Mª Sandra García Montes, de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, presentó la restauración fluvial del río Saja, una actuación ya finalizada en Cantabria que combina recuperación ambiental y reducción del riesgo de inundación. La ponencia puso el foco en un tramo medio-bajo que había perdido buena parte de su dinámica anastomosada por la colmatación de brazos, la rectificación del cauce y la ocupación de su llanura aluvial.
El proyecto ha actuado sobre un conjunto de siete kilómetros, con una inversión aproximada de nueve millones de euros y 31 meses de ejecución. Entre las medidas destacan la reactivación de antiguos brazos, la eliminación de barreras, el control de especies invasoras, la creación de zonas húmedas, la plantación de más de 50.000 ejemplares y la construcción de motas de protección integradas para reducir la exposición de los núcleos ribereños.
García Montes subrayó la relevancia de la participación social y de la cooperación entre administraciones. Desde el inicio se tuvieron en cuenta los recelos vecinales y se impulsaron jornadas, visitas y materiales divulgativos. La actuación incluye además experiencias piloto contra la Reynoutria japonica mediante geotextiles biodegradables e impulsos eléctricos, y abre ahora el reto del mantenimiento y la custodia del territorio.



