Una "nariz electrónica" permite monitorizar el funcionamiento de las plantas depuradoras

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(UEX) El Grupo de Investigación en Sistemas Sensoriales de la Universidad de Extremadura ha desarrollado un sistema de análisis de aguas que permite, de forma sencilla y en el mismo lugar de la prueba, monitorizar el funcionamiento de las plantas depuradoras. Este avance permite detectar e identificar casos de contaminación a través del olor. También posibilita la supervisión y eliminación de manera remota de las emisiones de malos olores.

En la actualidad existen diferentes técnicas para el control de la calidad del agua utilizada tanto para el abastecimiento de las poblaciones como para la industria. Estos métodos se han caracterizado tradicionalmente por su carácter sofisticado y exhaustivo y tienen el inconveniente de depender de complejas instalaciones. A esto hay que sumar otros problemas como su elevado coste, los errores derivados del muestreo y las demoras temporales en la obtención de resultados.

Para evitar estas complicaciones, varios trabajos de investigación de la UEx han centrado sus esfuerzos en ampliar los conocimientos en este ámbito y han diseñado diversos métodos que permiten efectuar las mediciones directamente en las aguas naturales.

Entre las ventajas de este sistema comúnmente conocido como "nariz electrónica", ya que trata de imitar el olfato de un humano, están la reducción de costes y de tiempo empleado en la realización de la prueba. Según ha señalado el investigador Jesús Lozano, la nueva "nariz" no solo obtiene resultados cuantitativos en un minuto, sino que además el presupuesto requerido para su puesta a punto es diez veces inferior al del resto de los métodos existentes. "El mayor inconveniente que posee este dispositivo portátil de análisis de olores y contaminantes es que al igual que ocurre con el sentido del olfato de los mamíferos, la nariz electrónica debe ser entrenada con muestras conocidas, y cuantas más veces se realicen estos ensayos más precisas serán sus respuestas", ha explicado el experto.

Este sistema es de gran utilidad también en los procesos de control de calidad de la industria alimentaria, en la evaluación de las propiedades organolépticas de los vinos o en aplicaciones de seguridad para la detección de explosivos. También en medicina para la detección de enfermedades y en el desarrollo de fragancias y cosméticos.

Contaminantes con química

Junto a la puesta a punto de este sistema inteligente, desde el Grupo de Investigación de Análisis Químico del Medio Ambiente, coordinado por el profesor Eduardo Pinilla, han implementado novedosas metodologías electroquímicas que controlan la presencia de metales pesados especialmente tóxicos, tanto en el agua de los ríos como en la procedente de la precipitación atmosférica.

Estas técnicas químicas lo que tratan es de evaluar de forma automática la presencia de sustancias tan peligrosas para la salud humana y para el medio ambiente como son el mercurio, el plomo, o el cadmio.

En este caso, lo que se ha pretendido a la hora de desarrollar las nuevas metodologías es "tender hacia equipos portátiles que consigan los datos rápidamente de una manera sencilla", explica Pinilla. Al mismo tiempo se ha tratado de hallar una nueva fórmula científica con la que mejorar la información analítica obtenida y a un bajo coste.

Además, como ha confirmado el responsable de este equipo científico, esta mejora en las metodologías permite automatizar los procesos sobre el terreno de forma que los datos obtenidos sean remitidos mediante señal al laboratorio.

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