El desafío hídrico de los centros de datos ingleses: concentración y demanda punta
El consumo de agua potable de los centros de datos en Inglaterra se sitúa actualmente en torno a 1.879.000 m³ anuales, lo que equivale al 0,2% del mercado no doméstico (NHH). Sin embargo, esta cifra, aparentemente modesta en términos agregados, esconde una realidad mucho más heterogénea: el 65% del consumo sectorial se concentra en solo seis instalaciones, según el análisis anonimizado de datos de MOSL, y la tendencia apunta al alza, especialmente con la entrada en operación de nuevos grandes centros desde 2020.
Estas son algunas de las conclusiones principales del informe Water Efficient Data Centres, elaborado por Wrc para MOSL en el marco del Market Improvement Fund y centrado en el uso de agua potable por parte de los centros de datos en Inglaterra.
El análisis de datos de consumo muestra que el 67% de los centros de datos utiliza menos de 1.000 m³/año, cifras comparables a las de un edificio de oficinas de tamaño medio
Un sector pequeño en volumen total, pero con impactos localizados
El análisis de datos de consumo muestra que el 67% de los centros de datos utiliza menos de 1.000 m³/año, cifras comparables a las de un edificio de oficinas de tamaño medio. En el extremo opuesto, un pequeño grupo —el 3% de las instalaciones analizadas— supera los 50.000 m³/año, con un promedio en este grupo de 115.800 m³/año.
El informe estima que, si se extrapolan los datos disponibles al conjunto de Inglaterra, el sector podría estar captando cerca de 1,9 hm³/año del suministro público. Aunque esta magnitud no representa un volumen significativo a escala nacional, el estudio subraya que los impactos deben analizarse a escala local y, especialmente, en términos de demanda punta.
De hecho, uno de los principales hallazgos es la marcada estacionalidad del consumo, con incrementos en los meses de verano, coincidiendo con mayores temperaturas y, por tanto, mayor necesidad de refrigeración. Este patrón preocupa a las compañías de agua, no tanto por el volumen anual total, sino por la coincidencia de los picos de demanda de los centros de datos con los máximos de consumo doméstico en episodios de calor.

Consumo mensual medio de agua de los centros de datos frente a la temperatura máxima ambiente. Fuente: Water Efficient Data Centres (WRc para MOSL, 2026).
La refrigeración, en el centro del debate
El informe confirma que el uso de agua se concentra casi exclusivamente en los sistemas de refrigeración, ya que el control de humedad tiene un impacto marginal.
La tecnología empleada resulta determinante. En Inglaterra, la mayoría de centros utiliza sistemas de refrigeración sin consumo significativo de agua o sistemas híbridos que solo recurren al agua en condiciones de alta temperatura. Según el análisis sectorial, aproximadamente el 5% de las instalaciones podría estar empleando refrigeración híbrida con aumentos significativos de consumo en verano.
El estudio pone el foco en el indicador Eficiencia en el Uso del Agua (Water Usage Effectiveness, WUE, por sus siglas en inglés), que relaciona el consumo de agua con la energía empleada por los equipos IT. A escala europea, el WUE medio se sitúa en 0,58 l/kWh, aunque las diferencias entre Estados miembro son significativas, con países que registran valores claramente superiores a la media y otros que se sitúan muy por debajo, en función de su clima, tamaño medio de las instalaciones y tecnologías de refrigeración predominantes.
WUE medio de los centros de datos por Estado miembro de la UE. Fuente: Water Efficient Data Centres (WRc para MOSL, 2026), a partir de datos EED.
Cuando se analiza el WUE por tamaño de instalación, el patrón también cambia: los centros de mayor escala tienden a registrar valores medios más elevados, algo que el informe vincula a una mayor presencia de tecnologías de refrigeración que recurren al agua en instalaciones de gran potencia.
WUE medio según tamaño del centro de datos. Fuente: Water Efficient Data Centres (WRc para MOSL, 2026), a partir de datos EED.
Crecimiento acelerado y desajuste con la planificación hídrica
Uno de los mensajes más claros del informe es que el crecimiento del sector —impulsado por la digitalización y la expansión de la inteligencia artificial— no está plenamente integrado en la planificación de recursos hídricos.
El Marco Nacional de Recursos Hídricos 2025 ya menciona explícitamente a los centros de datos como nuevos demandantes relevantes, y advierte de la necesidad de mayor transparencia y colaboración para entender sus necesidades presentes y futuras.
El desfase entre los ciclos de planificación hidrológica (a cinco años) y la rapidez con la que se desarrollan nuevos centros de datos dificulta la anticipación de escenarios de demanda, especialmente en regiones con estrés hídrico o redes tensionadas.
Recomendaciones: reporting obligatorio y marco de referencia común
Tras revisar los marcos regulatorios existentes, el informe concluye que Inglaterra debería avanzar hacia un sistema obligatorio y centralizado de reporte, alineado con la Directiva Europea de Eficiencia Energética (EED).
Entre las recomendaciones destacan:
- Reporte obligatorio de métricas como consumo total de agua, consumo de agua potable y WUE.
- Desagregación por fuente de agua (potable, reutilizada, captación, etc.) y por uso.
- Información diferenciada sobre consumo medio anual y consumo en mes punta.
- Consideración de estándares mínimos de desempeño para nuevas instalaciones.
El estudio también sugiere valorar la adopción de un sistema de etiquetado de eficiencia, similar al propuesto por la Comisión Europea, que integre indicadores de energía y agua y facilite el benchmarking entre instalaciones.
El crecimiento del sector —impulsado por la digitalización y la expansión de la inteligencia artificial— no está plenamente integrado en la planificación de recursos hídricos.
Más colaboración y foco en fuentes alternativas
Finalmente, el informe identifica como prioridad reforzar la colaboración entre el sector de los centros de datos, las compañías de agua y los reguladores, especialmente en torno al uso de efluente tratado como alternativa al agua potable.
Si bien el uso de agua potable sigue siendo mayoritario, existen oportunidades técnicas para emplear recursos no potables con tratamiento adicional, reduciendo la presión sobre el suministro público.
El mensaje de fondo es claro: los centros de datos no son, hoy por hoy, un gran consumidor de agua en términos agregados, pero su crecimiento, concentración geográfica y perfil de demanda punta exigen una integración más decidida en la planificación hídrica y un marco común de transparencia y eficiencia.