La digitalización del ciclo del agua ha cobrado protagonismo en los últimos años como estrategia para mejorar la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad de los sistemas hidráulicos. En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur y del Instituto de Investigación del Agua de la Universidad de Wageningen ha elaborado una revisión crítica del despliegue de tecnologías emergentes en el sector, con un foco particular en las soluciones basadas en el Internet de las Cosas (IoT). El estudio, publicado en npj Clean Water, parte de una revisión sistemática de más de 400 artículos científicos y técnicos, junto con documentos de agencias internacionales, para ofrecer una visión transversal sobre el estado actual de la innovación tecnológica en la gestión hídrica. Los autores identifican cinco bloques principales de aplicación de tecnologías IoT: calidad del agua, gestión de fugas, control de presión, predicción de demanda y automatización operativa. Aunque el potencial transformador del IoT en el sector del agua está ampliamente documentado, su materialización depende de avances coordinados en gobernanza, formación técnica, inversión sostenida y creación de confianza entre actores públicos y privados Entre los ejemplos concretos analizados, destacan sistemas de sensores en redes de abastecimiento urbano, soluciones de bajo consumo energético para zonas rurales, plataformas de análisis en tiempo real para plantas de tratamiento y aplicaciones en agricultura de precisión. En muchos casos, estas tecnologías permiten detectar fallos antes de que se produzcan, optimizar el uso energético y reducir pérdidas no contabilizadas. Sin embargo, el estudio también subraya la persistencia de barreras que limitan la adopción a gran escala. En el plano técnico, se identifican desafíos en la interoperabilidad de dispositivos, la fiabilidad de las comunicaciones en entornos adversos y la escasez de estándares comunes. A ello se suman preocupaciones vinculadas a la ciberseguridad, la protección de datos y la complejidad de integrar tecnologías digitales en infraestructuras hidráulicas envejecidas o fragmentadas. Desde el punto de vista institucional y organizativo, los investigadores destacan la falta de capacidades técnicas en muchas administraciones locales, así como la resistencia al cambio en operadores tradicionales. También advierten sobre la necesidad de desarrollar marcos regulatorios que faciliten la innovación sin comprometer la seguridad operativa ni la equidad en el acceso al agua. El artículo concluye que, aunque el potencial transformador del IoT en el sector del agua está ampliamente documentado, su materialización depende de avances coordinados en gobernanza, formación técnica, inversión sostenida y creación de confianza entre actores públicos y privados. Los autores proponen una agenda de investigación aplicada que combine estudios de caso, evaluación de impacto y desarrollo de herramientas abiertas para favorecer una transición digital inclusiva y basada en evidencia.
La digitalización del ciclo del agua ha cobrado protagonismo en los últimos años como estrategia para mejorar la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad de los sistemas hidráulicos. En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur y del Instituto de Investigación del Agua de la Universidad de Wageningen ha elaborado una revisión crítica del despliegue de tecnologías emergentes en el sector, con un foco particular en las soluciones basadas en el Internet de las Cosas (IoT).
El estudio, publicado en npj Clean Water, parte de una revisión sistemática de más de 400 artículos científicos y técnicos, junto con documentos de agencias internacionales, para ofrecer una visión transversal sobre el estado actual de la innovación tecnológica en la gestión hídrica. Los autores identifican cinco bloques principales de aplicación de tecnologías IoT: calidad del agua, gestión de fugas, control de presión, predicción de demanda y automatización operativa.
Aunque el potencial transformador del IoT en el sector del agua está ampliamente documentado, su materialización depende de avances coordinados en gobernanza, formación técnica, inversión sostenida y creación de confianza entre actores públicos y privados
Entre los ejemplos concretos analizados, destacan sistemas de sensores en redes de abastecimiento urbano, soluciones de bajo consumo energético para zonas rurales, plataformas de análisis en tiempo real para plantas de tratamiento y aplicaciones en agricultura de precisión. En muchos casos, estas tecnologías permiten detectar fallos antes de que se produzcan, optimizar el uso energético y reducir pérdidas no contabilizadas.
Sin embargo, el estudio también subraya la persistencia de barreras que limitan la adopción a gran escala. En el plano técnico, se identifican desafíos en la interoperabilidad de dispositivos, la fiabilidad de las comunicaciones en entornos adversos y la escasez de estándares comunes. A ello se suman preocupaciones vinculadas a la ciberseguridad, la protección de datos y la complejidad de integrar tecnologías digitales en infraestructuras hidráulicas envejecidas o fragmentadas.
Desde el punto de vista institucional y organizativo, los investigadores destacan la falta de capacidades técnicas en muchas administraciones locales, así como la resistencia al cambio en operadores tradicionales. También advierten sobre la necesidad de desarrollar marcos regulatorios que faciliten la innovación sin comprometer la seguridad operativa ni la equidad en el acceso al agua.
El artículo concluye que, aunque el potencial transformador del IoT en el sector del agua está ampliamente documentado, su materialización depende de avances coordinados en gobernanza, formación técnica, inversión sostenida y creación de confianza entre actores públicos y privados. Los autores proponen una agenda de investigación aplicada que combine estudios de caso, evaluación de impacto y desarrollo de herramientas abiertas para favorecer una transición digital inclusiva y basada en evidencia.




