El Gobierno ha aprobado la prórroga de la garantía de suministro de agua y energía para los consumidores vulnerables hasta el 31 de diciembre de 2026, evitando la suspensión de estos servicios básicos por impago para los hogares en situación de mayor fragilidad social. La medida se recoge en el Real Decreto-ley 16/2025, de 23 de diciembre, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 24 de diciembre de 2025.
En concreto, el artículo 6 del real decreto-ley amplía el periodo de aplicación de la garantía de suministro prevista en el artículo 4 del Real Decreto-ley 8/2021, de 4 de mayo, estableciendo su vigencia desde el 1 de enero de 2025 hasta el 31 de diciembre de 2026. Esta protección se dirige a los consumidores que ostentan la condición de consumidor vulnerable, vulnerable severo o en riesgo de exclusión social, conforme a lo dispuesto en los artículos 3 y 4 del Real Decreto 897/2017, de 6 de octubre.
La prórroga se enmarca en el capítulo II del real decreto-ley, dedicado a las medidas en materia energética, y responde —según la exposición de motivos— a la persistencia de situaciones de pobreza energética y a la necesidad de evitar una pérdida de cobertura normativa para miles de hogares que aún presentan dificultades para hacer frente al pago de los suministros básicos.
Desde el punto de vista del sector del agua, la continuidad de esta garantía refuerza el papel del suministro como servicio esencial, alineado con el enfoque de derechos humanos al agua y al saneamiento y con las políticas de protección social desplegadas desde 2021. Para las entidades gestoras, la medida proporciona seguridad jurídica y estabilidad en la aplicación de los mecanismos de protección a los usuarios más vulnerables, en un contexto en el que las administraciones trabajan en una nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética con horizonte 2030.
Con esta prórroga, el Ejecutivo mantiene el denominado “escudo social” y asegura que, al menos hasta finales de 2026, ningún hogar vulnerable pueda ver interrumpido el acceso al agua o a la energía, consolidando ambos suministros como pilares básicos del bienestar y la cohesión social.