Acuamed y la Confederación Hidrográfica del Segura editan un libro sobre las obras de recuperación ambiental en el río Segura

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La sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas, Acuamed, y la Confederación Hidrográfica del Segura han editado un libro sobre las obras de recuperación ambiental en el río Segura, en Murcia. En él se detallan de forma exhaustiva diferentes aspectos de este proyecto, uno de los más emblemáticos en materia de restauración del entorno natural de las riberas y mejora de los ecosistemas fluviales.

La recuperación ambiental del río Segura, que se desarrolla en la comarca murciana de la Vega Media entre Ojós y Contraparada, en un tramo de 35 kilómetros, engloba un total de quince actuaciones, la mayoría de las cuales ya están finalizadas. Forman parte de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, impulsada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Estos proyectos, que han sido ejecutados por Acuamed, la Confederación Hidrográfica del Segura y las Mancomunidades de los Canales del Taibilla y del Valle de Ricote, así como por otros organismos, han supuesto, en total, una inversión hasta la fecha de 26 millones de euros. Se han desarrollado en un total de diez municipios –Molina de Segura, Archena, Alguazas, Las Torres de Cotillas, Ceutí, Ojós, Blanca, Ulea, Loquí y Villanueva de Segura- , que albergan una población de unos 150.000 habitantes.

El libro editado por Acuamed y la CHS pasa revista a cada una de estas obras, mediante rigurosas explicaciones, abundantes datos y material fotográfico inédito.

El tramo del río Segura entre Ojós y Contraparada, que discurre por los municipios de Blanca, Ojós, Villanueva del Río Segura, Archena, Lorquí, Ceutí, Alguazas, Molina de Segura, Las Torres de Cotillas y Murcia, es el eje vertebrador de toda la Vega Media. En su entorno se produce la articulación del territorio y el establecimiento de la agricultura, base de buena parte de la economía comarcal.

Se trata de un sistema integrado, donde la acción humana, marcada por el rápido crecimiento de los pueblos y ciudades establecidas en sus orillas, ha sido y es determinante para la vida de las personas así como para el desarrollo del ecosistema de la zona. Sin embargo, este hecho provocó un rápido deterioro del ecosistema fluvial, agravado por la contaminación de las aguas, que se reflejaba en el deficiente estado de las orillas, la ausencia de vegetación natural y la acumulación de vertidos y otros residuos.

Con estas obras de restauración no sólo se ha corregido el estado de degradación del entorno, sino que se ha propiciado la conexión del río con elementos de valor natural, cultural y social próximos, promo viendo usos sostenibles en la misma, bien sean lúdicos (pesca, paseo, deportes), didácticos (puntos de observación de especies) o conservacionistas (minimización de impactos generados por actuaciones). 

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