El Agua y la Cooperación, por Gonzalo Robles

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Sobre el blog

Gonzalo Robles
Secretario General de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Ver Web.
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  • 2013 es el Año Internacional para la Cooperación en la Esfera del Agua

El agua es la base de la vida en nuestro planeta y un elemento esencial para la subsistencia y el bienestar de la humanidad y un abastecimiento adecuado de agua es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades, para garantizar el derecho a la alimentación, a la mejora de la salud, a la igualdad entre hombres y mujeres y a una vivienda digna. La falta de acceso a un buen saneamiento constituye la primera causa de contaminación del agua y de contagio de enfermedades. Esta estrecha relación entre agua y desarrollo se ha cuantificado en estudios, como los realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que muestran que por cada dólar invertido en agua y saneamiento pueden ahorrarse entre 3 y 34 dólares en salud, educación y desarrollo económico (Hutton & Haller, OMS 2004).

La falta de acceso a un buen saneamiento constituye la primera causa de contaminación del agua y de contagio de enfermedades

Por ello, la Cooperación española está haciendo una apuesta decidida por el sector del agua y saneamiento, dado que es un aspecto clave para luchar contra la pobreza. Pese a los avances logrados en los últimos años, todavía el 11 por cien de la población mundial, es decir, 780 millones de personas, sigue sin tener acceso a agua potable y 2.500 millones no tienen acceso a saneamiento.

En este Día Mundial del Agua que hoy conmemoramos, y que además se enmarca en el Año Internacional para la Cooperación en la Esfera del Agua, el Gobierno de España desea ratificar su compromiso a favor del reconocimiento del derecho humano al agua potable y el saneamiento.

España cuenta con una larga tradición de trabajo en el sector del agua. El esfuerzo realizado durante los últimos años en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) -la reducción a la mitad, para 2015, de la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento- ha llevado a la Cooperación española a convertirse en un referente internacional en esta materia. El IV Plan Director de la Cooperación española (2013-2016), recientemente aprobado, considera el sector agua y saneamiento como estratégico y prioritario, fijándose como objetivo para el sector: "Impulsar una estrategia para favorecer la implementación del derecho humano el agua y al saneamiento, priorizando los sectores más vulnerables y marginados".

El Gobierno de España desea ratificar su compromiso a favor del reconocimiento del derecho humano al agua potable y el saneamiento

Tres son nuestras líneas estratégicas de trabajo: i) la Gestión Integral de los Recursos Hídricos (GIRH),ii) el acceso al agua y al saneamiento y iii) la gobernanza y el derecho humano al agua y el saneamiento. Y, todo ello, sin perder en ningún momento la eficacia y calidad de la ayuda española y la experiencia y capacidad de las empresas e instituciones españolas, que tienen mucho que aportar en este campo.

La mejor muestra del compromiso adquirido por España en el ámbito exterior es el Fondo de Cooperación de Agua y Saneamiento para América Latina y Caribe (FCAS), mediante el cual, España ha pasado a ser uno de los principales donantes en estas materias. 

Por sus características climáticas, con pluviometrías muy desiguales, tanto espacial como temporalmente, España es un país con gran sensibilidad por el agua y el saneamiento. Desde hace siglos, ha habido necesidad de construir infraestructuras y de gestionar eficazmente el acceso al agua. Y constituye una historia de éxito. Desde los romanos, con su red de acueductos, pasando por los árabes, sus habitantes han desarrollado sistemas para abastecimiento y gestión del recurso hídrico. Y no solo infraestructuras, sino también modos de gestión. Basta recordar, por ejemplo, que la institución de justicia más antigua de Europa es el Tribunal de las Aguas de Valencia, que dirime asuntos entre usuarios del agua desde hace más de mil años.

Por otra parte, España tiene mucho que aportar en materia de agua. Contamos con un sistema de gestión por cuencas (las confederaciones hidrográficas), aceptado como un avanzado modelo para la gestión del recurso hídrico. Disponemos de empresas tecnológicas y constructoras punteras a nivel mundial (trabajando en Estados Unidos, Australia…). De empresas de ingeniería, que han diseñado algunas de las más importantes obras hidráulicas mundiales. Y de empresas operadoras de agua, tanto públicas como privadas, que son ejemplo de buen hacer. 

Todo ello ha contribuido al espectacular desarrollo del sector del agua en España, especialmente en los últimos 40 años.

Obviamente, no debemos olvidar el papel tan relevante que desempeñan las ONGD españolas en el sector del agua, con gran presencia en América Latina, y muy especialmente en el mundo rural.

Entendemos que todos los actores mencionados tienen mucho que aportar en cooperación para el desarrollo, y deben hacerse todos los esfuerzos posibles para canalizar este potencial y posibilitar el acceso al agua a los más necesitados.

Desde el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) la Cooperación Española financia actuaciones de desarrollo, bajo la perspectiva del derecho humano al agua y al saneamiento estimándose que los beneficiarios de este Fondo están en torno a 10 millones de personas.

Aunque la gran mayoría de programas no contaba con diseños de las actuaciones se está desarrollando un intenso trabajo conjunto con los países socios, para que los programas estén sólidamente formulados, los diseños tengan la calidad adecuada, y se realicen los estudios de alternativas, que garanticen que los recursos utilizados tengan el mayor impacto posible en el desarrollo.

España tiene una ventaja comparativa indudable en relación con otros donantes en materia de agua y saneamiento

Se es, además, especialmente exigente en todo aquello relacionado con la sostenibilidad. Por ello, se promueve la realización de estudios de viabilidad técnica, económica, ambiental y social. Y, como parte de la sostenibilidad ambiental, es también fundamental el tratamiento de las aguas residuales.

Los programas incluyen la construcción de infraestructuras, que tendrán un impacto en la mejora de las coberturas, pero también inciden en la provisión de los servicios, a fin de garantizar la calidad de éstos en el tiempo. Este enfoque implica el refuerzo de las entidades encargadas de regular y de proveer estos servicios, así como la mejora de las políticas y normativas del sector en los distintos países.

Además la participación de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo garantiza la visión de desarrollo de los proyectos, especialmente en aspectos como género o salud.

No debemos olvidar la colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el que se trabaja para la ejecución de aproximadamente la mitad de los recursos del FCAS, y que aporta más de 50 años de experiencia en agua y saneamiento en América Latina.

La crisis nos obliga a ser especialmente eficientes en el uso de los recursos de cooperación y España tiene una ventaja comparativa indudable en relación con otros donantes en materia de agua y saneamiento. Por ello, este sector es una apuesta clave de la Cooperación española en América Latina. Y, desde la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo consideramos que debemos involucrar al mayor número posible de actores, para velar por el éxito de esta iniciativa y promover el acceso al agua y saneamiento de los más desfavorecidos.
 

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