Calidad del Agua

Europa adopta dos nuevas medidas para mejorar la resiliencia hídrica y la calidad del agua

Europa adopta dos nuevas medidas mejorar resiliencia hídrica y calidad agua

La Comisión Europea ha adoptado dos nuevas medidas para aumentar la capacidad de recuperación de la UE en materia de agua y mejorar su calidad y cantidad en todo el continente. Se trata de una metodología normalizada para medir la presencia de microplásticos en el agua y de un acto delegado para garantizar la seguridad de la reutilización de las aguas residuales tratadas para el riego agrícola.   En toda la UE se utilizan muchos métodos distintos para medir la presencia de microplásticos en el agua potable, lo que hace muy difícil comparar e interpretar los resultados de los controles. La metodología armonizada y normalizada adoptada hoy ayudará a los Estados miembros a recopilar información sobre la presencia de microplásticos en su cadena de suministro de agua. También se ha adoptado hoy un acto delegado sobre la reutilización del agua. En él, la Comisión especifica los elementos técnicos clave que deben examinarse y tenerse en cuenta al elaborar planes de gestión de riesgos para ayudar a las autoridades y a los profesionales en la preparación de estos planes. Estos elementos incluyen los procesos de producción, almacenamiento y distribución del agua regenerada y la determinación de los peligros y riesgos potenciales asociados a la reutilización de las aguas residuales.  La Comisión ha publicado una Comunicación para ayudar a los Estados miembros a definir mejor el «buen estado ecológico» de los mares y a respetar los valores umbral destinados a permitir el uso sostenible de sus recursos. La metodología armonizada y estándar adoptada hoy ayudará a los Estados miembros a recopilar información sobre la presencia de microplásticos en su cadena de suministro de agua En la Comunicación, la Comisión aclara que los valores umbral (por ejemplo, los niveles máximos admisibles de ruido submarino o las cantidades máximas admisibles de basura en las playas) acordados por los Estados miembros a escala de la UE o a través de la cooperación regional deben utilizarse cuando actualicen sus estrategias marinas con arreglo a la Directiva marco sobre la estrategia marina antes de octubre de 2024. Mediante el uso de normas acordadas y la clarificación de los parámetros con los que evaluar el «buen estado medioambiental» de los mares, los Estados miembros también ofrecen seguridad a los operadores económicos sobre cómo utilizar el mar de forma sostenible, evitando al mismo tiempo daños significativos o irreversibles a la vida o los hábitats marinos.   A este respecto, Virginijus Sinkevičius, Comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, ha declarado lo siguiente: «Queremos estar seguros de que el agua que utilizamos, desde la potable hasta la de regadío, cumple siempre las normas de seguridad más estrictas posibles. Con las normas actuales, los ciudadanos pueden estar seguros de que su agua potable se controlará minuciosamente contra la presencia de microplásticos y de que cualquier agua residual que se reutilice es segura, limita las extracciones excesivas de agua y ayuda a restaurar el ciclo roto del agua». «Pero para restablecer realmente este ciclo, también tenemos que proteger nuestros mares, por lo que cuento con los Estados miembros para garantizar que las ambiciones de uso marino sostenible que hemos acordado se lleven a cabo en sus próximas estrategias marinas». Antecedentes Para garantizar que Europa avanza hacia un continente resiliente en materia de agua, es esencial proteger la calidad de nuestras aguas y utilizar el agua de forma eficiente.  La Directiva refundida sobre el agua potable entró en vigor el 12 de enero de 2021. Los Estados miembros tenían que transponer la Directiva a la legislación nacional antes del 12 de enero de 2023. El objetivo de la Directiva refundida es proteger la salud humana, garantizando una elevada calidad del agua y mejorar el acceso al agua potable para todos los ciudadanos de la UE. Aborda la creciente preocupación pública por los efectos en la salud humana de la presencia de sustancias emergentes en el agua potable, como los microplásticos. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y expertos de los Estados miembros han apoyado el proceso de elaboración de la metodología adoptada hoy.

La Comisión Europea ha adoptado dos nuevas medidas para aumentar la capacidad de recuperación de la UE en materia de agua y mejorar su calidad y cantidad en todo el continente.

Se trata de una metodología normalizada para medir la presencia de microplásticos en el agua y de un acto delegado para garantizar la seguridad de la reutilización de las aguas residuales tratadas para el riego agrícola.  

En toda la UE se utilizan muchos métodos distintos para medir la presencia de microplásticos en el agua potable, lo que hace muy difícil comparar e interpretar los resultados de los controles. La metodología armonizada y normalizada adoptada hoy ayudará a los Estados miembros a recopilar información sobre la presencia de microplásticos en su cadena de suministro de agua.

También se ha adoptado hoy un acto delegado sobre la reutilización del agua. En él, la Comisión especifica los elementos técnicos clave que deben examinarse y tenerse en cuenta al elaborar planes de gestión de riesgos para ayudar a las autoridades y a los profesionales en la preparación de estos planes. Estos elementos incluyen los procesos de producción, almacenamiento y distribución del agua regenerada y la determinación de los peligros y riesgos potenciales asociados a la reutilización de las aguas residuales. 

La Comisión ha publicado una Comunicación para ayudar a los Estados miembros a definir mejor el «buen estado ecológico» de los mares y a respetar los valores umbral destinados a permitir el uso sostenible de sus recursos.

La metodología armonizada y estándar adoptada hoy ayudará a los Estados miembros a recopilar información sobre la presencia de microplásticos en su cadena de suministro de agua

En la Comunicación, la Comisión aclara que los valores umbral (por ejemplo, los niveles máximos admisibles de ruido submarino o las cantidades máximas admisibles de basura en las playas) acordados por los Estados miembros a escala de la UE o a través de la cooperación regional deben utilizarse cuando actualicen sus estrategias marinas con arreglo a la Directiva marco sobre la estrategia marina antes de octubre de 2024. Mediante el uso de normas acordadas y la clarificación de los parámetros con los que evaluar el «buen estado medioambiental» de los mares, los Estados miembros también ofrecen seguridad a los operadores económicos sobre cómo utilizar el mar de forma sostenible, evitando al mismo tiempo daños significativos o irreversibles a la vida o los hábitats marinos.  

A este respecto, Virginijus Sinkevičius, Comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, ha declarado lo siguiente: «Queremos estar seguros de que el agua que utilizamos, desde la potable hasta la de regadío, cumple siempre las normas de seguridad más estrictas posibles. Con las normas actuales, los ciudadanos pueden estar seguros de que su agua potable se controlará minuciosamente contra la presencia de microplásticos y de que cualquier agua residual que se reutilice es segura, limita las extracciones excesivas de agua y ayuda a restaurar el ciclo roto del agua».

«Pero para restablecer realmente este ciclo, también tenemos que proteger nuestros mares, por lo que cuento con los Estados miembros para garantizar que las ambiciones de uso marino sostenible que hemos acordado se lleven a cabo en sus próximas estrategias marinas».

Antecedentes

Para garantizar que Europa avanza hacia un continente resiliente en materia de agua, es esencial proteger la calidad de nuestras aguas y utilizar el agua de forma eficiente. 

La Directiva refundida sobre el agua potable entró en vigor el 12 de enero de 2021. Los Estados miembros tenían que transponer la Directiva a la legislación nacional antes del 12 de enero de 2023. El objetivo de la Directiva refundida es proteger la salud humana, garantizando una elevada calidad del agua y mejorar el acceso al agua potable para todos los ciudadanos de la UE. Aborda la creciente preocupación pública por los efectos en la salud humana de la presencia de sustancias emergentes en el agua potable, como los microplásticos. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea y expertos de los Estados miembros han apoyado el proceso de elaboración de la metodología adoptada hoy.  

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