Una cueva de Mallorca registra los cambios climáticos de los últimos 5 millones de años

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Los eventos climáticos críticos fríos y sus efectos han sido estudiados en diferentes lugares de la Tierra, como la Antártida o Groenlandia, y están muy bien documentados. Sin embargo los pulsos abruptos del clima que ocurrieron en los últimos 10.000 años (Holoceno) y su impacto sobre las civilizaciones y asentamientos del Mediterráneo (mesopotámicas, egipcias; griegas; romanas o íberas entre otras) son todavía inciertos y muy discutidos.

El investigador del IGME, Pedro Agustín Robledo, explica que "las cuevas son como pequeños continentes antárticos pero distribuidas en diferentes zonas del planeta. En ellas se puede analizar con gran precisión el clima del pasado y reflejan la señal climática de una zona relativamente concreta, y en este caso, tenemos en torno a 5 millones de años al descubierto".

El detalle de este afloramiento amplifica los eventos críticos del registro isotópico general, como el evento del año 8.200 a.C., levemente detectado hasta ahora en el sur de Europa y que supuso un periodo crítico frió-seco que afectó a todo el planeta.

La secuencia que se observa en el afloramiento es extraordinaria e indicativa de la existencia de ciclos climáticos mayores, intermedios y menores, además de varios periodos de transición y pulsos climáticos abruptos. "La posibilidad de estudiar los periodos secos-cálidos o fríos en el mediterráneo occidental es clave, ya que parecen estar asociados a fuertes sequías e importantes olas de calor" indica Robledo. "y es que, estos ciclos cortos e intensos sugieren que estos eventos fueron el factor condicionante de la humedad ambiental de la región y de las rápidas caídas de las reservas de agua dulce disponible".

Los resultados de las dataciones absolutas y los análisis isotópicos permitirán correlacionar estos eventos con periodos de escasez de agua, con la distribución y movilidad geográfica de algunas civilizaciones, con importantes procesos migratorios o, incluso, con la desaparición temprana de algunos asentamientos humanos. En estos trabajos previos de investigación, colaboran con el IGME varias de las universidades más destacadas en estas materias: University of Stony Brook (de New York), Texas A & M University, University of Minnesota y University of Birmingham, entre otras.

Los estudios futuros se centrarán en la reconstrucción del clima del pasado y ofrecer un mayor conocimiento de los efectos de estos periodos climáticos críticos sobre regiones y poblaciones, lo que puede ayudar a prevenir y mitigar los previsibles efectos futuros el cambio climático.

El equipo investigador está a la espera de que las dataciones absolutas y los análisis isotópicos confirmen la relación de los eventos climáticos abruptos detectados en el afloramiento, con los cambios paleoambientales y las incidencias propias sobre algunas poblaciones. Como el abandono temprano de diversos asentamientos agrícolas en el Mediterráneo y Mesopotamia en torno al 7.500 a.C. debido a las largas sequías mantenidas durante más de 200 años, la ocupación y el desarrollo de las llanuras del Tigris y el Eufrates por el retorno de un clima más húmedo, o la confirmación de que los episodios de calentamiento y enfriamiento abruptos fueron sincrónicos a la sustitución masiva de las especies de vegetación predominantes en la Península Ibérica.

El gran valor patrimonial de CRONOS 1 es tal que ya ha sido propuesto como Lugar de Interés Geológico (LIG) de Baleares y será objeto de debate en los próximos congresos internacionales: 27th Meeting del International Association of Sedimentologists y X Congreso Internacional Sobre Patrimonio Geológico y Minero, que se celebrarán a finales de septiembre en Cerdeña y Coria (Cáceres) respectivamente. Y es que este aforamiento no sólo muestra un magnífico registro continuo de los cambios climáticos del pasado y de las oscilaciones del nivel del mar, sino que, además, esta antigua cueva presenta espectaculares y poco comunes espeleotemas, cuyos análogos actuales sólo pueden ser observados en muy pocas cuevas activas del Planeta.

Fuente: IGME

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