Hidroconta
Connecting Waterpeople
Saint Gobain PAM
EPG Salinas
MOLEAER
DATAKORUM
Amiblu
Innovyze, an Autodesk company
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
J. Huesa Water Technology
Hidroconta
NSI Mobile Water Solutions
Molecor
Red Control
KISTERS
Laboratorios Tecnológicos de Levante
FENACORE
ISMedioambiente
Agencia Vasca del Agua
ICEX España Exportación e Inversiones
HRS Heat Exchangers
Rädlinger primus line GmbH
Regaber
Catalan Water Partnership
Baseform
Vector Energy
Minsait
LACROIX
Lama Sistemas de Filtrado
NTT DATA
VisualNAcert
GS Inima Environment
STF
Grupo Mejoras
Aganova
Danfoss
s::can Iberia Sistemas de Medición
ESAMUR
Ingeteam
Global Omnium
Barmatec
Idrica
Schneider Electric
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
TFS Grupo Amper
Fundación Botín
RENOLIT ALKORPLAN
TEDAGUA
AECID
Fundación CONAMA
AGS Water Solutions
Sacyr Agua
AGENDA 21500
Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia
ACCIONA
Hach
SCRATS
CAF
Terranova
ADECAGUA
Consorcio de Aguas de Asturias
Gestagua
AMPHOS 21
EMALSA
Fundación Biodiversidad
Almar Water Solutions
Confederación Hidrográfica del Segura
TecnoConverting
Filtralite
Aqualia
Mancomunidad de los Canales del Taibilla
Sivortex Sistemes Integrals
Asociación de Ciencias Ambientales
Likitech
Kamstrup
ONGAWA
Xylem Water Solutions España

Se encuentra usted aquí

¿Menstruación espacial?

Sobre el blog

BID Agua
División de agua y saneamiento del Banco Interemericano de Desarrollo (BID).
  • ¿Menstruación espacial?
    Fotografía por NASA [Public domain], via Wikimedia Commons
  • El costo de la higiene menstrual para las mujeres y niñas (de este mundo)
  • Artículo original de Andrea Monje, del equipo de @BIDAgua y @BID_Igualdad, publicado originalmente en su blog y reproducido aquí con su expresa autorización.​

Cuando NASA decidió enviar a la primera mujer al espacio, la astronauta y física Sally K. Ride, en la Misión Especial STS-7 de 1983, se encontró con un desafío nunca antes presentando: ¿qué hacer con la menstruación de la Doctora Ride durante su viaje al espacio? NASA, siendo NASA, puso a un grupo de científicos e ingenieros a diseñar tampones “aptos” para el espacio y a calcular todos los impactos físicos que las condiciones espaciales, como la falta de gravedad, podrían tener en Ride. Si bien el espacio representó ciertos desafíos, como las limitaciones de agua, Ride tuvo una menstruación normal.

La menstruación no requiere de ciencia espacial, todos los días 300 millones de mujeres y niñas están menstruando y, en promedio, una mujer pasará 3,500 días de su vida con el periodo. Sin embargo, algo que es alarmante y requiere acción inmediata (esperemos no espacial) es el costo, económico y social, que la higiene menstrual aún tiene sobre millones de mujeres y niñas (ver El tabú de la higiene menstrual). Y en este 28 de mayo, Día Internacional de la Higiene Menstrual, es importante que reflexionemos sobre como un proceso que es totalmente natural para la mitad de la población mundial está aumentando las brechas entre hombres y mujeres.

La menstruación no puede limitar las oportunidades a las cuales las mujeres y niñas puedan acceder tanto en la tierra, como en el espacio

Según Wateraid, en Etiopia el 51% de las niñas faltan a la escuela entre uno a cuatro días al mes debido a sus menstruaciones y el 73% de las mujeres que trabajan en maquilas de ropa en Bangladesh faltan al trabajo un promedio de seis días al mes por infecciones vaginales causadas por el uso de productos femeninos no sanitarios como ser trapos viejos o periódicos. La falta de agua y servicios sanitarios en muchos lugares del mundo están al origen de este problema. Pero el costo de los productos femeninos es también una de las razones principales que afecta el manejo de la menstruación de forma adecuada, higiénica y saludable y, consecuentemente, mujeres y niñas deben ausentarse del trabajo y el colegio. Para las mujeres, cada día que no trabajan representa un día menos de pago; y para las niñas, cada día que faltan a la escuela reduce sus posibilidades de graduarse y tener mejores oportunidades de vida.

En varios países del mundo, como Ruanda, Francia, Canadá y Estados Unidos, diferentes batallas legales y políticas se han iniciado entorno a la reducción o eliminación de los impuestos sobre los productos femeninos. Esto se debe a que los impuestos sobre estos productos suelen ser muy elevados al no ser considerados como productos de primera necesidad, a pesar de que sin ellos millones de mujeres y niñas no pueden realizar actividades cotidianas.

Hoy existen diversas iniciativas que buscan proveer productos femeninos asequibles, ecológicos y ofrezcan oportunidades de empleo a mujeres de bajos ingresos. Una de estas es S.H.E. (Sustainable Health Enterprises) que provee microcréditos y asistencia técnica a mujeres en Ruanda para que produzcan toallas femeninas usando fibras de las hojas de bananos, vendan estos productos en sus comunidades a precios más bajos (hasta un 30% más barato) que los productos de las grandes marcas mundiales y, en el proceso, eduquen a niños y niñas sobre pubertad e higiene menstrual. BeGirlAFRIpads o la maquina inventada por Arunachalam Muruganantham, son ejemplos de otras iniciativas que, como S.H.E., están mejorando la vida de millones de mujeres y niñas.

Es necesario seguir promoviendo iniciativas similares pues la menstruación no puede limitar las oportunidades a las cuales las mujeres y niñas puedan acceder tanto en la tierra, como en el espacio.