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Entrevista a Rafael Mujeriego, presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua

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Sobre la Entidad

ADECAGUA
Asociación para la defensa de la Calidad de las Aguas
  • Rafael Mujeriego

Rafael Mujeriego es Doctor en Ingeniería y Máster en Ingeniería Sanitaria por la Universidad de California, Berkeley, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid. Desde 1986 a 2011 fue catedrático de Ingeniería Ambiental en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Durante el curso 2002-2003, fue profesor residente en el Orange County Water District, California. En el año 2010 fue galardonado con el premio “WateReuse Person of the Year”, otorgado por la American WateReuse Association. Desde 2008 es Presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua.

Por todo ello, el profesor Mujeriego ha sido invitado para participar en la jornada sobre reutilización de aguas organizada por ADECAGUA en el marco de la feria SMAGUA. Con objeto de enriquecer el debate Rafael Mujeriego ha respondido la siguiene entrevista:

Los costes del agua regenerada han aumentado por el aumento de los costes de la energía y los asociados a mayores niveles de calidad de la regeneración

Pregunta.- Los avances en la técnia han sido espectaculares en los últimos años pero ¿el cliente está convencidos de su utilidad en la práctica?

Respuesta.- Los avances de las técnicas de regeneración han sido notables en las últimas décadas, en gran medida bajo el impulso de las técnicas de potabilización de agua; no obstante, ello no guarda relación directa con los avances que puedan haberse registrado en la reutilización, que es una actividad complementaria, pero completamente diferente. La misión de la primera es producir agua de una cierta calidad, mientras que la misión de la segunda es llevar esa agua al usuario.

Entre las posibles casas determinantes de la percepción que puedan tener los usuarios sobre la utilidad del agua regenerada cabe mencionar:

  1. La falta de una necesidad real de agua (estamos disfrutando de una serie consecutiva de 5 años húmedos); la falta de agua es una razón universal para que los usuarios se interesen por el agua regenerada como alternativa a unos recursos convencionales escasos,
  2. Las posibles insuficiencias en las formas de gestión de la reutilización del agua, es decir de todo lo que comporta la puesta del agua regenerada en su punto de entrega al usuario.

P.- Los costes energéticos son cada día más elevados ¿Afecta este hecho ala decisión final de reutilizar o no el agua?

R.- Los costes del agua regenerada han ido aumentando progresivamente por dos razones básicas: los aumentos progresivos del coste de la energía (una circunstancia que afecta a todos los sectores económicos ) y los aumentos de coste asociados a mayores niveles de calidad y fiabilidad  de los procesos de regeneración. Un factor perturbador del coste ha sido la adopción de tratamientos de regeneración con prestaciones superiores a las que eran estrictamente necesarias para los usos contemplados, bien haya sido por razones de modernidad, de compacidad de los propios procesos y de tendencias del sector.

Los aumentos registrados por los procesos más convencionales y básicos de regeneración del agua se han mantenido a niveles muy razonables, al margen de las exigencias de seguimiento analítico del agua regenerada, que convendrá adaptar al progreso científico y técnico. Por otra parte, la incorporación progresiva de los costes de amortización y de explotación y mantenimiento de las redes de distribución ha ido aumentando a medida que lo ha hecho la distancia desde los centros de regeneración hasta las zonas de uso.

P.- ¿La legislación vigente es la adecuada para potenciar el uso de agua reutilizada o hay que subsanar los problemas legales que frenan su desarrollo e implantación sencilla?

R.- La legislación vigente, tanto española como de otros países está dirigida fundamentalmente a proteger la salud pública de las personas en contacto con el agua o o que puedan ingerir los productos en contacto con el agua regenerada. Los parámetros de calidad utilizados para ello son de tipo microbiológico, tanto de forma directa como indirecta de la calidad del agua.

Los límites establecidos para permitir el uso del agua regenerada para riego sin restricciones de productos de consumo crudo son fácilmente alcanzables con un proceso de regeneración similar al utilizado en el sector de la potabilización de aguas, aunque es cierto que ciertas exigencias de control de la calidad del agua regenerada plantean la necesidad de una clara revisión de su efectividad y justificación.

Las normativas y los organismos encargados de su aplicación contemplan generalmente la posibilidad de adaptar los procesos de regeneración y las formas de gestión de la reutilización al progreso científico y técnico. No obstante, las propuestas bien justificadas, técnica y científicamente por expertos e instituciones, para introducir posibles cambios en los procesos de regeneración y de seguimiento de la calidad del agua han sido muy limitadas.

Las autoridades competentes, tanto sanitarias como concesionales y ambientales, han preferido mantener inalteradas las previsiones del RD 1620/2007, sin promover un proceso de adaptación al progreso científico y técnico. La abundancia de recursos convencionales (5 años húmedos consecutivos) ha hecho que la regeneración y la reutilización del agua dejen de ser una prioridad tanto práctica como normativa. Disponemos de experiencias propias de renombre internacional, así como de otras en estados pioneros, que nos deberían servir para avanzar en ese proceso de adaptación. Una recomendación constante de todas ellas es la necesidad de asegurar una terminología coherente, clara y sistemática en cuanto al tipo de agua en cuestión: agua regenerada en nuestro caso.

P.- ¿Qué debe hacerse para generar la máxima confianza sanitaria en la
utilización de productos regados con aguas regeneradas?

Uno de los mejores modelos de referencia lo estableció el estado de California en 1980

R.- Uno de los mejores modelos de referencia lo estableció el estado de California en 1980 cuando patrocinó el estudio de seguimiento llamado “Proyecto de Monterey” por haberse realizado en los campos de cultivo de esta región californiana al sur de San Francisco.

Una aportación estatal de 5 millones de dólares, el apoyo de las entidades regionales de recursos hídricos y el liderazgo investigador y la supervisión de la Universidad de California permitieron demostrar que un efluente secundario (fangos activados), sometido a un proceso completo de tratamiento como el utilizado para la potabilización de un agua (coagulación-floculación, decantación, filtración y desinfección con cloro), podía convertirse en un agua regenerada de calidad “analíticamente potable”. Las aportaciones de metales pesados de ese agua eran inferiores a las registradas mediante el riego con el agua convencionalmente utilizada para regar esos mismos cultivos y el contenido de microorganismos indicadores y patógenos (considerados en aquel momento) en el agua regenerada eran indetectables de forma sistemática y fiable. 

Los resultados de este proyecto abrieron la puerta a la utilización de un agua regenerada de esa calidad para cualquier proceso de riego sin restricción en el uso del agua, no solo en el estado de California sino en muchos otros de los Estados Unidos de América e incluso fuera de ellos. Son las normas de calidad que aparecen en el Capítulo 22 de Ley del Agua de California. Conviene señalar dos aspectos importantes de esta iniciativa estatal:

  1. Fue el propio estado el que verificó la adecuación de un proceso de regeneración para producir un agua de calidad adecuada para un uso; esa estrategia evolucionó después (por insuficiencia de fondos para su financiación) hasta hacer que deban ser los promotores de cualquier otra iniciativa quienes sufraguen los costes de demostración y verificación. Así ha sido el caso de la reutilización potable del agua promovida por el Orange County Water District que está siendo ampliado para producir 130 hm3 anuales de agua a finales del presente año 2014.
  2. El respaldo institucional y la observancia de esos límites de calidad ha permitido a los agricultores de productos hortícolas de consumo crudo (lechugas, alcachofas, coliflores, brécol) blindarse frente a acusaciones injustificadas y precipitadas de intoxicaciones alimentarias como las que periódicamente afectan a la sociedad y los medios de comunicación norteamericanos. Cabe pensar que la tristemente famosa “crisis de los pepinos españoles” no habría llegado a cuajar si tanto las autoridades como los usuarios españoles hubieran asegurado una proyección sistemática de los límites de calidad de nuestras aguas regeneradas y del nivel de cumplimiento de las mismas. Por otra parte, fue una verdadera ironía que los pepinos involucrados erróneamente en el brote en cuestión no hubieran sido nunca regados con agua regenerada.

P.- ¿Es consciente la sociedad de las ventajas ambientales de la reutilización de aguas depuradas, de la liberación de recursos naturales de su extracción del medio, del fomento de la vida en el río y de la preservación de la cantidad almacenada en el acuífero, de la ayuda a mantener y conseguir el buen estado ecológico de las masas de agua superficiales y el químico y cuantitativo de las subterráneas?

Existe un gran potencial de desarrollo de un nuevo camino por recorrer en la comunicación y la información sobre la reutilización de aguas

R.- La falta de una valoración contrastada de las posibles respuestas a todas esas preguntas hace que sea muy difícil llegar a una evaluación rigurosa. Dejando a un lado la visión muy positiva ofrecida por los usuarios que han adoptado el agua regenerada como forma sistemática de abastecerse de agua, es muy probable que la respuesta a esas preguntas sea en todos los demás casos de “no sabe/no contesta”. Esto propicia la conveniencia de plantearse esas preguntas desde otro punto de vista: ¿ha sido la comunidad científica, técnica, reguladora y administradora capaz de transmitir propuestas claras, fundamentadas y coherentes de esas ventajas y beneficios a los usuarios potenciales y al público en general?

Es muy probable que hayamos de concluir con una respuesta principalmente negativa, indicando así el gran potencial de desarrollo de un nuevo camino por recorrer en la comunicación y la información sobre esta actividad. Será entonces cuando se podrán elaborar con rigor esas repuestas, positivas con casi total seguridad, a juzgar por lo observado en lugares del mundo donde la escasez estacional o permanente de agua ha llevado a plantearse “por necesidad” la reutilización como una fuente de agua nueva, complementaria, fiable, sostenible y de gran calidad.

En lugares del mundo la escasez de agua ha llevado a plantearse la reutilización como una fuente nueva, complementaria, fiable, sostenible y de gran calidad

P.- ¿Son factibles y previsibles cambios en la legislación concesionaria, sanitaria y de autorización de vertidos que faciliten el uso de estas aguas?

R.- Las propuestas iniciales de promover un proceso de adaptación del RD 1620/2007 al progreso científico y técnico han quedado diluidas en el tiempo, sin llegar a traducirse en propuestas ministeriales o de comunidades autónomas. La experiencia acumulada durante ya varias décadas sobre la regeneración y la reutilización de agua en España debería permitir una mejora efectiva y muy beneficiosa de los diversos componentes de la normativa, tanto en los límites de calidad del agua como en los procesos concesionales y de autorización de proyectos.

A tenor de lo que ha ocurrido en otros lugares, especialmente en los estados de California y Florida, la elaboración de propuestas bien justificadas y consensuadas por parte de los usuarios ha permitido impulsar el proceso de adaptación, haciendo del agua regenerada un producto más sostenible, fiable y con una gestión más eficiente.

Un examen detallado de ese proceso de adaptación en España pone de manifiesto la notable diversidad de criterios que las autoridades sanitarias, en particular, han venido adoptando sobre la calidad del agua y la gestión del recurso, como por ejemplo cuando se utiliza para la recarga de acuíferos. Esa diversidad de interés y prioridad, que ya es evidente en el ámbito de los estados de la Unión Europea (la reutilización de agua es una alternativa de gestión solo para los estados del sur) podría muy bien registrarse incluso entre nuestras comunidades autónomas; esto no debería ser motivo para retrasar las iniciativas de aquellas comunidades que las quieran implantar, debido a un deseo de conseguir que esas iniciativas sean aceptadas por todas las demás comunidades. Es aquí donde el motor de la iniciativa ha de jugar un papel determinante, impulsada en último término por una mayor necesidad de agua por parte de los usuarios y sin duda también del deseo de implantar una gestión del agua más sostenible y más beneficiosa para el medio ambiente, como el mantenimiento de los caudales de los ríos, la preservación de humedales o la supresión de vertidos a zonas protegidas o de recreo. Una de las misiones de ASERSA es precisamente contribuir en estos procesos y estamos decididos a impulsarlo de forma preliminar en relación con la necesidad y la frecuencia de determinados requisitos analíticos de la calidad del agua. Habría de ser el inicio de una nueva etapa del desarrollo normativo y técnico de nuestros proyectos de reutilización del agua, de forma similar a como lo llevan realizando nuestros colegas norteamericanos.

P.- ¿Están definidos los costes que suman (energéticos y de materiales), y los que restan (los ambientales y los de aumento de reservas?

La implantación y el desarrollo de la reutilización del agua requieren una voluntad política de hacer del agua regenerada un elemento más de la gestión

R.- Los numerosos proyectos de reutilización de agua implantados en España durante las últimas décadas han permitido conocer con suficiente detalle los costescorrespondientes a los diferentes conceptos necesarios para su financiación, explotación y mantenimiento. En términos generales y por su propia naturaleza, los procesos de regeneración dependen de la calidad de la materia prima recibida (efluente secundario) y de la calidad del agua exigida por los usos previstos. La utilización más frecuente ha sido la de riego sin restricción en agricultura y jardinería de espacios públicos como los campos de golf. En ese caso, la inversión se sitúa en torno a 0,25 €/m3-año, el consumo energético es inferior a 1 kWh/m3 y el coste de producción fluctúa entre 0,05 y 0,10 €/m3

Cabe indicar que la gestión de un producto de uso discontinuo y estacional como éste ha llevado a las entidades gestoras a establecer tarifas escalonadas e incentivos de uso que modifican sustancialmente esa visión directa del coste. Además, la consideración del agua regenerada como un elemento más de la gestión integrada de los recursos ha hecho que esas mismas entidades apliquen unos precios, condicionados por sus circunstancias globales concretas.

En contraste con la regeneración, la reutilización del agua viene determinada por las características del dispositivo físico utilizado para distribuir el agua regenerada a los usuarios. Esto hace que las distancias, los desniveles y las servidumbres de paso de los conductos afecten proporcionalmente el coste asignable a esta faceta del suministro de agua regenerada. Conviene resaltar que es precisamente la dimensión alcanzada por los costes (en particular energéticos) de la distribución del agua regenerada, hasta distancias cada vez mayores, lo que está haciendo en estos mismos momentos que las entidades californianas se estén planteando un cambio de estrategia operativa: interrumpir las inversiones requeridas para expandir las redes de distribución del agua regenerada básica e invertir esos recursos económicos en procesos de regeneración avanzada, capaces de producir un agua de calidad igual o superior a la potable exigida por las normas.

La “reutilización potable” es ya una realidad imparable en lugares como Orange County, California, y Big Spring en Texas

Los procesos disponibles permiten realizar esos tratamientos a costes competitivos con el de las aguas convencionales, y el agua así producida se puede incorporar a las redes de distribución convencionales, directamente o tras su distribución previa por medio de un acuífero. Es el inicio de la “reutilización potable”, una realidad imparable en lugares como Orange County, California, y Big Spring en Texas.

Aunque la valoración de los beneficios ambientales es una disciplina incipiente, no cabe duda de que las experiencias recogidas durante los periodos de sequía registrados durante 2009, en especial en ciudades como Barcelona, ponen de manifiesto el coste tan considerable de los recursos convencionales adicionales, si es que existían, y de los alternativos, como los traídos mediante barcos que llegaron a alcanzar los 9 €/m3 en razón de la brevedad de su funcionamiento, debido a la aparición de las lluvias. Casos menos dramáticos, pero de mayor amplitud, como el trasvase de agua desde Sacramento hasta Los Ángeles (800 km de distancia) ponen de manifiesto que es más económico producir agua regenerada de calidad potable que transferir agua del norte del estado, si es que está disponible.

P.- ¿Están las administraciones competentes por la labor, hay unidad de criterio e interpretación entre ellas?

R.- La implantación y el desarrollo de la reutilización del agua requieren una voluntad política de hacer del agua regenerada un elemento más de la gestión de los recursos hídricos. Nuestros avances en la reutilización del agua han sido motivados fundamentalmente por la necesidad de agua y el deseo de algunos usuarios de utilizar el agua regenerada como fuente alternativa de recursos. Es sin duda un ingrediente esencial del éxito de la reutilización. La respuesta de las administraciones fue positiva: a la propuesta inicial promovida por los gestores de los recursos se unió después la aprobación de las autoridades sanitarias.

El RD 1620/2007 puede considerarse un éxito, tanto a nivel nacional como europeo e incluso internacional de todos los que durante décadas habían venido impulsando la generación y la utilización del agua regenerada. No obstante, la diversidad de criterios entre administraciones (estatal, comunidades autónomas, e incluso regional) y también entre usuarios, junto con el inicio en 2009 de una serie ininterrumpida de 5 años húmedos, sin olvidar la situación económica y financiera de las entidades responsables de la gestión de los recursos han hecho que la reutilización haya quedado en gran medida “en hibernación”.

Deberíamos aprovechar el ambiente distendido que ofrece la abundancia de recursos para propiciar una evaluación crítica de lo aprendido durante todos estos años por los “convencidos” de la reutilización; sería muy útil para orientar y facilitar la reutilización del agua cuando en un futuro hayamos de enfrentarnos a años secos o sequias intensas como las registradas en el pasado.

Si la experiencia de otros nos puede servir de estímulo, valga indicar que California (con una climatología y orografía similares a las de nuestras cuencas mediterráneas) acaba de ser declarada en estado de emergencia a causa de 3 años consecutivos de sequía, de los cuales el pasado ha tenido un periodo de recurrencia de 500 años, y que el organismo responsable de la calidad de las aguas (Public Health Service, PHS) del Ministerio de Sanidad acaba de ser unido al organismo responsable de la gestión de la calidad y cantidad de los recursos hídricos State Water Resources Control Board (CSWRCB). Por otra parte, el gobernador Edmund G. Brown Jr. acaba de encomendar al CSWRCB la elaboración de criterios normativos para la reutilización potable del agua en el estado, con fecha límite del año 2016. No cabe duda de que si la sequía continúa durante el presente año 2014 en California, la reutilización potable va a adquirir una dimensión difícil de imaginar a principios de este siglo.

Es sin duda una magnífica ocasión para aprender de los líderes en este campo, tanto en lo referente a la planificación, la reglamentación, el desarrollo tecnológico y de gestión y la implantación de la regeneración y la reutilización del agua. Nos podrá ser de una enorme utilidad en un futuro.

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