Eduardo Lafuente Sacristán, de la Confederación Hidrográfica del Segura, presentó una de las actuaciones más ambiciosas de la jornada: la restauración de decenas de kilómetros de cauce en un plazo muy ajustado. Su intervención, de tono directo y muy visual, explicó el reto de actuar sobre tramos del Segura invadidos por caña, especialmente entre Cieza, Calasparra y Murcia.
El ponente describió la caña como un problema ambiental, hidráulico, social y de seguridad: impide ver el río, ocupa motas y zonas de cultivo, genera tapones en avenidas, incrementa riesgos y dificulta el uso ciudadano de las riberas. Frente a ello, la confederación plantea control, no erradicación total, aplicando metodologías adaptadas a cada tramo: desbroces reiterados, extracción de rizoma, cubrimientos, revegetación y mantenimiento.
Lafuente insistió en que la actuación ha sido posible gracias al aprendizaje de proyectos anteriores, al apoyo social y a una intensa labor de comunicación. La ponencia también abordó las dificultades de ejecutar con rapidez, la falta de personal y maquinaria, los temporales, la seguridad en obra y la necesidad de incorporar ciencia, seguimiento e incluso inteligencia artificial para mejorar el control de resultados.



