Tecnología LoRaWAN al servicio de los grandes proyectos: Modelo «on Premise» vs Modelo Operador
El despliegue de dispositivos IoT, vital para la gestión de infraestructuras, está pensado para obtener información de elementos de los que antes no teníamos datos o era difícil su recopilación continuada, así como para analizar dicha información en potentes plataformas con técnicas de big data.
Por lo tanto, cuantos más dispositivos haya y más variados sean, más valiosas serán sus conclusiones: cuantos más dispositivos contemple un proyecto, mayor necesidad habrá de gestionar bien el transporte de esos datos, es decir, mayor valor adquieren las operadoras LoRaWAN.
Según VCD RESEARCH, el despliegue de dispositivos IoT en 2022 superó los 1.000 millones de dispositivos y se espera que superen los 2.000 millones en 2025, incluyendo sensores conectados con todo tipo de tecnologías de comunicación, suponiendo esto un crecimiento del 31,3% en el periodo 2020–2025. La tecnología que más avanza sería NB-IoT, con casi 1.000 millones de dispositivos previstos para 2025, de los que el 85–90% están solo en China.
Cuantos más dispositivos se desplieguen, habrá mayor necesidad de gestionar bien el transporte de datos y mayor valor adquieren las operadoras LoRaWAN
El uso de la tecnología LoRaWAN en proyectos de digitalización que implican el despliegue de sensores IoT, ha experimentado un crecimiento anual compuesto del 27,4%, esperando que se superen los 500 millones de dispositivos conectados a través de esta tecnología para 2025, desde los 154 millones contabilizados en 2020, siendo así la opción más elegida en el resto del mundo.
En términos económicos, MarketsandMarkets cifra en 32.700 millones de dólares las expectativas de negocio promovido por esta tecnología para 2029, desde los actuales 8.000 millones que se prevén en 2024, con un crecimiento anual compuesto del 32,4% para el periodo 2024–2029.
En Netmore, entendemos que esta apuesta decidida se debe principalmente a tres factores: factor económico, factor técnico y factor político o territorial.
El factor económico está determinado principalmente por el menor coste de los dispositivos IoT con tecnología LoRaWAN, que supone un 10–15% menos que otras tecnologías, debido a la menor necesidad de batería, así como el coste la conectividad de los sensores a lo largo de la vida del proyecto.
La oferta de conectividad LoRaWAN ofrecida desde operadores, además, brinda un horizonte financiero claro al dejarse resueltas las condiciones desde el inicio del proyecto y de manera invariable.
El factor técnico se refiere a que garantiza la escalabilidad de los proyectos, mejorando el rendimiento económico de la red de cobertura, que albergará más dispositivos sin necesidad de inversiones adicionales y con horizontes económicos claros. Aparte, los elevados SLA’s que se plantean, como el SF exigido, garantizan la durabilidad del proyecto según las indicaciones del fabricante de los sensores.
Se trata, en cierto modo, de atender al principio de proporcionalidad, ya que la tecnología LoRaWAN está pensada y diseñada para la transmisión de pequeños paquetes de datos y, precisamente, esa es la particularidad de una gran cantidad de dispositivos como los contadores inteligentes, medidores de calidad (agua, aire…) y otra gran cantidad de sensores, que lo que hacen es medir y enviar periódicamente la información que recopilan y la envían en pequeños paquetes (payloads). Además, lo hace con un consumo mínimo de energía, elemento este vital para asegurar la longevidad de los proyectos.
El uso de LoRaWAN en proyectos de digitalización que implican el despliegue de sensores IoT ha experimentado un crecimiento anual del 27,4%
La última particularidad que quiero resaltar es la adaptabilidad de la tecnología a los proyectos. ¿Qué quiere decir esto? Cuando se diseña una red LoRaWAN, se hace considerando el emplazamiento de los sensores que viene a conectar y el número de dispositivos que se van a montar, así como el entorno, por lo que podemos asegurar que la red que se va a habilitar se crea en base a un proyecto, cosa que no sucede con otras tecnologías que aprovechan infraestructuras ya desplegadas, y solicitar un incremento de la densificación de antenas suele ser complejo y difícil de conseguir. Es decir, la tecnología LoRaWAN se adapta al proyecto que viene a cubrir, y no al revés.
Tampoco hay que olvidar la sencillez ante un posible cambio de proveedor, un escenario en el que tan solo habría que migrar digitalmente los sensores hacia el nuevo LNS, asegurando así la portabilidad en caso de desearla.
Por último, siempre hemos entendido que el despliegue de redes LoRaWAN incrementa la competitividad de los territorios, al dotarlos de una mayor oferta de conectividad para proyectos IoT. Esto mismo, entendemos que fomentará el desarrollo de proyectos Smart de ámbito local y, en consecuencia, el desarrollo de la industria hardware y software, facilitando el proceso de digitalización en todos los territorios, grandes y pequeños o en entornos públicos y privados.
Es decir, del mismo modo que en el alumbrado las farolas o en la gestión de residuos los contenedores, los gateways y sites pueden ser propiedad de las empresas o de los ayuntamientos, pero serían gestionados y mantenidos por operadores especializados que ofrecen sus servicios de gestión junto a su LNS para así dar un servicio completo con un Opex superreducido.
De este modo, se puede disfrutar de la tecnología, ofrecida por especialistas y al mínimo coste posible, manteniendo el control de las infraestructuras y reservándose en todo momento la posibilidad de cambiar de operador o proveedor de servicios. Consolidar esta tendencia, hay quien incluso lo define como un gran avance en la democratización de las tecnologías de telecomunicaciones aplicadas al mundo IoT.
Para los operadores LoRaWAN, los elementos de vital importancia con los que ofrecer sus servicios de comunicaciones IoT son su LNS y su experiencia, la propiedad de la infraestructura hardware (gateways) está en un segundo plano.
Inicialmente, el modelo tradicional para el uso de la tecnología LoRaWAN ha sido el conocido como «On premise» o de autogestión, donde el usuario hacía o contrataba el propio despliegue físico y, bien aprovechando el LNS embebido en el Gateway o desplegando el LNS del mismo fabricante del gateway en un ordenador, servidor físico o cloud, completaba el despliegue de la solución, para luego autogestionarse la red.
Este modelo de autogestión ha sido un éxito sin paliativos, que ha conseguido elevar la tecnología y ha servido de germen para su crecimiento y sus usos. En términos ciclistas, podríamos decir que este modelo «On premise» ha sido el gregario perfecto de la tecnología LoRaWAN, que ha logrado impulsarla, consolidarla y lanzarla hasta su consolidación como la alternativa con más posibilidades del mercado. También hay que reconocer que los proyectos que venían a asistir o conectar eran proyectos menores, donde la cantidad de sensores desplegados sería de cientos o unos pocos de miles, a lo sumo, y los software de gestión no revestían excesiva complejidad.
Hoy, planteándose proyectos de cientos de miles o millones de dispositivos conectados a plataformas de gestión y análisis con capacidades de IA y ML, que, además, pueden estar alojadas en CPD’s locales o infraestructuras software ofrecidas por proveedores tipo Azure o AWS, por ejemplo, se antoja necesario y fundamental para el desarrollo del sector el cambio hacia un modelo de conectividad LoRaWAN ofrecido por operadores especializados, que aporten herramientas permanentemente actualizadas, donde haya una dedicación exclusiva a su operativa y mejora continua. Y, además, con servicios de soporte que permitan a los clientes centrarse en su especialidad, la interpretación de los datos y la aplicación de las conclusiones que de ellos obtengan para optimizar aquello que gestionen, sea agua, energía, gas, residuos, movilidad, habitabilidad…
El modelo «On premise», en la mayoría de los casos, requería de personal con capacidades multidisciplinares, debiendo tener conocimientos tanto de la red, como del software de gestión de datos y de los propios sensores.
El factor económico está determinado por el menor coste de los dispositivos IoT con LoRaWAN, un 10–15% menos que otras tecnologías
Se argumentaba, para su comercialización, el coste cero en cuanto a la conectividad, y se aseveraba que todo el coste de un despliegue LoRaWAN era Capex, eliminando el Opex, aunque esto no era del todo cierto, dado que siempre había que contar con este tipo de personal multidisciplinar, que ya suponía un coste en sí mismo, a lo que habría que sumar el mantenimiento o las actualizaciones pactadas con el fabricante.
Esto, además, podía suponer un problema de compatibilidad con determinadas plataformas de gestión y/o análisis que, debido a su constante y necesaria evolución, podría requerir de actualizaciones o integraciones difíciles de realizar, así como desarrollos que generarían la obsolescencia del despliegue realizado pocos años antes.
No se trata de menguar el valor de la oferta realizada en modo «On premise», que, insisto, ha sido fundamental para el desarrollo de los proyectos de digitalización basados en el despliegue de sensores IoT, sino de poner en valor y consolidar el modelo de offering realizado a través de operadores LoRaWAN, por estar más profesionalizado, adaptado a la realidad actual del sector y flexibilizado para ofrecer un servicio totalmente especializado, capacitado para despliegues masivos y con el menor coste del mercado de las telecomunicaciones.
Esto ya es una realidad a nivel mundial y prueba de ello es la existencia, a día de hoy, de más de 180 empresas operadoras en todo el mundo, consolidándose como un sector en auge que no deja de crecer dadas sus enormes expectativas y ventajas para sus clientes.
En Netmore estamos comprometidos con el sector y nuestros clientes, centrando esfuerzos en la evolución de herramientas y modelos de offering
Seguramente, el crecimiento de las empresas operadoras LoRaWAN se debe, en cierto modo, a las ventajas que ofrece el disponer de un proveedor especializado en la transmisión de datos, mientras que los grandes operadores de otras tecnologías apuestan, principalmente, por incluir la conectividad dentro de un pack que también incluye la parte software de manera casi indivisible, cuando el mercado realmente demanda independencia de proveedores o soluciones entre los bloques que componen un proyecto IoT (Hardware + Comunicaciones + Software).
En Netmore estamos totalmente comprometidos con el sector y nuestros clientes, centrando nuestros esfuerzos, de manera constante, en la evolución de nuestras herramientas y modelos de offering, lo que nos permite acompañar a los diferentes tipos de clientes en sus proyectos. Para ello, hemos creado las condiciones adecuadas para dar servicio a clientes privados que trabajan con soluciones software propias, de terceros, alojadas en sencillos clouds, soluciones alojadas en estructuras software de proveedores tipo Azure o AWS, o cualquier otra casuística que se nos pueda presentar.
Para las administraciones públicas reforzamos nuestra propuesta de crear infraestructuras públicas de conectividad LoRaWAN a través de nuestro modelo NetmorePaaS, donde creamos y administramos cobertura LoRaWAN para uso y disfrute del propio ayuntamiento y/o de sus ciudadanos y empresas locales, con las máximas garantías. Entendemos que es el modo de facilitar el acceso a la digitalización de toda la sociedad.
Este modelo NetmorePaas, junto con el modelo puramente operador NetmoreNaas, cubre cualquier tipo de necesidad de las empresas privadas que encuentran en Netmore las respuestas a sus necesidades de conectividad en el despliegue de proyectos IoT, de un modo totalmente transparente para ellos sin generarles cautividad.