Ángel Cámara: “Los riesgos del fracking son los mismos que puede tener cualquier actividad industrial”

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  • Exploración del recurso.
  • "La persona que tiene un terreno no encuentra un beneficio inmediato, y por tanto, no encuentra ningún atractivo al proceso".
  • "Se habla de que se utilizan cientos de componentes en el agua para el fracking y no es cierto".
  • "En España debería explotarse el shale gas porque es deficitaria en recursos energéticos".
     

Ángel Cámara es Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro. Catedrático del Departamento de Ingeniería Química y Combustibles de la UPM, también es el Subdirector de Ordenación Académica de la E.T.S.I. Minas Madrid, además de Miembro de la junta Directiva del Club Español del Medio Ambiente. Además es miembro de la Plataforma Tecnológica del CO2, miembro fundador de la Asociación Española del hidrógeno y miembro del Comité de redacción de diversas revistas técnicas.

Ángel Cámara es autor de libros, informes y artículos sobre gestión de la energía con especial incidencia sobre los aspectos medioambientales (captura y almacenamiento de CO2, tecnologías limpias de combustión, energías renovables, etc.). También es profesor de diversos Master y Doctorados relacionados con la energía y el medio ambiente tanto en España como en Hispanoamérica.

Pregunta - En primer lugar, nos gustaría conocer un poco su trayectoria profesional, en especial cómo llegó a este ámbito de estudio como es la técnica de fracturación hidráulica.

Respuesta - En el fracking, el tema de investigación y explotación de recursos energéticos está asociado a los ingenios de minas. En mi caso particular, aparte de ser del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro, soy Catedrático del Departamento de Ingeniería Química y Combustible dentro de la Escuela de Ingeniería de Minas de Madrid. Tengo relación sobre todo en el aspecto más medioambiental en el sector energético, y, por tanto, una relación directa con este tema.

P. - ¿Qué riesgos conlleva la técnica del fracking para la extracción de gas, en especial relativos a las aguas subterráneas?

R. - Los que puede tener cualquier actividad industrial: existe un cierto riesgo en todos los sentidos. Cuando hablamos, por ejemplo, de una refinería, hay que asumir siempre el riesgo de un derrame, y como consecuencia de ello, una posible contaminación de un acuífero. Es algo que puede ocurrir.

Por cada sondeo hay que utilizar del orden de unos diez mil metros cúbicos de agua, el equivalente a tres piscinas olímpicas

Una (industria) papelera puede asumir un cierto riesgo de vertido a un cauce, y como consecuencia de eso, aparezcan peces muertos. Son riesgos porque existen: es algo que si se cuantifica, la posibilidad real de que ocurra un accidente de este tipo se torna muy pequeña.

En el caso de la fracturación hidráulica, podríamos hablar igual. Es una técnica muy conocida y muy madura. Lo normal es que no ocurra nada, pero hay un cierto riesgo de que haya un escape de gas, o algo muy poco probable, del fluido que se utiliza para la perforación.

Eso podría darse como consecuencia de una mala práctica. También hay riesgos asociados a los elementos que habitualmente se utilizan, pero fundamentalmente es una tecnología lo suficientemente conocida para entender que si se hace una buena práctica, no debería haber ningún problema en cuanto a contaminación de los acuíferos.

P. - En el caso español, ¿cuál es la experiencia en este ámbito de investigación?

R. - En investigación, desgraciadamente poco, porque siempre ha ido asociada a la investigación de los recursos energéticos y de hidrocarburos tradicionales. Es decir: gas y petróleo convencional. En ese tema, las grandes compañías petroleras nunca han tenido demasiado interés por España. Es verdad que tampoco hay una gran cantidad de recursos y por ello la geología del subsuelo español en ese sentido es poco conocida. Además, la experiencia es relativamente poca en zonas muy concretas en las que se sabía que había ciertos recursos de hidrocarburos tradicionales.

Mapa de permisos y concesiones de hidrocarburos. Fuente: Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

P.- ¿Eso quiere decir que en el territorio nacional aún no existen prospecciones?

R. - Realmente, la parte de explotación del recurso en la actualidad no existe. Hay un proyecto en el que prácticamente se podría empezar a hacer una explotación en un plazo relativamente corto, pero la mayoría de los permisos actuales son todos de investigación.

P. - ¿Qué puede decir respecto a la información (algo confusa) que habla de los componentes químicos que se utilizan en la fracturación hidráulica, y que en teoría pueden contaminar las aguas subterráneas?

R. - Es cierto que es una información confusa, porque se habla incluso de que se utilizan cientos de componentes y no es cierto. Primero, en cuanto a cantidad, proporcionalmente puede representar un 0,5% del volumen total del líquido que se utiliza para la fractura hidráulica. Un 99,5% es básicamente agua y arena, que conforma un medio inerte. La arena mantiene abierta la fractura para que el gas pueda salir. Por esa parte no hay ningún problema de contaminación.

El resto, ese pequeño porcentaje que queda, se compone de aditivos que cumplen una función: un ácido, clorhídrico normalmente, que facilita la fractura; un bactericida para evitar que se forme sulfhídrico (en la formación puede haber azufre, que en un ambiente reductor en contacto con el hidrógeno puede dar lugar a sulfhídrico), etc.

También se utilizan productos presentes en cosmética, o que se usan en el agua de los radiadores en los vehículos. Todos ellos son productos habituales que por sí mismos no representan ningún peligro: se pueden utilizar en alimentación, cosmética… y en cantidades cada vez menores. Lo normal es que se utilicen entre diez y doce productos distintos. En Polonia se han estado haciendo experimentos con solo tres productos.

Por poner un ejemplo, si hablamos de un producto farmacéutico genérico, el elemento activo es único. Sin embargo, en la farmacia puede haber veinte productos con nombres comerciales distintos que tienen la misma función. Cuando hablamos de cientos de productos, estamos diciendo que hay diez, pero en el mercado tienen nombres comerciales distinto y puede haber cientos.

P. - ¿Y qué me dice sobre la utilización de grandes cantidades de agua, en especial en zonas áridas?

R. - Es evidente que hay utilizar agua: por cada sondeo, del orden de unos diez mil metros cúbicos, que es el equivalente a tres piscinas olímpicas. Si ese trabajo se hace en una zona árida en la que no existe un cauce, se puede obtener de un acuífero.

El fracking es una técnica muy conocida y muy madura

Si estamos en una zona muy árida en la que no hay acuíferos y no hay posibilidad de recuperar esa agua, se crea un problema. Aunque una vez utilizada, parte de ese agua se recupera, se recicla y se puede volver a utilizar, la cantidad de agua, proporcionalmente, dependiendo de la zona, puede ser significativa.

¿Y cuánto significa eso? Si pensamos en un campo de golf de dieciocho hoyos, sería el equivalente a regarlo durante dos o tres semanas. En comparación, no es tanto. Sin embargo, cuatro piscinas olímpicas parece mucho. Es un dato muy relativo, porque en una zona árida puede ser un problema, mientras que en una zona con acuíferos o cauces importantes no es significativo en absoluto.

P. - ¿Por qué cree que España debería explotar este recurso?

R. - Hay una razón fundamental, y es que España es deficitaria en recursos energéticos. Hay que importar prácticamente el 90% de los recursos energéticos. Eso se traduce en una factura importante, que hay que pagar.

Si tenemos un recurso autóctono, ese porcentaje de dependencia energética disminuiría, y por tanto, en la balanza de pagos la factura sería proporcionalmente más pequeña.

Ese es el factor más importante: evitar la dependencia, aparte de que los recursos energéticos (petróleo, gas) proceden de países cuya estabilidad política no siempre está asegurada. Si este recurso además quita algo de dependencia, mejor.

P. - ¿Y no cree que, conociendo las energías renovables, ponerse a explorar otra fuente implica una pérdida de recursos (humanos, tecnológicos…)?

R. - Desgraciadamente, las energías renovables son estacionarias. La energía solar produce energía durante el día y no durante la noche; la energía eólica produce energía cuando hay viento.

En el sistema energético hay que tener prevista la base necesaria en caso de que esas renovables no funcionen, y tener un recurso que las supla. La dependencia de los hidrocarburos convencionales o no convencionales va a existir todavía durante mucho tiempo, y hablamos solo de energía eléctrica. Si hablamos de energía en general, como el caso del transporte, ni la energía eólica ni la energía solar pueden cubrir la demanda.

Siempre he dicho algo que algo que me llamó la atención y me parece justo es un eslogan de los años setenta que decía: “nuclear hoy, solar mañana”, y yo me apunto a eso. Ojalá que ese mañana llegue cuanto antes, pero en tanto en cuanto llega, tenemos que utilizar los recursos que hay, y ahora son necesarios los recursos de productos fósiles.

P. - Desde su punto de vista ¿considera que la polémica que se ha originado en torno al fracking está justificada?

R. - Yo no lo encuentro justificado. Es más, ahora mismo, España se encuentra en fase de exploración. El conocimiento del subsuelo siempre es bueno, y después veremos si el recurso crea problemas o no. Por la parte de la exploración, no entiendo cómo se puede estar en contra, no se crea ningún problema medioambiental en sí.

Después, entiendo que tampoco debería haber ningún problema medioambiental serio, pero sí que habría que exigir que los organismos oficiales pongan todos los medios a su alcance para que se eviten esos riesgos que comentaba al principio. Es decir, que la posibilidad del riesgo de una posible contaminación sea mínima. Hasta ahí de acuerdo.

El por qué hay este movimiento social, también lo entiendo. España tiene una legislación que no se parece en nada a la de Estados Unidos, respecto a que hay un carácter demanial de utilización del subsuelo, de manera que el subsuelo pertenece al Estado y no a la persona que es dueña del terreno.

Ahora mismo, España se encuentra en fase de exploración. 

Esto significa que la persona que tiene un terreno no encuentra un beneficio inmediato, y por tanto, no encuentra ningún atractivo al proceso. Lo único que ve es que por una parte, le pueden estropear su campo, y por otra parte le pueden estropear el aspecto visual y lúdico del terreno, y ante eso y sin ningún beneficio, probablemente yo como ciudadano normal también me opondría.

Desde el punto de vista social, entiendo que esto representa un beneficio para la sociedad. En cualquier caso, habría que explicar a la sociedad de una forma bien clara que los riesgos son muy pequeños.

P. - Por último, yo, como ciudadano que quiere informarse sobre esta técnica, ¿a dónde puedo acudir?

R. - Nosotros tenemos nuestro informe publicado en la página web. Si uno quiere informarse mucho más, la Real Academia de la Ingeniería en Inglaterra ha hecho un informe magnífico en ese sentido; la EPA (agencia del medioambiente americana) también tiene bastantes estudios relativos a este tema.

Si uno está preocupado por los contaminantes que van en el agua, hay páginas web donde para cada sondeo que se está haciendo (por ejemplo, ahora mismo en Estados Unidos), se dice específicamente qué tipo de productos se están utilizando.

Como toda técnica, tiene su controversia: hay personas a favor y personas en contra a todos los niveles, incluso científicamente hay publicaciones a favor y en contra.

Hay mucha información en Internet que se puede consultar de una forma sencilla. Después, como hay a favor y en contra, cada uno tendrá que tomar su opinión.

No hay que olvidar que en Estados Unidos y Canadá son cientos de miles de sondeos los que se han hecho ya, por tanto la experiencia es importante. 

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