La OCU reivindica la jarra de agua en los restaurantes

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La OCU ha analizado 32 aguas minerales naturales envasadas (www.ocu.org/agua-mineral), con y sin gas, con el objetivo de comparar su calidad, su etiquetado y su precio. Y la principal conclusión es que, a pesar de su publicidad, no tienen efectos preventivos ni curativos sobre ninguna enfermedad; aunque en algunos casos pueden aliviar determinadas molestias si se consumen de manera habitual.

El agua envasada no es estéril

En el análisis de la OCU no ha encontrado ninguna anomalía de higiene en las aguas envasadas, sin embargo la Organización recuerda que el agua envasada no es estéril y, si no se cuida el almacenamiento puede haber un desarrollo anormal de microbios. Es más, en el caso de que la botella sea de plástico, no es aconsejable volver a rellenarla sucesivamente: hay componentes de los plásticos que pueden terminar pasando al agua al estar en contacto con ella.

La OCU ha verificado también el etiquetado, diez de las 32 marcas analizadas no ofrecen información de contacto, no es obligatorio, pero a juicio de la Organización es una información muy útil. Otras dos marcas no indican la forma de conservación y dos más incluyen alegaciones no permitidas.

El litro de agua con gas, a 0,68 euros

El precio medio del litro de agua de las marcas analizadas por la OCU es de 0,26 euros de la de sin gas y de 0,68 euros de la de con gas. Para establecer una comparación se recogieron también precios de aguas de marcas de distribuidor de los mismos manantiales analizados: la variación de precios entre los productos de marca comercial y de los de distribuidor es mínima, ya que los precios están más asociados al manantial que a la propia marca. La variación de precio entre marcas es muy grande (en aguas minerales sin gas el precio medio oscila entre 0,13 euros/litro hasta 0,81 euros/litro). Puesto que la calidad de todas las analizadas es buena, la OCU recomienda hacer la elección teniendo en cuenta, aparte del uso, el precio.

Para finalizar, la OCU se ha puesto en comunicación con las administraciones competentes para que promuevan y potencien la posibilidad de poder beber agua de grifo en los establecimientos de restauración puesto que a calidad del agua en la mayor parte de España es excelente. Que el consumidor pueda pedir una jarra de agua disminuiría de manera significativa los envases de un solo uso y reduciría el coste medio del menú.

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