La rueda de prensa del 4 de junio de 2025, en la que la vicepresidenta ejecutiva Ribera y la comisaria Roswall presentaron la Estrategia de Resiliencia Hídrica de la UE, llegó con retraso: Von der Leyen la había prometido en 2024 dentro del Pacto Verde. Tras perder prioridad, fue un alivio que la resiliencia hídrica volviera a ser central en su segunda Comisión.
La Agencia Europea de Medio Ambiente apoya el énfasis de la estrategia en restaurar el ciclo del agua de Europa, que se encuentra deteriorado. El medioambiente, la población y la economía de Europa dependen de agua limpia y abundante. Sin embargo, los ríos, los lagos y los acuíferos subterráneos están sometidos a una presión cada vez mayor debido a la contaminación y la mala gestión.
En la presentación, la comisaria Roswall fue clara: «No propondré ninguna nueva legislación... El marco jurídico está en vigor, pero debemos centrarnos en su aplicación». Estamos totalmente de acuerdo. La Directiva Marco Europea del Agua (DMA) no necesita ser reescrita ni «simplificada», sino que debe aplicarse y financiarse. Ya incluye herramientas clave: control de la contaminación, permisos de extracción, normas de caudal ecológico, recuperación de costes y restauración a nivel de cuenca, todas ellas esenciales para la estrategia.
El papel central de la naturaleza en la resiliencia hídrica
La resiliencia hídrica no puede basarse en ríos y acuíferos agotados. Aunque apoyamos el desarrollo de un método a escala de la UE para aplicar el principio de «prioridad a la eficiencia hídrica», Europa debe ir más allá. La UE debe reducir la extracción de agua a niveles sostenibles y asignar agua a los ecosistemas dañados de forma prioritaria.
La Agencia Europea de Medio Ambiente apoya el énfasis de la estrategia en restaurar el ciclo del agua de Europa, que se encuentra deteriorado
La naturaleza es la base de la resiliencia. Las soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de humedales y llanuras aluviales, ayudan a retener el agua y a mejorar la adaptación al clima. Los responsables políticos deben dar prioridad a estas soluciones frente a las «soluciones tecnológicas» que consumen mucha energía, como la desalinización o la construcción de nuevas presas. El Reglamento sobre la restauración de la naturaleza, si se aplica correctamente, puede mejorar significativamente la resiliencia hídrica, especialmente si los planes nacionales de restauración de la naturaleza integran los objetivos de adaptación al agua y al clima.
Financiación: la pieza que falta
Sin embargo, la estrategia carece de financiación específica, especialmente para soluciones basadas en la naturaleza. El próximo presupuesto de la UE debe financiar iniciativas clave de la estrategia. Y el programa LIFE, de larga trayectoria, debe seguir siendo un sólido instrumento de financiación de la UE para proyectos vitales relacionados con el agua y la naturaleza.
Una resiliencia hídrica creíble también exige una prevención seria de la contaminación. La UE debe defender el principio de «quien contamina paga», reafirmar la recuperación de costes en virtud de la DMA y aplicar la responsabilidad ampliada del productor en la Directiva revisada sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas.
Las nuevas presiones geopolíticas y económicas, desde la competitividad industrial hasta la transición energética, amenazan con socavar la legislación de la UE en materia de agua. A medida que aumentan las inversiones en energía hidroeléctrica, extracción de materias primas e infraestructuras, también lo hacen los riesgos de debilitar las protecciones clave del agua. Sin embargo, es esencial mantener esas salvaguardias legales. La resiliencia hídrica debe ser un pilar fundamental de la transición verde y justa de Europa. Pero sin financiación y compromiso político, la estrategia corre el riesgo de convertirse en otra promesa incumplida. Los responsables políticos de la UE deben lograr una resiliencia hídrica restaurando la salud de nuestro mayor aliado: la naturaleza.