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Elena Aspichueta detalla el impacto técnico de la nueva Directiva 2024/3019 en el saneamiento

En la jornada “El saneamiento en transición: estrategia y liderazgo para redefinir la gestión del agua”, celebrada en la Torre BAT de Bilbao y organizada por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia con la colaboración de iAgua, la intervención de Elena Aspichueta, subdirectora de laboratorio del Consorcio, fue la que aterrizó con mayor profundidad el contenido técnico de la nueva Directiva 2024/3019 sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas. Aspichueta contextualizó el proceso legislativo desde la propuesta inicial de la Comisión Europea en octubre de 2022 hasta la aprobación final del texto, destacando la rapidez con la que se cerró un marco que ahora regirá la planificación del saneamiento en toda la Unión Europea. A partir de esta visión general, desgranó la arquitectura de la norma —35 artículos, ocho anexos, cinco actos delegados y catorce actos de ejecución— que permitirán ajustar porcentajes, requisitos y metodologías conforme avance el conocimiento técnico y científico. En el plano operativo, centró su exposición en los artículos que modificarán de forma más directa el trabajo cotidiano de las entidades gestoras. Señaló la obligación de disponer de colectores y tratamiento al menos secundario para aglomeraciones a partir de 1.000 h-e con horizonte 2035, así como la necesidad de elaborar planes integrados de gestión de aguas residuales urbanas para abordar desbordamientos y escorrentías de manera sistemática. También destacó la generalización del tratamiento terciario de nutrientes y del tratamiento cuaternario frente a microcontaminantes en las grandes EDAR, con calendarios progresivos hasta 2045. Aspichueta detalló igualmente los nuevos valores límite para nitrógeno y fósforo, el esquema de responsabilidad ampliada del productor —que financiará buena parte del tratamiento cuaternario— y los crecientes requisitos de neutralidad energética, que obligarán al sector a generar el 100% de la energía que consuma en 2045. Añadió además algunos de los elementos más innovadores de la Directiva, como la vigilancia epidemiológica a través de aguas residuales, la recuperación de fósforo de los lodos o las nuevas obligaciones de información al público. Por último, compartió el trabajo que se está desarrollando en los subgrupos técnicos de la Comisión Europea para definir metodologías de control, criterios de riesgo y parámetros analíticos, en los que el propio Consorcio participa en apoyo al Ministerio. Concluyó subrayando que la Directiva fija un horizonte de veinte años con exigencias muy elevadas, pero también abre una oportunidad para modernizar el saneamiento, acelerar la innovación y alinear la operación de las infraestructuras con las prioridades climáticas y ambientales europeas.

En la jornada “El saneamiento en transición: estrategia y liderazgo para redefinir la gestión del agua”, celebrada en la Torre BAT de Bilbao y organizada por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia con la colaboración de iAgua, la intervención de Elena Aspichueta, subdirectora de laboratorio del Consorcio, fue la que aterrizó con mayor profundidad el contenido técnico de la nueva Directiva 2024/3019 sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas.

Aspichueta contextualizó el proceso legislativo desde la propuesta inicial de la Comisión Europea en octubre de 2022 hasta la aprobación final del texto, destacando la rapidez con la que se cerró un marco que ahora regirá la planificación del saneamiento en toda la Unión Europea. A partir de esta visión general, desgranó la arquitectura de la norma —35 artículos, ocho anexos, cinco actos delegados y catorce actos de ejecución— que permitirán ajustar porcentajes, requisitos y metodologías conforme avance el conocimiento técnico y científico.

En el plano operativo, centró su exposición en los artículos que modificarán de forma más directa el trabajo cotidiano de las entidades gestoras. Señaló la obligación de disponer de colectores y tratamiento al menos secundario para aglomeraciones a partir de 1.000 h-e con horizonte 2035, así como la necesidad de elaborar planes integrados de gestión de aguas residuales urbanas para abordar desbordamientos y escorrentías de manera sistemática. También destacó la generalización del tratamiento terciario de nutrientes y del tratamiento cuaternario frente a microcontaminantes en las grandes EDAR, con calendarios progresivos hasta 2045.

Aspichueta detalló igualmente los nuevos valores límite para nitrógeno y fósforo, el esquema de responsabilidad ampliada del productor —que financiará buena parte del tratamiento cuaternario— y los crecientes requisitos de neutralidad energética, que obligarán al sector a generar el 100% de la energía que consuma en 2045. Añadió además algunos de los elementos más innovadores de la Directiva, como la vigilancia epidemiológica a través de aguas residuales, la recuperación de fósforo de los lodos o las nuevas obligaciones de información al público.

Por último, compartió el trabajo que se está desarrollando en los subgrupos técnicos de la Comisión Europea para definir metodologías de control, criterios de riesgo y parámetros analíticos, en los que el propio Consorcio participa en apoyo al Ministerio. Concluyó subrayando que la Directiva fija un horizonte de veinte años con exigencias muy elevadas, pero también abre una oportunidad para modernizar el saneamiento, acelerar la innovación y alinear la operación de las infraestructuras con las prioridades climáticas y ambientales europeas.

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