Consenso entre agencias de cooperación internacional para la mejora de los sistemas de riego en Ecuador

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(AECID) La Oficina Técnica de Cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Quito ha celebrado el primer taller “Territorios, Riego y Descentralización: compartiendo experiencias de cooperación desde los territorios”.

El encuentro, promovido por una acción coordinada de las oficinas en Ecuador de la AECID, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha contado con la participación de ONGD españolas que trabajan con sus socias ecuatorianas en el sector y con funcionarios ecuatorianos del Gobierno Central y de los gobiernos de varias provincias ecuatorianas, afectadas por las sequías recurrentes y la desnutrición.

La principal conclusión de este encuentro es la necesidad de un consenso entre las agencias de cooperación internacional, autoridades nacionales y sociedad civil para incidir en acciones que tengan por objeto llegar a un punto de convergencia de planes nacionales y territoriales, impulsados por los gobiernos locales, con el fin de coordinar competencias y superar los retos hacia la sostenibilidad de los sistemas de riego que se están construyendo en los Andes ecuatorianos.

El representante del Ministerio de Agricultura de Ecuador destacó el Plan Nacional de Riego, como instrumento para acercar a las comunidades los sistemas para los terrenos de regadío, así como la distribución equitativa del uso del agua, derecho amparado por el artículo 12 de la Constitución Ecuatoriana del 2008: “El derecho humano al agua es fundamental e irrenunciable. El agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida.”

Los participantes coincidieron en que uno de los factores de éxito más importantes es el enfoque del riego como un sistema que va más allá de las soluciones técnicas y que precisa la implicación de toda la comunidad beneficiaria. Así, concluyeron que el fortalecimiento de los procesos de participación en el funcionamiento y mantenimiento tiene un efecto positivo en la sostenibilidad de los sistemas en el tiempo, más allá de la intervención de la cooperación internacional.

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