Ha finalizado el verano y el precio del agua en los bares y restaurantes de las costas española se sitúa por encima de los seis mil (6.000) euros el metro cúbico.
No me he puesto a evaluar la huella de carbono de ese metro cúbico, desde su captación, envase y su transporte hasta la mesa del consumidor.
Frente a esta situación está la ideal. La que establece que el precio medio del metro cúbico de agua parta el Ciclo Integral del Agua (CIA) se sitúe entre 3-4 euros el metro cúbico de agua.
Hay que recordar que el agua del CIA se recoge en la naturaleza, la tratan en una Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), la llevan a nuestras casas, después de que la hayamos usado, nos la retiran, la depuran en una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR-PTAR) y la vierten, al cauce público, sin riesgo para el medio ambiente.
Existe un mantra que dice que la opinión pública está, sistemáticamente, en contra de las subidas de las tarifas. Y es cierto, las asociaciones de vecinos, los grupos ecologistas y similares sienten un rechazo a que el precio del agua sea el que cubre los costes.
La mayoría prefieren disfrutar de unas tarifas tan baratas que no permiten cubrir los costes del CIA. Como, por ejemplo, las de VIAQUA en Lugo donde el precio del metro cúbico está entre 0,706 y 0,871 euros.

Luego no importa que, al menos en verano, una parte de la playa de La Ria de Foz se encuentre no apta para el baño (en invierno la gente no se suele bañar) y se encuentre cerrada parcialmente. O que el club de piragüismo no pueda practicar el deporte por los riesgos para la salud de sus practicantes.
También podría hablar de los numerosos incidentes en la Comunidad Valenciana que han limitado, día sí y día no, el baño en numerosas playas. Incidentes que no han tenido, en la mayoría de los casos, afecciones por la famosa DANA del año pasado.
Mucho ecologismo, mucha protección al medio ambiente, mucho cuidado con el agua, pero poco interés en que las cosas se hagan bien.
Recordar, el cambio climático no se mitiga mediante artículos, reuniones mundiales o estrategias irreales. Se consigue mediante la inversión económica y un compromiso de todos.
Pues con el agua pasa lo mismo, o nos rascamos el bolsillo o nuestros nietos lo pagarán muy caro.