La cadena de suministro de alimentos puede causar estragos en las masas de agua

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(CORDIS) Quien piense que los alimentos que se consumen afectan únicamente a la salud y el bienestar está muy equivocado. Una nueva investigación realizada en Finlandia muestra que es posible mitigar los riesgos y las consecuencias que conllevan las sustancias peligrosas existentes en la cadena de suministro de alimentos mediante la elección de los alimentos adecuados y el cumplimiento de ciertas directrices dietéticas.

Los investigadores del proyecto Foodweb, coordinado por el MTT Agrifood Research Finlandia, se centraron en el Mar Báltico y afirmaron que la cadena de suministro de alimentos está causando estragos en esta masa de agua. Además, las sustancias peligrosas acumuladas en el ecosistema marino pueden aumentar el riesgo de que lleguen a la mesa alimentos no seguros.

Los socios de Foodweb generaron información sobre el efecto medioambiental de distintos alimentos y los riesgos asociados. Esto permite aclarar qué tipo de alimentos conviene elegir para su consumo.

Así pues, la investigación se centró en los efectos de la cadena de suministro de alimentos en el Mar Báltico. En concreto se centraron en la producción y el consumo de alimentos en la zona central de la región que bordea este mar. 

El principal responsable de la concentración de nitrógeno y fosfato en el Mar Báltico es la producción primaria, mientras que la responsabilidad de los procesos de eutrofización recae sobre el cultivo de piensos, pues ocupa más del 50 % de los terrenos cultivables de la región. 

Yrjö Virtanen, científico sénior de MTT Agrifood Research Finlandia, desveló que la producción de leche y carne son las actividades que ejercen una mayor influencia. La cantidad de nitrógeno generado por la producción de ternera se considera entre los 30 gramos y 50 gramos por kilo de carne, según se extrae de distintas evaluaciones del ciclo de vida.

«La evaluación realizada en este estudio se basó en un modelo de la cadena completa de suministro de alimentos », informó el Dr. Virtanen. «En ella se muestra que la cantidad de nitrógeno generado por kilo de ternera es en realidad de 78 gramos.» 

El equipo descubrió que el nitrógeno generado en la producción de ganado porcino y huevos es del 33 %, mientras que la producción aviar genera una séptima parte en comparación con la de ternera. 

El nitrógeno generado por las cadenas de producción de un kilo de cereal o un litro de leche es una quinta parte de la de ternera. Cada kilo de patata cosechado produce apenas una centésima parte del nitrógeno que genera la ternera, según los investigadores. 

En lo referente a la cantidad de fósforo, la cadena de producción de un kilo de carne de porcino genera una cuarta parte del fósforo que la generada por la cadena de producción de un kilo de ternera. El ganado aviar y los huevos una décima parte y la leche quince veces menos. Cabe reseñar que en cada país se producen variaciones notables en los datos debido a la eficacia en el empleo de nutrientes. 

Elegir alimentos adecuados podría propiciar un descenso de la eutrofización. «Si se siguen las directrices dietéticas nacionales podríamos reducir la cantidad generada por la agricultura en un 7 %», añadió Virpi Vorne del MTT Agrifood Research Finlandia. 

Por su parte, Matti Verta del Instituto Finlandés de Medio Ambiente (SYKE) afirmó: «Cuando se consume pescado del Mar Báltico se deben seguir unas recomendaciones. Debe consumirse una o dos veces por semana, pero con variedad en las especies sobre todo para no caer en riesgos innecesarios. Según las recomendaciones de la Autoridad Finlandesa de Seguridad Alimentaria, las personas en edad fértil, los niños pequeños y las embarazadas no deben consumir más de una o dos veces al mes arenque, salmón o trucha de gran tamaño pescados en el Mar Báltico. Pero este mar no es la única fuente de riesgos. También pueden ir a parar a nuestra mesa sustancias peligrosas de otros puntos del medio ambiente o bien introducidas durante la preparación de los alimentos.» 

Los productores y consumidores deberían luchar por mitigar este problema aumentando las cosechas y fomentando la eficiencia ecológica en el empleo de nutrientes, según la profesora Sirpa Kurppa, investigadora del MTT Agrifood Research Finlandia. 

«Conviene que los consumidores se mantengan al tanto de los problemas más destacados de las cadenas de producción de alimentos de su país», advirtió la profesora Kurppa. «Los consumidores y la cadena de producción podrían unir fuerzas para reducir de forma significativa la cantidad de nutrientes que llega al Mar Báltico.» 

Al estudio contribuyeron expertos del SKYE, la Universidad de Tartu y el Centro Científico AHHAA de Tartu (Estonia) así como la Universidad de Letonia

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