Cooperación en concepto de agua en el Delta del Ebro

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Sobre el blog

Emma Mora
Estudiante de Ciencias Ambientales interesada en conjugar la protección del medio natural con las redes. Navegar, escribir, comunicar, audiovisuales y TIC.
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  • Imagen del Parque natural del Delta del Ebro (wikipedia)

Artículo participante en el I Concurso del Blogs del Día Mundial del Agua

El agua, que cubre aproximadamente ¾ partes de nuestro azul planeta, un 71 %, es uno de los agentes modificadores del relieve más activo, dando lugar, por sedimentación, a los deltas fluviales en las desembocaduras de algunos ríos. Uno de los más importantes de la Península Ibérica y de la Europa Occidental es el Delta del Ebro. Ubicado en la provincia de Tarragona, abarca un área de 320 kilómetros cuadrados y está considerado uno de los humedales de mayor riqueza ecológica del sur de Europa. Los campos de arroz son el elemento paisajístico más significativo del Delta aunque también hay cultivos hortícolas y de frutales en menor escala.

La gestión comunal del agua de riego ha permitido distribuir a través de una extensa red de canales y esclusas el agua a toda el área habitada y cultivable. 

La gestión comunal del agua de riego ha permitido distribuir a través de una extensa red de canales y esclusas el agua a toda el área habitada y cultivable. La irrigación funciona por gravedad debido a que el 50 % de la llanura deltaica se encuentra por debajo de los 50 centímetros de altitud. Las zonas más elevadas, que pueden llegar hasta los 4 metros, son los márgenes del río, en consecuencia, la pequeña pendiente de la llanura, desciende suavemente hacía el mar.

Desde antaño el Delta del Ebro ha sido un ejemplo de lo que significa aplicar el concepto de cooperación en materia de agua, llevándose a cabo a nivel local, regional y estatal. Para llevar poner en práctica este importante concepto se han involucrado las diferentes partes implicadas, teniendo siempre presente el peso de la economía rural, la conservación de las áreas protegidas e incentivando una distribución más justa de los recursos naturales.

El agua une personas que trabajan por un bien común y es imposible que un ecosistema acuático como es el Delta del Ebro conserve un buen estado de salud sin la elaboración de un plan global de gestión de los recursos. La colaboración y el diálogo son una de las principales bases de la cooperación en materia de agua que debe llegar a acuerdos que satisfagan a los concurrentes, incluso en tendencias opuestas o extremas para poder encontrar una línea de entendimiento, planificación y gestión que avale los intereses de los implicados sin perder de vista la ecuanimidad y la optimización de los recursos naturales, en este caso, el cada día más preciado, líquido elemento. Y esto camino es un trabajo en común que debe favorecer la protección de los cursos de agua, en este caso del río Ebro. 

Unas gotas de historia

La construcción en el margen derecho del Delta de los canales para el riego fue planificada en el año 1851, al mismo tiempo que un importante proyecto de canal navegable para unir Zaragoza con Amposta y posteriormente esta ciudad con Los Alfaques. Una vez construido el tramo navegable y puesto en marcha el servicio de transporte marítimo, la compañía que gestionaba los barcos de vapor que navegaban el canal quebró. La llegada del ferrocarril que unía Zaragoza y Barcelona y la dificultad de ofrecer un servicio regular, arruinó el proyecto. Fue en ese momento cuando los canales de riego pasaron a ser el objetivo prioritario. Se realizaron diversos cambios en las infraestructuras y en 1857 se hizo realidad el Canal de la Derecha del Ebro. Siguieron las obras y uniendo este último con el abandonado Canal Marítimo, se creo toda la red secundaria de canales: se distribuyo agua a los usuarios que habitaban en el Delta y se convirtieron las áreas yermas en tierras cultivables. Esta red hidráulica instauró una nueva actividad humana que aún pervive hasta nuestros días: el cultivo del arroz.

Desde antaño el Delta del Ebro ha sido un ejemplo de lo que significa aplicar el concepto de cooperación en materia de agua, llevándose a cabo a nivel local, regional y estatal. 

Después de diversos cambios y denominaciones en las compañías responsables de la gestión del agua, en el año 1966 se creó la Comunidad de Regantes del Canal de la Derecha del Ebro, con una concesión a perpetuidad y gestionada directamente por los propios agricultores, hasta la actualidad.

El lado izquierdo del río está regulado de manera autónoma por la Comunidad de Regantes Sindicato Agrícola del Ebro. En este hemidelta, el canal principal, que se inauguró en el 1912, discurre paralelo al curso del río y como dato curioso, atraviesa la ciudad de Tortosa bajo tierra, aproximadamente en dos kilómetros de su longitud.

Cada partícipe o comunero tiene derecho a un número de votos en proporción al caudal de agua que tenga derecho o utilice. Un Sindicato de Riego interno vela por el cumpliendo de las ordenanzas y acuerdos de la Junta General y del Jurado de Riegos. Este órgano se encarga de resolver cualquier consulta sobre el uso y aprovechamiento del agua, examinar denuncias por infracciones y celebrar sesiones y juicios para corregir faltas, imponer indemnizaciones, etc.

Biodiversidad a raudales

Una protesta popular de los vecinos del municipio de Deltebre contra la desecación de una zona lacustre, de gran repercusión mediática por lo inusual en aquellos momentos, motivó que en un brevísimo plazo de tiempo se publicara el Decreto del Parque Natural del Delta del Ebro, en una época, 1983, en que los ciudadanos no estábamos aún tan concienciados en la preservación de los espacios naturales. Así fue como el respeto y la valorización de un pequeño humedal, motivó y dio paso a la protección legal de algunas áreas, primero en el hemidelta izquierdo y posteriormente en el derecho.

 La protección integral del Delta es una labor muy compleja por la gran diversidad de actividades y sectores económicos que confluyen

El Delta del Ebro es un lugar de gran interés biológico que fue parcialmente declarado Parque Natural con el propósito de proteger su biodiversidad. Es un humedal de gran valor ecológico reconocido a nivel internacional. Alberga unas 50 especies de peces, más de 360 especies de aves han sido registradas y es un espacio de cría de aves marinas mediterráneas de gran importancia. En comunidades vegetales son destacables las especies adaptadas al medio salino, los cañaverales, los carrizales, dunares y el bosque de ribera, este último bastante malogrado por la acción humana.

En el Delta las actividades humanas (agricultura, pesca, acuicultura y turismo) deben convivir con la protección de un espacio natural, misión difícil y laboriosa. Diversas problemáticas amenazan su status: presas hidroeléctricas en el Ebro de mayor tamaño, retroceso del Delta por falta de aportes sedimentarios y erosión marina, hundimiento progresivo y salinización, introducción de especies foráneas, trasvases de agua, disminución del caudal del río y contaminación de las aguas. La protección integral del Delta es una labor muy compleja por la gran diversidad de actividades y sectores económicos que confluyen pero es necesario que las administraciones pongan en práctica de inmediato los planes elaborados, adaptándolos al día a día, discutiendo y consensuando cada problemática entre los sectores implicados para llegar a soluciones viables y tener la seguridad que tanto el Ebro como este importante humedal que es su Delta podrán perdurar en el tiempo. Las bases de cooperación en materia de agua deben mejorar el camino andado en vistas a un futuro proyectando una mejora en el reparto de los recursos hídricos, imprescindibles para el optimo mantenimiento de este humedal.

La gestión del agua en cualquier comunidad debería seguir estas tres importantes premisas citadas antes: austeridad, economía y solidaridad

Una visita al Delta

Tengo la suerte de poder pasear a menudo por este entorno privilegiado que es el Delta, en mi última visita corrí buscando la luz cálida del atardecer para tomar algunas fotografías que captaran el sosiego de la tarde de una incipiente primavera. El Delta es un universo rectilíneo: el horizonte, los canales, las acequias y los linderos que delimitan los arrozales, inspiran la imaginación del observador. Blancas y sencillas construcciones mediterráneas dan personalidad al conjunto y nos recuerdan la presencia humana, a veces conservadora y otras, degenerativa del entorno. La estela que dejan unas aves sobre el espejo de la laguna inmóvil bajo las suaves luces del atardecer crean un ambiente sosegado que invita a reflexionar sobre este lugar mágico, fruto del trabajo imparable del agua a los largo de miles de años.

De vuelta a la vida “terrestre” he estado hojeando las ordenanzas de la Comunidad de Regantes Sindicato Agrícola del Ebro y he encontrado idóneo el articulo 82 dónde dice: el agua de riego será utilizada por los partícipes de la Comunidad con austeridad, economía y solidaridad. Y es que la gestión del agua en cualquier comunidad, ya sea en un pequeño pueblo, en una ciudad, en una región o un país debería seguir estas tres importantes premisas citadas antes: austeridad, economía y solidaridad.

Fuentes y enlaces relacionados:

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