Ecologistas en Acción hace balance de la gestión de la Junta de Andalucía después de un año del traspaso de la Confederación Hidrográfica del Sur

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Tras el primer año del traspaso de la antigua Confederación Hidrográfica del Sur a la Junta de Andalucía, Ecologistas en Acción hace un primer balance sobre las luces y sombras de la actual política de aguas de la administración andaluza.

La asociación ecologista pone de relieve los principales logros, los problemas que no se han afrontado y los que deben ser subsanados, máxime cuando se acaba de crear la Demarcación Atlántica Andaluza con el resto de cuencas intracomunitarias.

Con el telón de fondo de la Directiva Marco de Agua y la referencia social, científica y técnica de la Nueva Cultura del Agua se han puesto en marcha algunos mecanismos de participación entre los distintos agentes sociales, económicos y administrativos sobre la realidad del agua en Andalucía. Pese a ello, Ecologistas en Acción de Andalucía recuerda que los grupos ambientalistas siguen ''marginados'' en el comité de Cuenca, ''donde siguen teniendo preponderancia agricultores y el sector eléctrico''. La información medioambiental empieza a gozar de mayor transparencia y es notoria la gran cantidad de datos disponibles para el ciudadano, sobre todo en las distintas páginas webs.

A grandes rasgos, y en opinión de los ecologistas, la gestión se ha caracterizado por una falta de previsión y debilidad a la hora de tomar decisiones importantes, trascendentales, que implican a sectores como la agricultura o el golf. ''Dicho talante ha quedado en evidencia en un año marcado por la sequía más intensa que se conoce, en el que la Consejería de Medio Ambiente, de manera extremadamente tardía, sacó una campaña de ahorro de agua a finales de julio, aprobó el Decreto de la Sequía a principios de noviembre y formó el Comité de Gestión de Sequías antes de navidad'', afirman portavoces de la asociación. Aunque durante todo este año haya habido diversos encuentros, reuniones y foros, el balance positivo de la participación y el dialogo no ha tenido contraprestación con la languidez institucional, patentado más una apuesta por la propaganda política que por afrontar las dificultades de llevar a la práctica una Nueva (y real) Cultura del Agua, aseguran

Asimismo, destacan como el Decreto de la Sequía para la Costa del Sol, Málaga y la Contraviesa tiene un número importante de puntos débiles, como son la desprotección institucionalizada de los ecosistemas acuáticos, la falta de medios para garantizar la vigilancia y el control sobre ríos y acuíferos y la permisividad absoluta con el golf, que tiene la posibilidad de regar con agua “no potable”.

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