y al agua, créditos, capacitación y oportunidades de trabajo, salud y educación. El derecho a la oportunidad de una vida digna no tiene sexo, por lo que las brechas de género –y otras más sociales— deben desaparecer definitivamente, no solo en el Perú, sino en el mundo.

[1] Deere, Carmen y León, Magdalena. La brecha de género en la propiedad de la tierra en América Latina (Este artículo es una traducción de “The Gender Asset Gap: Land in Latin America”, World Development, Vol. 31, No. 6, June 2003: 925-947). Ver: http://americalatinagenera.org/newsite/images/la_becha_de_genero_en_propiedad_tierra_al.pdf

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