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España, azotada por la borrasca Leonardo: lluvias torrenciales, inundaciones y miles de afectados

Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo. Joaquín Corchero - Europa Press.
Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca Leonardo (Foto: Joaquín Corchero - Europa Press).

La borrasca Leonardo ha provocado un temporal de lluvias y viento de intensidad extraordinaria en amplias zonas de España durante los últimos días, desencadenando inundaciones severas, desbordamientos de ríos y miles de evacuaciones preventivas.

Regiones enteras, especialmente Andalucía y Extremadura, han sufrido los efectos de precipitaciones “sin precedentes”en palabras del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez— con acumulados pluviométricos históricos en puntos como la Sierra de Cádiz, mientras que comunidades del centro y noroeste peninsular también registran incidencias por lluvias y rachas huracanadas. Las autoridades han activado planes de emergencia ante el riesgo de inundaciones, con todos los recursos de Protección Civil desplegados para hacer frente a esta situación excepcional.

Un temporal excepcional: origen y contexto de la borrasca Leonardo

La borrasca Leonardo ha barrido la península Ibérica con lluvias torrenciales continuadas desde comienzos de semana, enmarcándose en una sucesión de temporales atlánticos encadenados desde finales de enero. Esta perturbación atmosférica —nombrada Leonardo por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dentro del grupo de tormentas de alto impacto de la temporada— se formó con un flujo de aire húmedo subtropical que ha descargado cantidades de agua excepcionales sobre terrenos ya saturados tras varios días de precipitaciones previas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, subrayó la “situación muy difícil” generada tras “bastantes jornadas” encadenadas de lluvia intensa, señalando gráficamente que “llueve sobre mojado” en muchas cuencas.

La combinación de suelos saturados y caudales desbordados ha puesto en jaque infraestructuras y poblaciones ribereñas en diversas cuencas hidrográficas

La magnitud del episodio queda ilustrada por los registros pluviométricos: en Grazalema (Cádiz), uno de los epicentros del temporal, se acumularon casi 600 litros por metro cuadrado en solo 24 horas durante la jornada del miércoles 4 de febrero. El alcalde de este municipio hablaba de una noche “durísima” y de una situación que seguía “muy grave” al amanecer, tras semejante diluvio. En apenas diez días, Grazalema ha recogido del orden de 1.300 litros/m², confirmándose de nuevo como uno de los puntos más lluviosos de España. No es de extrañar que la AEMET tuviera activado el aviso rojo (riesgo extremo) por lluvias torrenciales en esta comarca de la Sierra de Cádiz y áreas vecinas como la Serranía de Ronda (Málaga). De hecho, la alerta roja —con pronóstico de hasta 120 litros/m² en 12 horas— se extendió también al Campo de Gibraltar en la mañana del miércoles.

Otras regiones han registrado también precipitaciones notables. En Galicia, la cola de Leonardo dejó más de 50 litros/m² acumulados entre la noche del miércoles y la mañana del jueves en localidades como Forcarei (Pontevedra) y Entrimo (Ourense). Asimismo, se midieron vientos huracanados en el litoral gallego, con rachas de 107 km/h en A Gándara (Vimianzo, A Coruña) y de más de 100 km/h en Burela (Lugo). La situación llevó a la Xunta de Galicia a activar avisos naranja por lluvias en el interior pontevedrés y por temporal marítimo en las costas de A Coruña y Pontevedra (extendiéndose al mediodía a la Mariña lucense). También el noroeste peninsular sufrió impacto costero: por ejemplo, la autovía PO-11 que une Marín con Pontevedra permaneció inundada y cortada por cuarto día consecutivo debido a los embates del mar.

Paradójicamente, este episodio de lluvias extraordinarias llega tras un período prolongado de sequía en muchas zonas de España. Las precipitaciones persistentes están contribuyendo a recargar acuíferos y embalses muy mermados, ofreciendo un respiro hidrológico. El director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, señalaba que las lluvias de los últimos meses suponen una “estabilización” del acuífero de Doñana, que ha iniciado “una lenta recuperación” gracias a estas aportaciones hídricas. Sin embargo, la prioridad inmediata de las autoridades ha sido gestionar el exceso de agua para evitar daños mayores. La combinación de suelos saturados y caudales desbordados ha puesto en jaque infraestructuras y poblaciones ribereñas en diversas cuencas hidrográficas.

La presa de Villalba de los Barros, aliviando hoy, 5 de febrero (Foto: CH. Guadiana)
La presa de Villalba de los Barros, aliviando hoy, 5 de febrero (Foto: CH. Guadiana)

Andalucía: inundaciones generalizadas y evacuaciones masivas

Andalucía ha sido la comunidad más castigada por la borrasca Leonardo. Desde el martes 3 hasta el jueves 5 de febrero, las lluvias torrenciales provocaron crecidas en prácticamente todas sus cuencas fluviales, obligando a activar el Plan de Emergencias en nivel 2. Según la Junta de Andalucía, había 14 ríos y 10 embalses en nivel rojo por riesgo extremo, con otros 31 cursos en nivel naranja.

Desde el martes 3 hasta el jueves 5 de febrero, las lluvias torrenciales han provocado crecidas en prácticamente todas las cuencas fluviales de Andalucía

En la provincia de Córdoba, el río Guadalquivir alcanzó los cinco metros de altura a su paso por la capital, superando los umbrales de riesgo. La Confederación Hidrográfica ordenó el desalojo preventivo de todas las zonas inundables de la cuenca en la provincia, lo que llevó a evacuar a unas 400 familias solo en Córdoba capital.

En Sevilla, Écija y Lora del Río activaron planes municipales ante la crecida del Genil y el Guadalquivir. En la capital se cerraron preventivamente las compuertas de la Vega de Triana. Por su parte, Granada registró inundaciones en la Vega y núcleos como Dúdar, se encuentra completamente evacuado por el desbordamiento del río Aguas Blancas. 

En la provincia de Cádiz se alcanzaron registros pluviométricos excepcionales, como los casi 600 l/m² en Grazalema en un solo día. El río Guadalete obligó al desalojo de una residencia de mayores y varias urbanizaciones en Arcos de la Frontera, mientras que en El Puerto de Santa María se pidió ampliar el nivel de emergencia por caudales cercanos a 1.000 m³/s. En la desembocadura del Guadiana, Sanlúcar vivió un episodio de desbordamiento debido a la coincidencia de pleamar y desembalses aguas arriba.

A pesar de la gravedad del episodio, no se han registrado víctimas mortales, aunque sí una persona desaparecida, lo que las autoridades atribuyen a la rápida coordinación y al carácter preventivo de muchas actuaciones. En total, se han contabilizado más de 3.500 evacuaciones en la comunidad, además de registrar más de 8.500 incidencias por el paso de las distintas borrascas que persisten desde enero.

Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y viviendas de la localidad gaditana de Grazalema (Foto: Joaquín Corchero - Europa Press).
Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y viviendas de la localidad gaditana de Grazalema (Foto: Joaquín Corchero - Europa Press).

Extremadura: desbordamientos en el Guadiana y alerta en el norte

En Extremadura, la borrasca Leonardo ha tenido un impacto significativo tanto en el norte de Cáceres como en las vegas del Guadiana en Badajoz. La Junta de Extremadura amplió el 5 de febrero la activación del Plan Especial de Inundaciones (INUNCAEX) a toda la región ante las previsiones de nuevas lluvias y crecidas. También se mantenía en vigor el Plan Territorial de Protección Civil (PLATERCAEX), en situación operativa 0.

En el norte de Cáceres, las comarcas de Las Hurdes, el Valle del Jerte, Ambroz y La Vera se encontraban bajo avisos meteorológicos por lluvias intensas y vientos, que llevaron a suspender la actividad educativa del jueves. AEMET preveía acumulados de hasta 80 l/m² en 24 horas en esas zonas montañosas. Las autoridades extremaron la vigilancia de ríos como el Jerte, el Tiétar y el Alagón.

La situación más delicada se produjo en la provincia de Badajoz, donde el río Gévora y el arroyo Zapatón se desbordaron parcialmente en la madrugada del jueves, obligando al desalojo de vecinos en las pedanías de Gévora y Valdebótoa. El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, ordenó la evacuación de las conocidas como "casas aisladas" al norte del término municipal, ante el riesgo de que el Guadiana —confluencia natural de estos afluentes— alcanzase niveles preocupantes. 

Además, en el sur de la provincia, el aumento de caudal en el río Ardila provocó evacuaciones preventivas en las pedanías de La Bazana y Valuengo, en el entorno de Jerez de los Caballeros.

Presa de Proserpina (Foto: CH. Guadiana).

La Confederación Hidrográfica del Guadiana informó de maniobras coordinadas en numerosos embalses para laminar avenidas. Entre ellas, destaca que la presa de Villalba de los Barros alivió por primera vez, mientras que los embalses de Gargáligas y Cubilar alcanzaron sus máximos históricos. También el embalse de Gasset, en el Alto Guadiana, inició desembalses controlados desde la noche anterior. Las actuaciones incluyeron aperturas parciales de desagües y derivaciones entre sistemas conectados para evitar colapsos estructurales aguas abajo

Centro de la península: alerta en la cuenca del Tajo y embalses al límite

El temporal también ha afectado al centro peninsular, especialmente a la cuenca del Tajo. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) informó el 5 de febrero de que había activados 52 avisos hidrológicos en estaciones de aforo, 20 de ellos en nivel rojo. Entre los puntos más críticos se encontraban el Jarama a su paso por San Fernando de Henares y Titulcia, donde se superaron los umbrales de alerta establecidos. También se declaró alerta naranja en el Henares, el Alberche y otros tramos del alto Tajo. En concreto, Protección Civil habría enviado un mensaje de texto a todos los teléfonos móviles ubicados en las proximidades del río Alberche, en la provincia de Toledo, en el que se alerta del riesgo de inundaciones ante el inminente crecimiento del caudal.

Según la propia CHT, 22 presas de la cuenca estaban realizando desembalses significativos, con seis de ellas en nivel rojo. El embalse de Cedillo destacaba por su caudal vertido hacia Portugal, que alcanzaba los 5.500 m³/s y seguía en aumento. Estas maniobras se adoptaron ante la combinación de precipitaciones acumuladas y previsiones meteorológicas adversas, con el objetivo de mantener los resguardos estacionales y reducir riesgos aguas abajo.

En la Comunidad de Madrid, el Manzanares alcanzó el nivel de aviso amarillo en varios tramos, incluidos el entorno del Puente de los Franceses y Colmenar Viejo, según los datos en tiempo real del sistema SAIH Tajo. La Confederación también mantuvo el seguimiento de los desembalses en El Atazar, Santillana, El Pardo y Picadas, este último con valores próximos a los 100 m³/s.

SAIH Tajo
SAIH Tajo.

Norte peninsular: lluvias intensas y temporal costero en Galicia

Aunque el grueso del temporal se concentró en el sur y centro peninsular, el paso de la borrasca Leonardo también tuvo efectos en el noroeste. Galicia permaneció en alerta naranja por lluvias y viento durante el 5 de febrero, especialmente en el interior de Pontevedra y parte de Ourense.

Aunque el grueso del temporal se concentró en el sur y centro peninsular, el paso de la borrasca Leonardo también tuvo efectos en el noroeste

Según datos recogidos por AEMET y difundidos por Europa Press, se acumularon más de 50 l/m² en localidades como Forcarei (Pontevedra), con 55 l/m², y Entrimo (Ourense), con 52,4 l/m² en apenas unas horas. En la costa, las rachas de viento superaron los 100 km/h: se registraron 107 km/h en A Gándara (Vimianzo, A Coruña) y 100,8 km/h en Burela (Lugo). El litoral atlántico gallego quedó expuesto a temporal marítimo, con olas de hasta 6 metros.

La situación provocó cancelaciones y cortes en las comunicaciones. La ciudad de Vigo quedó sin conexión ferroviaria el jueves 5, ya que se suspendieron los servicios hacia Santiago y Ourense por acumulaciones de agua en la vía, según informó Europa Press. Además, varias carreteras permanecieron cerradas por cuarto día consecutivo en la comarca de Marín, debido a desprendimientos y acumulaciones de agua.

La Xunta de Galicia mantiene bajo seguimiento 14 ríos de la comunidad, entre ellos el Miño, Lérez, Tambre y Ulla, con sistemas de alerta activa para detectar posibles desbordamientos, aunque no se reportaron incidencias mayores. Las autoridades han recomendado precaución en zonas de costa y en áreas fluviales con escasa capacidad de retención, dada la persistencia de precipitaciones en terreno saturado.

Infraestructuras afectadas y medidas de protección

El impacto en las infraestructuras de transporte ha sido considerable a escala nacional. El temporal provocó el corte de entre 150 y 160 carreteras en toda España, la mayoría en Andalucía, donde se vieron afectadas unas 140 vías según la Dirección General de Tráfico (DGT). Provincias como Cádiz y Córdoba encabezaron los cortes viarios, y en Sierra Nevada varios tramos de montaña quedaron clausurados por nieve y hielo. A fecha de 6 de febrero, el número de vías cortadas habría aumentado a 180, con otras 36 afectadas por nieve en distintas regiones. Provincias como Cádiz y Córdoba encabezaron los cortes viarios, y en Sierra Nevada varios tramos de montaña quedaron clausurados por nieve y hielo.

En Galicia, el temporal costero forzó la cancelación del transporte marítimo en la ría de Vigo. Además, Renfe amplió hasta el viernes la suspensión de los trenes entre Ourense, O Carballiño y Santiago, y mantiene interrumpido el servicio con Vigo por acumulación de agua en la vía.

Las autoridades autonómicas instaron a la población a extremar las precauciones, evitar cauces y zonas inundables y atender solo a canales oficiales. Estas medidas preventivas han sido clave para evitar daños personales mayores.

Carretera cortada al inundarse por el desbordamiento del río Aguas Blancas en Pinos Genil, Granada (Foto: Álex Cámara - Europa Press).
Carretera cortada al inundarse por el desbordamiento del río Aguas Blancas en Pinos Genil, Granada (Foto: Álex Cámara - Europa Press).

Estado operativo y gestión a fecha 5 de febrero

A 5 de febrero, la borrasca Leonardo sigue dejando lluvias y viento en varias zonas del sur peninsular, aunque con una evolución claramente descendente. Las autoridades mantienen activados los planes de emergencia y vigilancia en los puntos donde persisten riesgos por acumulación de agua, saturación del terreno o caudales.

Las confederaciones hidrográficas del Tajo y del Guadiana siguen ejecutando maniobras de desembalse controlado para preservar la seguridad de las presas, mantener los márgenes de resguardo y reducir el impacto aguas abajo. Los datos en tiempo real del SAIH Tajo y del SIRA Guadiana confirman niveles elevados y persistentes en numerosos ríos de ambas cuencas.

Mientras tanto, las autoridades regionales y locales continúan con el seguimiento de zonas inundadas, evaluaciones preliminares de daños e identificación de infraestructuras afectadas. En Andalucía y Extremadura se mantiene el despliegue de medios de emergencia, incluidos efectivos de la UME, 112, protección civil y voluntariado, tanto en labores de vigilancia como de retorno progresivo a la normalidad en las zonas estabilizadas.

El Gobierno ha reiterado su coordinación con las comunidades autónomas para canalizar las solicitudes de ayuda, y se prevé que en los próximos días comiencen los trámites para la posible declaración de zonas afectadas gravemente por emergencia.