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Más agua y menos contaminación

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Sobre el blog

Manuel Suárez
Presidente de ADECAGUA.

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La Jornada que se realizó en Barcelona fue de lo más oportuno debido a unos hechos imprevisibles como la coincidencia en el tiempo con unas fuertes inundaciones en la Cuenca del Ebro, lo que proporcionó un motivo adicional de reflexión.

Se inició con la Presentación de los trabajos que se están realizando en la aplicación de la Directiva de Inundaciones, Javier Sánchez, criterios de gestión de las aguas de lluvia que se han utilizado en los últimos años, Manuel Gómez, los Tanques de Tormenta, José Ramón Barro, los criterios más modernos que se están proponiendo, Ignacio Andrés.

Experiencias exitosas en aglomeraciones urbanas en Madrid, Pedro Catalinas, Vitoria, Eduardo Rojo y Área Metropolitana de Barcelona, Martín Gullón. La visión jurídica por Elena Román y las actividades que desarrolla MEDCITIES, por Joan Parpal.

Si conseguimos que el agua de lluvia sea retenida por el terreno y hacemos que se infiltre habremos disminuido los caudales punta que se generan

Una de las primeras consideraciones que se realizaron fue que las “nuevas” técnicas que se están proponiendo tienen un larga historia, y son de hecho el reflejo de prácticas antiguas, cuando vivíamos más en contacto con la naturaleza. Se trata de unas prácticas muy simples, primarias y con un contenido tecnológico muy “de sentido común”, pero que como nos suele suceder acostumbramos a olvidar y a substituirlas por otras mucho más cargadas de tecnología e infinitamente más caras, tanto de construcción como de explotación.

Es obvio que si conseguimos que el agua de lluvia sea retenida por el terreno y hacemos que se infiltre habremos disminuido los caudales punta que se generan, y ganamos agua evitando que se vaya a toda velocidad al mar y disminuye la contaminación que alcanza los ríos y otros medios receptores.

Se puso de manifiesto que al mismo tiempo que se resuelve un problema de evacuación de aguas de lluvia se obtienen beneficios colaterales, como es la mejora del paisaje urbano y su humanización, incorporando el agua a las zonas públicas a disposición de los ciudadanos. Se aseveró que los costes de las nuevas soluciones en muchos casos pueden ser inferiores a los de las soluciones clásicas, y también que las nuevas técnicas no son aplicables a todas las situaciones. Saber utilizar estas técnicas es cuestión de buenos técnicos.

Hubo una unánime coincidencia en el hecho de que la implantación de los nuevos criterios está fuertemente condicionada por decisiones urbanísticas, debiéndose planificar espacios que permitan ciertos usos públicos o privados del territorio al mismo tiempo que la inundación y retención de agua, disponiendo de zonas inundables apropiadas y otras infraestructuras relacionadas.

Resulta apropiado recordar aquí que las nuevas técnicas de gestión prevén que se creen zonas inundables que actuarían como balsas de retención de agua, mitigando los efectos de la inundación, permitiendo la recarga de los acuíferos y la recuperación de agua, es decir mejorar la gestión del agua.

Estas “llanuras de inundación” pueden y deben tener otros usos útiles para sus propietarios, como pueden ser bosques, que podrían no sufrir daños por la inundación o zonas cultivadas, las cuales podrían sufrir daños en función del nivel de inundación y del estado de los cultivos. También puede ser zonas de juegos infantiles o de adultos.

Las “llanuras de inundación” pueden y deben tener otros usos útiles para sus propietarios

En mi opinión, que la Administración Hidráulica permita la inundación de ciertas zonas es perfectamente legítimo y saludable para los ríos. Otra cosa es si los propietarios de estas zonas deben ser indemnizados o compensados por este servicio a la Sociedad o si el hecho de la inundación forma parte de las características del terreno y la protección contra esta eventualidad debe ser soportada por la propiedad.

Debo decir que, sin entrar en un análisis profundo de la situación y desde una perspectiva de observador mínimamente cualificado, las importantes llanuras de inundación llenas de agua me han causado un efecto muy positivo y en concordancia con los nuevos criterios que estamos comentando. Se han apreciado, sin embargo, duras críticas por este mismo hecho por los afectados por la inundación y los daños recibidos. Si mi modesta apreciación es correcta desde la perspectiva de una buena gestión de una inundación y las aguas de lluvia, resulta obvio que debemos esforzarnos en explicarlo a la parte de la sociedad que no vive tan directamente la gestión del agua y sus intríngulis.

Como reflexión final y después de aceptar que la tecnología es sencilla, aunque la virtud de los expertos está en saber aplicarla en las condiciones idóneas, la gran aportación de la JORNADA estuvo en la gran y cualificada presencia de responsables de las distintas administraciones que serán los responsables del impulso que necesita su implantación.

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