Bolivia se enfrenta a la fuerza de la naturaleza

88
0
  • Inunudación en Beni (flickr)
  • Las consecuencias de un clima extremo pueden ser desastrosas, sobre todo para las personas de menores recursos.
  • Ante estas eventualidades, el Proyecto Recuperación de Emergencias y Gestión de Desastres (PREGD) desarrolla infraestructuras que beneficiarán a más de 400 mil personas.
  • Este proyecto se centra en la rehabilitación y reconstrucción de caminos, puentes, y defensas en los ríos.

(Banco Mundial) Los efectos del clima extremo se están convirtiendo en un problema que afecta a una gran parte de la población. El cambio climático actúa cada vez más de manera directa sobre diversas partes de nuestro planeta y una de las consecuencias más visibles es la alteración en los patrones de lluvias, ahora de mayor volumen sin importar la época del año en algunas zonas, y ausencia total de precipitaciones en otras.

Sequías, inundaciones, deslizamientos, son algunos de los efectos negativos de los fenómenos climáticos que suceden en Bolivia. Uno de los grupos más afectados es también el más vulnerable: miles de habitantes de escasos recursos que no solo quedan desposeídos de sus casas o bienes sino que también quedan aislados durante un desastre.

Ante esta situación se estableció el Proyecto Recuperación de Emergencias y Gestión de Desastres (PREGD), que cuenta con un financiamiento total de US$ 9.2 millones y, en conjunto con el Gobierno de Bolivia, beneficiará a más de 400 mil personas de cinco regiones de todo el país.

“Antes cuando llovía nadie podía transitar, podíamos morir de hambre, estábamos aislados, ahora es diferente y con la construcción del puente ya se pueden sacar los productos agrícolas hasta en camiones de alto tonelaje”, cuenta David Solano, poblador de San Pedro en el Departamento de Santa Cruz, uno de los 60 municipios en los que se han llevado a cabo trabajos de infraestructura financiados por el proyecto.

La prevención es parte de las estrategias

Se prevé que para septiembre de este año se habrán implementado 225 proyectos de rehabilitación y reconstrucción de caminos, edificación de puentes, defensas en ríos, obras hidráulicas, sistemas de provisión de agua potable, sistemas de riego, infraestructura educativa y de salud.

Además, se invertirán US$ 1,4 millones en el fortalecimiento del Sistema Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres (SISRADE) ejecutado por el Ministerio de Defensa Civil de Bolivia.

“El aporte del PREGD se reconoce principalmente por haber contribuido al diseño de instrumentos y herramientas que permitan incorporar la Gestión de Riesgos de Desastres en los diferentes niveles de Planificación”, asegura el viceministro de Planificación y Coordinación, Flavio Rivas.

El Proyecto no solo se ocupa de restaurar infraestructuras en las zonas ya afectadas, sino también trabaja en lugares propensos a fenómenos climáticos que puedan afectar seriamente a los pobladores.

Durante el 2007, los fenómenos de El Niño y La Niña causaron pérdidas y daños que impactaron fuertemente al país. El proyecto contribuyó a restaurar el acceso a la infraestructura básica, a reconstruir edificios damnificados y a fortalecer las capacidades del gobierno boliviano para responder y prevenir desastres. Desde ese año, el programa ha permitido construir una relación fructífera entre Bolivia y el Banco Mundial.

Armando Guzmán, gerente del proyecto por parte del Banco Mundial afirma: “ Las inversiones en obras se realizan con la idea de construir mejor que antes (Build Back Better), para que la infraestructura afectada por los fenómenos de El Niño y La Niña perdure a pesar de futuros eventos adversos”.

Más planificación, mejor mitigación

Desde 2006, Bolivia ha declarado siete estados de emergencia nacional a raíz de los efectos causados por desastres. Esto representa la necesidad de una mejor planificación de la reducción del riesgo y una gestión de desastres a diferentes niveles.

Es por eso que el proyecto incluye la creación de estrategias de Gestión de Riesgo en los sectores de riego, autonomías, defensa civil, planificación, finanzas, agropecuaria, vivienda, transporte y medio ambiente.

Además de la planificación y en coordinación con el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), el monitoreo de las amenazas climáticas ha permitido mejorar la gestión de información y la capacidad de gestionar el riesgo por parte del sector público.

“Los proyectos del Banco Mundial en Bolivia, pretenden contribuir no solo con tareas que beneficien directamente a la población afectada, sino también, con la capacitación de equipos técnicos de modo que estén preparados para las consecuencias de los desastres naturales”, concluye Faris Hadad-Zervos, representante del Banco Mundial en Bolivia.

Comentarios