Los parásitos ganan terreno a los peces a medida que suben las temperaturas

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(CORDIS) El cambio climático se cobra tributo en la fauna de todo el mundo, peces incluidos. Un nuevo estudio británico demuestra cómo los gusanos parásitos que infectan a los peces están causando estragos en la reproducción de éstos, además de crecer cuatro veces más rápido gracias al aumento de las temperaturas. Los resultados, publicados en la revista Global Change Biology, ponen de relieve cómo el calentamiento global puede perturbar el equilibrio entre el parásito y su hospedador, lo que podría poner en peligro las poblaciones de peces.

Los investigadores del Departamento de Biología de la Universidad de Leicester (Reino Unido) descubrieron igualmente que los peces infectados se comportan de manera diferente, lo que es probablemente fruto de una manipulación de su comportamiento por parte del parásito, que les obliga a desplazarse en busca de aguas más cálidas. El estudio también puso de manifiesto la ralentización de la tasa de crecimiento del anfitrión, mientras que los parásitos crecían más rápidamente en el agua a mayor temperatura. 

«Lo que observamos fue que los peces infectados con los gusanos de mayor tamaño mostraban preferencia por las aguas más cálidas, lo que apunta a que estos parásitos también manipulan el comportamiento de los peces hospedadores de una manera que beneficia a los parásitos, al potenciar al máximo sus tasas de crecimiento», explicó el doctor Iain Barber del Departamento de Biología de la Universidad de Leicester, quien realizó el estudio en colaboración con la doctoranda Vicki Macnab. 

En relación a los resultados del estudio, la Sra. Macnab declaró: «La investigación muestra el efecto drástico del aumento de la temperatura ambiental en las tasas de crecimiento de los parásitos en los peces hospedadores. El tamaño que alcanzan estos parásitos en sus hospedadores determina la gravedad con que se verá afectada la reproducción de los peces, por lo que nuestros resultados parecen indicar que, de aumentar las temperaturas, los parásitos tendrán un efecto más grave en la reproducción de los peces». 

«Además, en nuestro trabajo, documentamos los cambios de comportamiento en los peces infectados, que apuntan a que los parásitos están manipulando el comportamiento del hospedador para hacer que busque temperaturas más cálidas, creando un mecanismo de retroalimentación positiva que exacerba los efectos del calentamiento global. Esta investigación demuestra que el calentamiento global podría cambiar el equilibrio entre los parásitos y sus hospedadores, con consecuencias potencialmente graves para las poblaciones de peces.» 

Según el dúo investigador, los gusanos que parasitan a los peces espinosos crecieron cuatro veces más rápido en los espinosos infectados en el laboratorio y criados a una temperatura de 20°C que en los criados a 15°C. Además el pez tardó más en crecer en el agua a mayor temperatura. Los investigadores creen que los parásitos reaccionan mejor ante las altas temperaturas que los peces a los que infectan. 

«Los resultados son importantes porque el tamaño que alcanzan dichos parásitos en sus peces hospedadores también determina su infectividad respecto a las aves piscívoras como el martín pescador y la garza, los siguientes hospedadores en el ciclo de vida del parásito, así como el número de huevos que se pondrán a producir los parásitos», añadió el Dr. Barber. «Las larvas de parásito de mayor tamaño en los peces van a convertirse en gusanos adultos también más grandes en las aves, que producirán un mayor número de huevos. Tras las ocho semanas que duró el estudio, todos los gusanos que infectaron a los peces que se mantuvieron a 20°C estaban lo suficientemente maduros para infectar a las aves piscívoras, mientras que ninguno de los que se mantuvo en la temperatura más baja había alcanzado dicho tamaño.» 

En un estudio de seguimiento, los autores también observaron que los peces infectados con los gusanos más grandes mostraban preferencia por el agua más templada. Este descubrimiento refuerza la teoría de que estos parásitos también influyen en el comportamiento de los peces hospedadores, manipulándolo en beneficio propio y mejorando todo lo posible sus tasas de crecimiento. 

El estudio nos ofrece un atisbo inicial de cómo el aumento de las temperaturas ambientales puede desencadenar un cambio que rompa el delicado equilibrio que existe entre parásitos y hospedadores. 

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