Visiones desde Latinoamérica: resiliencia hídrica y transformación operativa en Aguas Andinas
Visiones desde Latinoamérica: resiliencia hídrica y transformación operativa en Aguas Andinas
Durante el Spain Smart Water Summit 2025, la intervención de José Sáez Albornoz, Gerente General de Aguas Andinas, formó parte de la sesión "Visiones desde Latinoamérica: liderar la transformación digital del agua en entornos complejos", moderada por Araceli Iniesta, jefa del Departamento de Medio Ambiente y Cambio Climático en ICEX España Exportación e Inversiones. En su exposición, ofreció una visión estructurada sobre cómo una gran utility latinoamericana está abordando la transformación del ciclo urbano del agua en un contexto de presión climática creciente, alta exposición al estrés hídrico y marcos regulatorios exigentes. A lo largo de su presentación, Sáez Albornoz articuló una narrativa que combinó evolución institucional, resultados operativos y una estrategia de inversión orientada a la adaptación y la resiliencia, integrando tecnología, infraestructura y una lectura territorial de largo plazo.
De la reforma del sector sanitario a la consolidación del modelo
El ponente situó su intervención en el proceso de transformación del sector sanitario chileno iniciado a finales de los años noventa, cuando se incorporó capital privado con el objetivo prioritario de resolver el déficit histórico en saneamiento. En aquel momento, apenas un 3 % de las aguas residuales urbanas recibían tratamiento. La entrada de operadores privados, bajo modelos de concesión con obligaciones de inversión y estándares de servicio homogéneos, permitió revertir esa situación en un plazo relativamente corto.
En este contexto, Aguas Andinas pasó a operar bajo un esquema de control privado a comienzos de los años 2000, con una visión de largo plazo asociada a una concesión perpetua condicionada al cumplimiento de planes de inversión y calidad. Hoy, explicó Sáez Albornoz, el resultado agregado del modelo se refleja en una cobertura prácticamente total del saneamiento urbano en Chile y en un sector donde el 96 % de los clientes es abastecido por empresas privadas, manteniéndose el mundo rural bajo esquemas comunitarios con apoyo estatal.
Aguas Andinas: escala metropolitana y ciclo integral
Desde esa base institucional, el gerente general describió el alcance operativo de Aguas Andinas como la mayor empresa sanitaria del país, con presencia en 49 comunas de la Región Metropolitana de Santiago y más de 2,3 millones de clientes. La compañía opera el ciclo integral del agua para cerca de ocho millones de personas, desde la captación en la cordillera hasta la devolución del agua tratada a los cauces naturales.
Algunos indicadores permiten dimensionar esa complejidad operativa:
- Más de 775 millones de m³ producidos anualmente para consumo humano.
- Cerca de 13.500 km de redes de agua potable y más de 11.000 km de redes de recolección de aguas residuales.
- Cobertura del 100 % en abastecimiento, recolección y tratamiento en su área de concesión.
Sáez Albornoz subrayó que la topografía de Santiago, con fuertes pendientes desde la cordillera hacia el valle, condiciona tanto la producción como la distribución y el saneamiento, aportando ventajas hidráulicas, pero también vulnerabilidades frente a eventos extremos.
Saneamiento, biofactorías y economía circular
Uno de los hitos centrales de la presentación fue la evolución del saneamiento urbano y su impacto ambiental y social. En apenas doce años, Santiago alcanzó el tratamiento total de sus aguas residuales. Ese proceso no se detuvo en el cumplimiento normativo. Las plantas de tratamiento fueron transformadas en biofactorías, incorporando un enfoque de economía circular que redefine las aguas residuales como recurso. Según detalló el ponente, este cambio ha permitido:
- Generar biogás para el autoabastecimiento energético de las instalaciones y para su inyección en la red urbana.
- Valorizar el 100 % de los lodos, destinados en su mayor parte a uso agrícola y, recientemente, certificados como fertilizante de alta calidad.
- Devolver agua descontaminada a los cauces naturales, cerrando el ciclo con menores impactos ambientales.
Este modelo, señaló, no solo mejora la sostenibilidad del sistema, sino que refuerza la aceptación social de infraestructuras tradicionalmente percibidas como problemáticas.
Cambio climático, turbiedad y límites del sistema tradicional
La parte central de la intervención se centró en los efectos del cambio climático sobre la seguridad hídrica de Santiago. Chile, recordó Sáez Albornoz, se sitúa entre los países con mayor exposición al estrés hídrico, y la Región Metropolitana ha experimentado más de quince años de sequía prolongada.
A ello se suman fenómenos cada vez más frecuentes de lluvias intensas en cordillera, que generan episodios extremos de turbiedad en los ríos que abastecen a la ciudad. Estas condiciones han obligado a cerrar captaciones y han puesto en evidencia las limitaciones de las plantas tradicionales de potabilización. La autonomía del sistema, que hace una década apenas alcanzaba tres horas, se convirtió en un factor crítico para la continuidad del servicio.
La respuesta inicial combinó inversiones en grandes estanques de almacenamiento, perforación de pozos y mejoras operativas, elevando la autonomía hasta 37 horas. Sin embargo, el propio ponente reconoció que estos avances resultan insuficientes ante escenarios climáticos cada vez más severos y recurrentes.
Biociudad: una estrategia de adaptación a escala metropolitana
Frente a este nuevo escenario, Aguas Andinas ha estructurado su respuesta bajo la estrategia Biociudad, concebida como una propuesta integral de adaptación al cambio climático para Santiago. Se trata de un plan de inversiones del orden de 1.000 millones de dólares, comparable al esfuerzo realizado en su día para el saneamiento urbano, y que ha sido reconocido por el regulador en el último proceso tarifario.
La estrategia se articula en varios ejes complementarios:
- Resiliencia, para desacoplar la captación de agua durante los episodios de turbiedad del río y aumentar la autonomía del sistema de horas a días o semanas.
- Nuevas Fuentes : donde la reutilización de aguas servidas depuradas aparece como una fuente estructural de abastecimiento futuro.
- Mejor aprovechamiento de las aguas subterráneas: Gestión sostenible de acuíferos, combinando extracción restringida en zonas críticas y mayo extracción en acuíferos con mayor disponibilidad
- Soluciones Basadas en la Naturaleza: implementación de zanjas de infiltración para y soluciones innovadoras de recarga artificial de acuíferos
- Eficiencia hídrica y uso responsable del agua en toda la ciudad.
Este enfoque, explicó Sáez Albornoz, implica pasar de una lógica centrada exclusivamente en el área de concesión a una visión de cuenca, donde el despacho del agua se optimiza considerando consumo humano, usos productivos y necesidades ambientales.
Tecnología, datos y transformación
La última parte de la intervención puso el foco en el papel de la tecnología como habilitador de esta transformación. Aguas Andinas ha desplegado centros de control de eficiencia hidráulica, sectorización avanzada de la red y sistemas de detección de fugas, combinando múltiples tecnologías en un proceso aún en evolución.
El objetivo es gestionar en tiempo real distintos orígenes y calidades del recurso, anticipando escenarios y priorizando usos en función de la disponibilidad. Para ello, señaló, es imprescindible integrar datos, automatización y capacidades analíticas avanzadas, no como un fin en sí mismo, sino como soporte para decisiones operativas y territoriales mejor fundamentadas.
En conjunto, la intervención de José Sáez Albornoz mostró cómo una gran utility latinoamericana está reinterpretando su rol ante el cambio climático, combinando regulación, inversión, tecnología y una lectura sistémica del territorio para garantizar la seguridad hídrica de una megaciudad en condiciones cada vez más complejas.