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El coronavirus y la pandemia del agua: haciendo cálculos

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Sobre el blog

Vladimir Smakhtin
Director de The United Nations University Institute for Water, Environment and Health (UNU-INWEH).
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Las recomendaciones sobre cómo lavarse las manos y otras medidas se intensifican a medida que avanza la pandemia del coronavirus COVID-19.

Estas recomendaciones son importantes, pero difícilmente sirven al 40 % de la humanidad que ni siquiera tiene acceso a lo más básico para lavarse las manos: agua y jabón 1.

En la mayoría de los países de África o de la India, la proporción es aún mayor: entre un 50 % y un 80 % de la población.

Incluso muchos centros de salud no tienen instalaciones para lavarse las manos y para la separación y eliminación segura de residuos sanitarios 2.

En los países menos desarrollados, el 55 % de los centros de salud, que utilizan aproximadamente 900 millones de personas (más de la mitad de la población de EE. UU. y Europa juntos), carecen de servicios de agua básicos.

Cada año, más de 1 millón de muertes (recién nacidos y madres) se asocian a nacimientos sin condiciones de higiene. En general, el saneamiento deficiente y la falta de agua potable segura se cobran la vida de aproximadamente 4,3 millones de personas al año 3.

Esta crisis sanitaria en curso, a la que también podemos referirnos como una “pandemia de enfermedades relacionadas con el agua” aunque no de forma oficial, ha existido durante generaciones, pero, al contrario que la COVID-19, apenas se menciona en las noticias internacionales.

Cada año, más de 1 millón de muertes (recién nacidos y madres) se asocian a nacimientos sin condiciones de higiene

Sería injusto decir que no se hace nada al respecto, pero los avances son tan lentos 4 5 que muchas personas de grupos vulnerables probablemente seguirán muriendo sin llegar a conocer lo que es tener agua potable con solo caminar cinco minutos, ni mucho menos tener un grifo en casa.

Desde el año 2000, está silenciosa pandemia del agua ha matado silenciosamente más gente que la segunda guerra mundial 6.

Y a este paso matará otros 40 millones, más o menos la población de Canadá, en los 10 años que quedan hasta 2030, la fecha en la que supuestamente se debían lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Esos 17 objetivos incluyen uno que pretende “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

Durante la crisis del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2002-2003, casi 8.100 personas se infectaron y casi 800 murieron. La mortalidad de la COVID-19 es mucho menor, pero ya ha infectado a un número de personas 25 veces mayor. Las pérdidas de vidas humanas son diez veces mayores que las debidas al SARS y continúan en aumento.

Aun así, incluso si la COVID-19 se cobra más vidas a lo largo de lo que queda de 2020 a pesar de todos los esfuerzos de los profesionales sanitarios, y a pesar de todas las medidas que ya han tomado los gobiernos de todo el mundo, el número de víctimas probablemente se verá eclipsado por los cuatro millones de personas que probablemente morirán este año debido a falta de agua limpia, saneamiento e higiene (WASH).

Y las muertes debido a la pandemia del agua no aparecerán en los titulares.

Los que mueren debido a la pandemia del agua son, por supuesto, pobres. No hacen negocios ni viajes internacionales, no tienen hipotecas, no compran seguros. Los insensibles mercados financieros internacionales no les prestan demasiada atención.

Lo que hace aún más alarmante la pandemia del agua en curso es que disponemos de muchos de los requisitos para erradicarla. Sabemos cuántas personas no disponen de agua, saneamiento e higiene, y sabemos dónde viven. Hasta sabemos exactamente qué hacer: tenemos las tecnologías necesarias, incluso de precio reducido.

El problema es principalmente una falta de voluntad política y de financiación, ambas cosas, por supuesto, relacionadas.

La pandemia del agua no llama la atención particularmente, no es visible entre la infinidad de problemas que aquejan a muchos países. Hasta un político decente que decide que se trata de una cuestión prioritaria probablemente vea su atención desviada a otros temas durante su mandato.

Lo que hace aún más alarmante la pandemia del agua en curso es que disponemos de muchos de los requisitos para erradicarla

En cuanto a la financiación, hace unos 20 años necesitábamos de media unos 24.000 millones de dólares estadounidenses al año a lo largo de 10 años para llevar agua limpia y saneamiento a un precio asequible a todos aquellos que la necesitaban entonces (incluido el crecimiento de población) 7.

Probablemente el cálculo se quedaba corto, pero nunca se llegó siquiera a esa cifra. Faltaron unos 17.000 millones de dólares, más o menos lo que se gasta en comida para mascotas en Europa y EE. UU. cada año...

Las cifras absolutas que harían falta en la actualidad no han cambiado mucho: más o menos 28.000 millones de dólares al año (desde 2015 a 2030) para hacer llegar servicios básicos de agua, saneamiento e higiene a aquellos que no los tienen 8.

Si además queremos servicios “gestionados de forma segura”, “disponibles siempre” y “mejorados”, se necesitarían 114.000 millones al año. Sin embargo, cuatro años después de adoptar los ODS, no hemos sido capaces de llegar siquiera a los niveles de financiación necesarios para servicios básicos.

Para lograr los objetivos en 2030 necesitaremos, por supuesto, más financiación en la década que queda hasta entonces, pero es difícil mostrarse optimista en cuanto a ello, aunque dicha inversión representa solo el 3 % del gasto militar de la OTAN cada año.

También seríamos ingenuos si pensáramos que de repente el mundo se va a centrar únicamente en la pandemia del agua.

Además, hay que admitir que solucionar un problema de desarrollo tan grande como la falta de agua, saneamiento e higiene precisa estabilidad política y la ausencia de corrupción, y no es el caso en muchas de las zonas del mundo con más problemas. Así que, probablemente, por desgracia, el progreso en este sentido seguirá siendo lento.

¿Puede la actual crisis del coronavirus ayudar a acelerar dicho progreso? Quizá, si el virus tiene un impacto importante en los países con peores niveles de acceso a agua, saneamiento e higiene, y ello a su vez aumenta aún más los riesgos y los niveles de infección en los países más ricos.

Solo entonces puede que haya financiación, motivada por el propio interés de las personas más afortunadas del mundo. El mundo tiene que hacer suya la preocupación por la falta de agua, saneamiento e higiene para poder darle solución. Uno se pregunta si ocurrirá alguna vez.

Así que, de momento, por lo menos, manténgase usted a salvo de la COVID-19. Limpie su escritorio y lávese las manos, si tiene la suerte de tener agua.

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