Opinión
Luis Marka Saravia
La opinión deLuis Marka SaraviaIngeniero Agrónomo Master en Gestión Integral de Recursos Hídricos. Con experiencia en la formulación e implementación de políticas públicas en el área de recursos hídricos y cambio climatico
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Seguridad alimentaria en Bolivia y COVID-19


Hasta el 16 de abril se detectaron en Bolivia 465 casos confirmados de personas infectadas por el COVID-19, respecto a este número Bolivia tiene una elevada tasa de mortalidad de 6.6%. Considerando las debilidades en el sector salud, los escenarios a futuro son inciertos, frente a esta coyuntura, el gobierno transitorio ha implementado progresivamente una serie de medidas entre las cuales sobresale la distribución de “bonos”, de esta manera garantizar a las familias bolivianas el acceso a los alimentos y otros productos de primera necesidad en forma temporal.

Pero “ojo” una distribución temporal de recursos económicos no garantiza la seguridad alimentaria de los bolivianos, por lo que urge la necesidad de una estrategia sectorial para la agricultura familiar que garantice (al menos en lo que resta del año) no solamente la producción de alimentos y que los productos lleguen a los mercados una o dos veces por semana, sino el acceso a los mismos.

En el país las unidades productivas agropecuarias de carácter familiar constituyen aproximadamente un tercio de la población boliviana y generan el 40 % del volumen y valor de la producción agropecuaria nacional (Datos de Fundación Tierra). Siendo uno de los sectores más empobrecidos y vulnerables del país, se deben hacer todos los esfuerzos para que la agricultura familiar continúen alimentando a las familias bolivianas en este periodo crítico de la pandemia.

Entre las medidas (Decretos Supremos) que se promulgaron para control del COVID 19 ninguna está dirigida a este sector, las medidas están orientadas principalmente al sector salud y las restricciones respecto a la circulación de los ciudadanos. De manera indirecta la norma establece que las empresas públicas y privadas, personas dedicadas a la producción de alimentos, la provisión de insumos para ésta, así como, a la elaboración de productos de higiene y medicamentos, deberán desarrollar sus actividades ininterrumpidamente o de acuerdo a la modalidad aplicable a su actividad, a fin de garantizar la cadena productiva y de abastecimiento. Por otro lado, las normas también garantizan el servicio de transporte internacional, interdepartamental, interprovincial, municipal y urbano, de carga y de mercancías de cualquier naturaleza, a fin de abastecer de productos e insumos a todo el país.

En los Decretos Supremos que se promulgaron para combatir al COVID 19 se pide a los hermanos y hermanas que viven y producen de la agricultura familiar que continúen con su actividad de producción de alimentos, esta tarea difícilmente será sostenible en el tiempo si no se toman en cuenta varios factores de la complejidad del sector en el país.

En el corto plazo:

  1. Debe existir un proceso de capacitación y concientización hacia los agricultores respecto a qué es el COVID 19 y porque es necesaria la cuarentena en las ciudades.
  2. Los productores en el campo tienen que contar con las medidas de bioseguridad.
  3. Contar con el acceso a los alimentos.
  4. Los productores deben tener garantizado el acceso al agua potable y saneamiento.
  5. Se debe garantizar el “precio justo” y no permitir que los intermediarios resulten siendo los más beneficiados generando desincentivos al productor.
  6. El flujo de transporte de productos a las ciudades debe ser efectivo y garantizado, municipios “encapsulados” pueden limitar los accesos de productores que viven en el municipio, pero también los accesos de productores de otras comunidades o municipios que necesitan llegar hasta los mercados en la ciudad.
  7. Se debe garantizar la internación en el país de insumos para la producción agropecuaria que no los producimos en el país.

Para combatir al COVID19 no es suficiente la desinfección de calles y mercados, también se debe garantizar la producción de alimentos y esto debe estar acompañado muy de cerca por los organismos sectoriales públicos competentes, una “buena medida” como la distribución de canastas familiares a los barrios más empobrecidos por parte de Ministerios, Gobernaciones e incluso Municipios no será suficiente sino se coordinan acciones para que “la agricultura no pare”.

No olvidemos a los pequeños productores agropecuarios del campo, son el sostén fundamental de la canasta familiar, son ellos los que defienden con una lealtad digna de admiración al denostado “proceso de cambio”, pero también son ellos los que ahora están siendo olvidados.