Aguas Subterráneas

Los acuíferos, posible solución a la crisis del agua en Jordania

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Jordania, uno de los países más áridos del mundo, se enfrenta a la peor sequía en 900 años. Sus recursos hídricos son insuficientes y la situación empeora debido al cambio climático.

Jordania, uno de los países más áridos del mundo, se enfrenta a la peor sequía en 900 años. Sus recursos hídricos son insuficientes y la situación empeora debido al cambio climático. A ello se suma la necesidad de atender las necesidades de los refugiados que huyen de la guerra en Siria, que se calculan en 1,4 millones, lo que aumenta la demanda en un 20%. Se calcula que los recursos hídricos del país pueden mantener una población de 2 millones, pero en la actualidad la población del país está cerca de 10 millones. Las Naciones Unidas definen “escasez absoluta” como una disponibilidad media anual por debajo de 500 m3, y la de Jordania es, de media, 150 m3.

Por otra parte, la guerra ha supuesto el abandono de la agricultura de regadío en el sur de Siria, por lo que más agua ha quedado disponible en el sistema de los ríos Yarmouk-Jordán, pero la situación es temporal hasta la recuperación de la agricultura en Siria. Con el avance del cambio climático, se prevé un empeoramiento de la sequía en Jordania.

En Amman, la capital jordana, la infraestructura municipal ha mejorado con la sustitución del alcantarillado antiguo y medidas para evitar el robo de agua. La mayor parte del agua subterránea se reutiliza para usos agrícolas, y la ciudad tiene programas en marcha para formar a las mujeres en fontanería y que puedan reparar sus propias fugas de agua, ya que en las familias tradicionales, una mujer no puede dejar entrar un fontanero en su casa si su marido no está presente.

Sin embargo, aparte de las medidas de conservación y ahorro, el país necesita recurrir a nuevas fuentes de agua. Una posibilidad es un proyecto para construir una planta desalinizadora en el puerto jordano de Aqaba en el Mar Rojo, con una capacidad de 80 millones de m3/año. Israel compraría la mitad de la producción, y la otra mitad iría a la ciudad de Aqaba. A cambio, Israel le daría a Jordania 50 millones de m3 procedentes del Mar de Galilea. La salmuera resultante se transportaría 180 km por tubería hasta el Mar Muerto, pero debido precisamente al posible efecto sobre el ecosistema receptor, las negociaciones sobre el proyecto están estancadas.

Ante la falta de opciones, Jordania se plantea como solución a corto plazo explotar reservas de agua fósil en un acuífero a gran profundidad, denominado Disi, que contiene agua que ha permanecido en él desde hace 10.000 a 30.000 años. Para ello se construirán siete nuevos pozos al sur de Amman, que tendrán el doble de profundidad de la normal. No se sabe con certeza cuando tiempo dichos pozos abastecerán al país mientras se buscan otras soluciones.

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