«Los sistemas holísticos es el paso natural que cambiará en el paradigma de la operación»
Como responsable de la práctica de agua en Minsait (Indra Group), Víctor García lleva años impulsando la digitalización y la modernización de los servicios urbanos del agua, acompañando a operadores en retos tan diversos como la eficiencia operativa, la gestión de activos o la integración avanzada del dato. En un escenario marcado por la presión del cambio climático, la necesidad de reforzar la seguridad hídrica y la urgencia de optimizar la distribución, García analiza en esta entrevista las estrategias que definirán el futuro del sector.
Su visión se articula en torno a un concepto disruptivo: los sistemas de operación autónoma holística (SOAH), capaces de tomar decisiones en tiempo real para mejorar el rendimiento, reducir pérdidas y garantizar la calidad del servicio. A lo largo de la conversación, explica qué pasos deben dar las entidades gestoras, qué barreras persisten y cómo tanto grandes como pequeños operadores pueden aprovechar la digitalización para construir modelos de gestión más resilientes, eficientes y preparados para un contexto climático cada vez más exigente.
Pregunta: ¿Cómo se imagina los sistemas del futuro a nivel de eficiencia en la distribución?
Respuesta: La eficiencia está irremediablemente asociada a la tecnificación, digitalización y automatización. Se trata de intentar hacer más con menos y aprovechar al máximo cada hora, céntimo y gota de agua. Por supuesto, sin perder de vista la calidad del servicio, la seguridad de los trabajadores y la relación con el cliente.
En España nos encontramos en una posición media-alta en cuanto a tecnificación y digitalización, y algunos de los siguientes pasos han de aproximarnos a lo que me gusta llamar «sistemas de operación autónoma holística (SOAH)».
«Algunos de los siguientes pasos han de aproximarnos a lo que me gusta llamar 'sistemas de operación autónoma holística
(SOAH)'»
P.- ¿Cuál es el punto de partida?
R.- Hoy, aunque de forma coordinada, muchos sistemas toman decisiones por sí mismos: el biológico de una planta, el que determina cuántas bombas y a qué velocidad deben funcionar para mantener una presión, el que avisa cuando está empezando a degradarse y lanza acciones correctoras… Otras muchas requieren de la intervención humana, como cuándo decidimos cuánta agua hay que producir o a qué presión de red debemos manejar un sector.
Tratamos el sistema todavía como islas y, aunque están relacionadas, seguimos tomando decisiones de ajuste e incluso de operación de forma aislada.
P.- ¿Cuál es el paso que debe dar el sector para aproximarse al nivel de eficiencia deseable?
El salto a los sistemas holísticos es el paso natural que conducirá a un cambio en el paradigma de la operación. Las personas que hoy manejan el sistema serán garantes, en el futuro, de que los procesos automatizados arrojen resultados optimizados sobre la gestión del recurso y la calidad del servicio. De este modo, los operadores podrán decirle a su SOAH cuáles son las restricciones que han de mantener la presión mínima y máxima de la red en cualquier punto, cómo quiere que opere para minimizar las pérdidas, cuál es el tiempo de permanencia máximo de agua en red, qué calidad debe tener el efluente en una potabilizadora con mínimo coste energético y reactivos, etc. A partir de ahí, el sistema deberá tomar las decisiones precisas en tiempo real para cumplir las órdenes de la manera óptima, teniendo en cuenta también la situación actual y planteando escenarios futuros sobre su evolución, a todos los niveles, para ajustar las decisiones. El SOAH deberá ser capaz de tomar el control de todos los elementos de la red, como los bombeos, las estaciones de regulación de presión, los sistemas de control de calidad, etc., y ajustar todos los parámetros dinámica y holísticamente.
P.- ¿Es factible en el corto y medio plazo?
R.- Puede parecer muy ambicioso y difícil de conseguir, pero este concepto, en líneas industriales, ya existe desde hace tiempo. Si pensamos que la red de distribución, transporte o producción de agua de una ciudad es una fábrica, podemos llegar a pensar que quizás no haya mucha diferencia en número de criterios y el dinamismo relativos a ajustes, peticiones, número de elementos, etc. En una planta con alto nivel de automatización y sistemas MES/MOM, con una única orden puedes decir qué quieres y el sistema toma todas las decisiones por ti. Podemos encontrar un ejemplo sencillo en un centro logístico avanzado. Al pedir un producto en concreto, gestiona el movimiento de máquinas, los elementos robóticos y la ubicación en transportadores autónomos, liberado en puerta de salida los productos que van a la ciudad correspondiente. Allí los empaqueta, imprime y carga en el cajón que ha de ser recogido por el camión.
Por supuesto, sobre todo en fases iniciales, deberá haber supervisión humana y acotarse a zonas concretas, como agrupaciones de sectores. Además, siempre debe existir la posibilidad de poder volver al estado de control convencional (quitar el piloto automático holístico) en cuestión de segundos. Pero estoy convencido de que la estrategia de operación autónoma puede mejorar el rendimiento y optimizar el consumo de recursos.
P.- ¿Cómo pueden los pequeños operadores aprovechar la digitalización sin grandes inversiones?
R.- Teniendo el modelo conceptual de SOAH establecido de base, diría que puede emplearse para distintas capacidades de inversión. Lo habitual es que los operadores pequeños tengan redes menos complejas que los grandes, lo cual requerirá una inversión acorde. Por otro lado, tampoco vislumbro que la operación de toda una red de distribución deba estar gobernada hasta el último detalle por una operación autónoma holística. Habrá procesos acotados que puedan seguir siendo gestionados no solo holísticamente, aunque deberán tener una mínima automatización que dé certidumbre a este sistema.
P.- Otro foco de inversión donde se puede optimizar está relacionado con la gestión de activos. ¿Cree que hay recorrido?
Hay mucho margen de maniobra. En general, herramientas como CMMS/EAM, los GIS, los SCADA, etc., están muy extendidas y hay mucha oferta de fabricantes e integradores en el mercado. Dichos sistemas forman parte de la mayoría de las explotaciones y han ayudado decididamente a mejorar rendimientos.
Por esto mismo, porque creo que llevan mucho tiempo implantados en distintos niveles según la explotación, tengo la sensación de que hay dos situaciones que están dificultando ir un paso más allá en la mejora de estos sistemas. A nivel de funcionalidades, en los últimos años no ha habido una evolución clara en el valor que aportan estos sistemas. Por otro lado, las empresas que ya disponen de alguno de estos sistemas son reacias a cambiarlos por otros con prestaciones mejores.
«El SOAH deberá ser capaz de tomar el control de todos los elementos de la red y ajustar todos los parámetros dinámica y holísticamente»
Toda la estrategia actual y futura debe pasar por una unificación y gobernanza central del dato, pero también hay que pensar en casos de uso que ofrezcan un plus, evaluando la inversión requerida y el beneficio que puede ofrecer. Por ejemplo, todavía hay mucho margen de mejora con el sistema de evaluación de salud de los activos, capaz de definir estrategias para alargar la vida útil o renovación. O de hacer simulaciones de planes de inversión según las capacidades económicas y operativas con diversos criterios.
"Es fundamental que las entidades entiendan el valor de contar con especialistas solventes que les ayuden en hoja de ruta de la digitalización"
Aquí, creo que debemos fijarnos y aprovecharnos del camino recorrido en otras industrias más avanzadas tecnológicamente. Por ejemplo, las de hidrocarburos y electricidad, que históricamente han tenido una capacidad inversora mayor que la del mercado del agua. Para dichas industrias ya hay sistemas desarrollados que pueden adaptarse al mundo del agua. Podemos aprovecharnos de ello y llevarlos a nuestro terreno con una inversión inicial muy inferior.
P.- ¿Qué mejoras son prioritarias en la gestión de activos para el sector del agua?
R.- Todo ha de empezar con la firme decisión de las entidades gestoras de querer mejorar. Tras este paso fundamental, hay que establecer la estrategia, planificar según el valor e inversiones a realizar y ejecutar con criterio y orden. Este proceso puede llegar a ser complejo si no estamos preparados.
Es fundamental que las entidades entiendan el valor de contar con especialistas solventes que les ayuden a conceptualizar, planificar e incluso ejecutar una hoja de ruta de digitalización para optimar todos los procesos.
Conceptualizar un cambio de gran calado y ejecutarlo sin ayuda experta puede poner en riesgo los objetivos marcados o la calidad esperada. Para ejecutar con éxito esta operación, es necesario contar con experiencia en la definición, la ejecución y el control del proceso de principio a fin.
Planificar y ejecutar una hoja de ruta sólida y solvente, que se pueda realizar y mantener en el tiempo, requiere del conocimiento y las capacidades necesarias para acometer los cambios a los que nos hemos referido.
Esto es tan importante en los grandes operadores como en los pequeños que, a día de hoy, son los que más necesitan dar este salto.
P.- Por otra parte, no queremos dejar de preguntar por los PERTE, cuyos plazos terminan a mediados de 2026.
R.- Cierto, y hay algunas iniciativas y proyectos en curso que van justos de tiempo y corren el riesgo de perder los fondos. Por ello, para que en estos últimos meses de ejecución puedan centrarse en que los trabajos se terminen dentro del plazo previsto y con la calidad y alcance necesarios, sería recomendable que se apoyen en empresas externas que les ayuden en lo que necesiten, tanto a nivel técnico y administrativo como de gestión de proyectos.
Este tipo de apoyos, en los que nosotros nos encontramos especialmente preparados, pueden vertebrarse a través de PMO globales de proyectos, asesorías puntuales, y asistencias técnicas para dirección de obra, entre otros servicios. No olvidemos que estos trabajos de apoyo son justificables en el marco las subvenciones.