Debate sobre la sequía en Bilbao

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La gestión del agua durante la sequía técnica que aún vivimos se convirtió ayer en el punto más importante del pleno del Ayuntamiento de Bilbao. A preguntas de la oposición (PP y PSE), que denunció el mal uso de los caudales y «falta de previsión», el equipo de gobierno de Iñaki Azkuna (PNV-EA-EB) expuso la situación de la red de tuberías de la ciudad y sus propuestas de ahorro a corto plazo, algunas de ellas ya en marcha. En el primer caso, el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas, confesó que el 23% del agua que sale de los embalses con destino a la capital vizcaína se pierde a cuenta de las fugas.

El portavoz del PP, Antonio Basagoiti, censuró el «mal uso» del agua en el Ayuntamiento de Bilbao y le invitó a «predicar con el ejemplo»: «no se puede pedir moderación a los vecinos y nosotros seguir despilfarrando». Basagoiti reclamó una mejora de los controles para saber cuántos de estos recursos naturales consume el Consistorio y limitar su utilización.

Sabas le respondió con un avance de su plan de ahorro. Con antelación a las restricciones aconsejadas por el Consorcio, el Ayuntamiento inició la captación en el arroyo Bolintxu, que fluye por el Pagasarri. Aquí está colocado un bombeo del que se nutren desde noviembre los camiones cisternas que manguean las calles. Pero esto no es un maná, también tiene una desventaja económica. Subir hasta allí los vehículos y cargar cuesta unos 180.000 euros al mes.

La idea de Obras y Servicios es ampliar las captaciones a otros manantiales en Olabeaga, Buia y Masustegi. Todos ellos servirían para casos de sequía o gastos extraordinarios, por ejemplo, la limpieza durante la Aste Nagusia.

Para mejorar la gestión, el departamento continuará reparando la red, con el fin de dejar las fugas en un 14% en diez años -ya han bajado seis puntos desde 2004-. En cualquier caso, distan mucho de aquellos escandalosos porcentajes de escapes registrados en la sequía de 1989, con un 45% de pérdidas

La tarea de la renovación es ardua porque Bilbao tiene 500 kilómetros de tuberías de abastecimiento y más de la mitad ha superado su vida útil, que son 50 años. Afrontar de golpe este reto es casi imposible. Habría que levantar en obras la ciudad, algo casi tan brutal como el gasto: todo el presupuesto municipal de un año.

El portavoz del PSE, Txema Oleaga, criticó la «errática» gestión del Consorcio durante la sequía y planteó mejorar la capacidad de los embalses e, incluso, desaladoras. El presidente de la entidad y edil, Ibon Areso, no lo rechazó, pero le replicó que «esas competencias» dependen del Gobierno socialista.

Vía, El Correo.

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