El sector del riego en España ha experimentado una importante transformación en los últimos años. Las inversiones en infraestructuras modernas, como estaciones de bombeo y redes de distribución presurizadas, han mejorado la fiabilidad y la automatización en muchas comunidades de regantes.
Sin embargo, la infraestructura por sí sola no garantiza la eficiencia. Está surgiendo un nuevo reto: asegurar que el agua se aplique en el lugar adecuado, en el momento preciso y en la cantidad necesaria.
Tradicionalmente, las decisiones de riego se han basado en la experiencia y en prácticas consolidadas. Aunque este enfoque puede ser eficaz en cierta medida, también puede generar ineficiencias, especialmente en un contexto de creciente escasez de agua, aumento de los costes energéticos y mayor presión medioambiental.
Hoy en día, las nuevas tecnologías están permitiendo avanzar hacia una gestión del riego más precisa y basada en datos.

En la Comunidad de Regantes del Canal Alto de Villares, esta transición ya está en marcha. La comunidad gestiona aproximadamente 2.500 hectáreas de cultivo y ha completado recientemente un importante proceso de modernización de sus infraestructuras.
Para dar un paso más, se ha implantado un sistema integrado de monitorización y apoyo a la decisión que combina sensores de humedad del suelo, datos meteorológicos, imágenes satelitales y control de la calidad del agua.
Todos estos datos se integran en una única plataforma que permite tomar decisiones de riego en tiempo real.
Este enfoque ofrece una visión mucho más completa del uso del agua en campo. El riego puede ajustarse en función de las condiciones reales del suelo, las previsiones meteorológicas y el estado del cultivo.
Las imágenes satelitales, actualizadas cada cinco días, permiten un seguimiento continuo del estado de la vegetación, facilitando la identificación de zonas con exceso o déficit de riego. Al mismo tiempo, los sensores de humedad del suelo aportan información detallada sobre la distribución del agua a distintas profundidades, lo que permite evaluar y mejorar el rendimiento del riego.

Además, los sistemas de monitorización ambiental hacen posible seguir la lixiviación de nutrientes y entender mejor el impacto de las prácticas de riego en las masas de agua cercanas.
Aunque el proyecto se encuentra todavía en fase de implantación, los primeros resultados apuntan a beneficios relevantes, como ahorros de agua de hasta un 25%, reducción del consumo energético asociado al bombeo y mejora del rendimiento de los cultivos.
Como explica Juan José Benavente, director general de KISTERS Iberia: “El riego siempre se ha basado en la experiencia. Pero la experiencia por sí sola ya no es suficiente. Los datos que hoy recibimos de sensores, sistemas meteorológicos y satélites aportan un conocimiento que debe integrarse en la toma de decisiones diaria”.
A medida que aumenta la variabilidad climática y los recursos hídricos son cada vez más limitados, el papel de los datos en el riego seguirá creciendo.

Proyectos como el de Alto de Villares demuestran cómo la combinación de tecnologías de monitorización, inteligencia satelital y sistemas de apoyo a la decisión permite avanzar hacia un modelo de gestión del riego más eficiente, sostenible y resiliente.
Las organizaciones que buscan mejorar la eficiencia del riego pueden beneficiarse de la integración de sistemas de monitorización, datos satelitales y plataformas de apoyo a la decisión para lograr una gestión del agua más precisa y sostenible.



