Adasa Sistemas analiza los retos de los sistemas inteligentes en la gestión del saneamiento
Adasa Sistemas analiza los retos de los sistemas inteligentes en la gestión del saneamiento
En el Spain Smart Water Summit 2025, Borja Sanz, director de Digital Solutions en Adasa Sistemas, abordó el desafío de implantar sistemas inteligentes en la gestión del saneamiento, poniendo el foco en la experiencia real de los proyectos PERTE y en los retos técnicos, organizativos y culturales que acompañan a la digitalización de las infraestructuras de agua residual. La ponencia se enmarcó en la sesión Saneamiento y Depuración (I): innovación y eficiencia en la gestión del agua residual.
Sanz partió de una idea compartida a lo largo de la jornada: el saneamiento ha sido históricamente la “hermana pobre” del ciclo urbano del agua, a pesar de concentrar una gran parte de los riesgos ambientales, operativos y regulatorios. La combinación de infraestructuras envejecidas, eventos climáticos extremos, nuevas exigencias normativas y la presión por avanzar hacia la economía circular obliga a replantear la forma en que se diseñan, operan y mantienen estos sistemas.
Digitalizar saneamiento: más allá de la tecnología
Desde la experiencia de Adasa Sistemas como ingeniería integradora OT–IT con más de 35 años de trayectoria, Sanz explicó que la digitalización del saneamiento no puede abordarse como un simple despliegue tecnológico. Antes de hablar de plataformas, inteligencia artificial o gemelos digitales, es imprescindible analizar si las infraestructuras están preparadas para el salto digital y si existe una estrategia clara de mantenimiento a largo plazo.
Entre los principales desafíos asociados a los proyectos PERTE, destacó la limitación temporal para ejecutar actuaciones de gran complejidad, la capacidad técnica del mercado —tanto en recursos humanos como materiales— y la necesidad de integrar infraestructuras existentes con nuevas soluciones digitales sin comprometer la operación diaria. A ello se suma el cambio cultural que implica pasar de una gestión reactiva a una gestión basada en datos.
La sensorización como primer escalón
El primer nivel de la digitalización, señaló Sanz, es la implantación adecuada de sensórica, un aspecto especialmente crítico en saneamiento por el carácter agresivo del medio. Elegir qué sensores instalar, dónde hacerlo y con qué criterios de mantenimiento resulta determinante para garantizar la fiabilidad del dato.
Elegir qué sensores instalar, dónde hacerlo y con qué criterios de mantenimiento resulta determinante para garantizar la fiabilidad del dato
Adasa trabaja con un enfoque agnóstico en instrumentación, integrando soluciones disponibles en el mercado y desarrollando, cuando es necesario, sensores propios. Entre los ejemplos citados se incluyen analizadores multiparamétricos de calidad del agua, sondas sumergibles para nutrientes y sistemas avanzados de monitorización de caudal y nivel, diseñados para operar en condiciones exigentes.
La clave, insistió Sanz, no es solo captar datos, sino hacerlo con una visión de mantenimiento, anticipando problemas de diferentes alcances como ensuciamiento u otros fallos que, de no abordarse correctamente, generan brechas importantes entre el diseño del proyecto y su explotación real.
Plataformas digitales: producto, plataforma o desarrollo a medida
Una vez superada la fase de sensorización, el siguiente reto es la integración de la información en plataformas digitales. En este punto, Sanz planteó el dilema habitual entre optar por productos cerrados con funcionalidades específicas o por plataformas abiertas y desarrollos a medida. La elección, explicó, debe responder a una decisión estratégica del operador, teniendo en cuenta factores como la velocidad de implantación, la escalabilidad, los costes de licencias, la interoperabilidad con sistemas existentes y la capacidad de evolución futura.
Desde su rol como integrador, Adasa despliega soluciones como AQUADVANCED de SUEZ, y concretamente del módulo UrbanDrainage en el área del saneamiento, que permiten integrar datos de múltiples fuentes —GIS, SCADA, IoT, radares meteorológicos— y avanzar progresivamente hacia niveles superiores de madurez digital: hipervisión, gestión de eventos, predicción, simulación y, finalmente, control avanzado de la operación apoyado en gemelos digitales.
De la monitorización al mantenimiento predictivo
Uno de los ejes más destacados de la ponencia fue la transición hacia un mantenimiento predictivo basado en inteligencia artificial y análisis avanzado de datos. La digitalización permite no solo monitorizar el estado de las infraestructuras, sino optimizar la planificación de intervenciones, reducir actuaciones innecesarias y priorizar inversiones en función de la criticidad real de los activos.
Sanz subrayó que este enfoque es especialmente relevante en saneamiento, donde las condiciones de operación son más severas que en abastecimiento y donde el coste de mantenimiento suele estar infravalorado en las fases iniciales de los proyectos. Sin una estrategia clara de explotación, advirtió, el salto digital corre el riesgo de generar nuevas infraestructuras difíciles de mantener.
Proyectos PERTE como banco de pruebas
La ponencia se apoyó en ejemplos reales de proyectos PERTE en los que participa Adasa Sistemas, como la digitalización de infraestructuras de saneamiento en la EPSAR (Comunitat Valenciana), Aguas de Burgos y el Consorcio de Aguas de La Rioja. Estos proyectos implican la monitorización y digitalización de cientos de EDAR, estaciones de bombeo, colectores y puntos de alivio, con miles de sensores integrados mediante arquitecturas de comunicaciones mixtas.
En todos los casos, Sanz destacó la complejidad logística de proyectos muy deslocalizados, la necesidad de integrar señales nuevas y existentes, y el reto de cumplir con el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) tanto en entornos IT como OT. La experiencia acumulada refuerza, en su opinión, la importancia de estandarizar soluciones y definir bien los proyectos antes de su ejecución.
Retos y conclusiones desde la operación real
Como cierre, Sanz planteó una serie de reflexiones clave. El PERTE ha supuesto un salto cuantitativo en la digitalización del saneamiento, pero deja abierto un desafío fundamental: cómo sostener y mantener en el tiempo las nuevas infraestructuras digitales una vez finalicen las ayudas.
La digitalización exige nuevos perfiles profesionales, mayor formación y una colaboración público-privada estable que vaya más allá de la fase de implantación. En última instancia, concluyó, el valor de los sistemas inteligentes reside en su capacidad para convertir datos en decisiones, reducir impactos ambientales, anticipar vertidos e inundaciones y avanzar hacia una gestión del saneamiento más eficiente, resiliente y alineada con el principio de que cada gota piense.