Los glaciares alpinos de Suiza están desapareciendo, y las consecuencias podrán apreciarse en otras partes de Europa. El deshielo no es algo nuevo, ya que el volumen de los glaciares alpinos ha disminuido a más de la mitad en menos de cien años, pero el caluroso verano de este año ha acelerado es...
Los glaciares alpinos de Suiza están desapareciendo, y las consecuencias podrán apreciarse en otras partes de Europa. El deshielo no es algo nuevo, ya que el volumen de los glaciares alpinos ha disminuido a más de la mitad en menos de cien años, pero el caluroso verano de este año ha acelerado este ritmo, informa la BBC.
Poblaciones a lo largo y ancho de los Alpes son testigo de los cambios en el paisaje. El retroceso de los glaciares pone en peligro la vida de las personas y amenaza la economía local, ya que de ellos dependen las estaciones de esquí y el turismo de escaladores y excursionistas. El pasado mes de julio murieron 11 personas tras el colapso de un glaciar en el pico de la Marmolada, en Italia.
En todo el mundo, los glaciares de montaña están retrocediendo debido al cambio climático, y se prevé que el retroceso continúe a lo largo del siglo XXI. Sin embargo, en regiones como los Alpes europeos, con glaciares en su mayoría pequeños y una capa de hielo relativamente poco profunda, se prevé que los glaciares pierdan más del 80% de su masa actual para 2100 en el peor caso de los escenarios de emisiones, y muchos desaparecerán independientemente del escenario de emisiones, según un informe del IPCC de 2019.
En algunos ríos alimentados por glaciares, la escorrentía estival y anual ha aumentado debido a la intensificación del deshielo de los glaciares, y posteriormente ha disminuido a medida que la superficie de los glaciares se reduce. Se observaron disminuciones especialmente en regiones dominadas por pequeños glaciares, como los Alpes europeos. No obstante, en todas las regiones del mundo, se espera que la escorrentía media anual procedente de los glaciares alcance un pico que irá seguido de un descenso, como muy tarde a finales del siglo XXI.
La temperatura en Suiza es ahora más de 2ºC más alta que en la era preindustrial, el doble de la media mundial, según SWI swissinfo.ch. Los 1.500 glaciares del territorio suizo se consideran reservas cruciales de agua potable. Al derretirse, Suiza perderá una importante reserva de agua, que se estima en 57 km3 o el 15% de las reservas de agua del país (el resto se encuentra principalmente en lagos naturales y aguas subterráneas), agua suficiente para la población durante 60 años.
Suiza seguirá teniendo suficiente agua incluso teniendo en cuenta el crecimiento de la población. Los Alpes seguirán recibiendo muchas precipitaciones, pero en forma de lluvia en lugar de nieve, por lo que el país tendrá que encontrar otras formas de gestionar sus recursos hídricos. En el futuro, los expertos prevén intereses enfrentados entre los principales usuarios del agua: el sector agrícola y las centrales hidroeléctricas.
El 60% del suministro eléctrico de Suiza procede de la energía hidroeléctrica, el segundo porcentaje más alto de Europa después de Noruega. A medida que su superficie se reduce, los glaciares dejan zonas donde se podrían construir nuevos embalses multiuso, que ofrecerían oportunidades para la producción de energía hidroeléctrica y el regadío. Pero muchas de ellas son parajes naturales de importancia nacional o están incluidas en la lista de la UNESCO.
Pero los glaciares también son esenciales para los recursos hídricos de Europa. En regiones situadas a cientos de kilómetros de los Alpes, el caudal de los grandes ríos -el Ródano, el Rin, el Danubio y el Po- podría disminuir considerablemente en los meses de verano al reducirse el aporte de agua de deshielo. Como "torres de agua" de Europa, los glaciares almacenan nieve en invierno y la liberan en forma de agua de deshielo durante el verano, alimentando los ríos europeos. Se prevé que la disminución del caudal de los ríos afecte al sector agrícola, a la producción de energía y al transporte en las principales vías fluviales de Europa. El bajo caudal del Rin afectó al transporte de mercancías en Alemania este pasado verano, mientras que centrales nucleares de Francia y Suiza tuvieron que reducir su producción debido a la limitada disponibilidad de agua para la refrigeración.
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