Extremadura enviará al MAGRAMA una evaluación de daños por las inundaciones en la cuenca del Guadiana, valorados en 13 millones de euros

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  • La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía enviará en los próximos días al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) un informe con la evaluación de daños por las inundaciones de abril en la cuenca del Guadiana. Esos daños, tras un rigoroso trabajo parcela a parcela, son valorados por los técnicos de la Consejería en 13 millones de euros.

(Gobex) De ello ha informado hoy el consejero del ramo, José Antonio Echávarri, a los miembros de la Comisión de Seguimiento creada a tal efecto, y que hoy se ha dado por finalizada. Además, el consejero se ha mostrado dispuesto a enviar también la Ministerio la evaluación de daños que hayan realizado las organizaciones agrarias y las cooperativas.

Una vez finalizada esta Comisión, la Consejería trasladará al Ministerio y a la Delegación del Gobierno esta evaluación de daños que ha realizado en toda la cuenca del Guadiana. Junto a este informe, Echávarri ha recalcado a los representantes de las organizaciones agrarias y cooperativas que no tiene ningún inconveniente en hacer lo propio con la evaluación que estos realicen con toda la documentación acreditada.

Asimismo, tanto Opas como cooperativas han reiterado el buen trabajo y la celeridad con la que ha actuado el Gobierno extremeño tras las inundaciones.

300 solicitudes por daños

Por otro lado, la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía ha recibido 300 solicitudes para acogerse a las ayudas del decreto 54/2013 de medidas urgentes para la reparación de daños causados por las fuertes lluvias de abril y el desbordamiento del Guadiana. El consejero espera que sean finalmente en torno a 500 solicitudes, porque se siguen recibiendo solicitudes que se realizaron por ventanilla única en el plazo establecido.

Hay que recordar que esas ayudas son para reparar daños en las estructuras de las parcelas, como arrastre de tierras, acumulación de residuos y vertidos; en las instalaciones e infraestructuras de equipos de riego, maquinaria y cerramientos; y por desperfectos en las edificaciones de la explotación, tales como naves, o casetas de riego.

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