En la jornada “El saneamiento en transición: estrategia y liderazgo para redefinir la gestión del agua”, celebrada en la Torre BAT de Bilbao, Asier López Etxebarria, director general de URA – Agencia Vasca del Agua, ofreció una reflexión en profundidad sobre el papel del saneamiento en Euskadi y los desafíos que marcarán los próximos años.
López Etxebarria inició su intervención recordando la esencia del saneamiento como herramienta para restaurar ecosistemas y garantizar condiciones de salubridad que permitan el desarrollo urbano. Subrayó que, desde la Roma clásica hasta la actualidad, la correcta gestión de las aguas residuales ha sido decisiva para la sostenibilidad de las ciudades.
El director general de URA destacó los avances alcanzados en Euskadi, con la recuperación de la ría de Bilbao como ejemplo emblemático y el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia como referente en la materia. No obstante, advirtió que la mejora de los ríos se había estancado y que la nueva normativa europea exigía reforzar infraestructuras, completar redes y abordar retos aún pendientes en pequeños municipios y áreas dispersas.
Entre las prioridades señaladas, López Etxebarria incidió en la adaptación de colectores, la adecuada integración de los vertidos industriales en los sistemas de saneamiento y el avance en la separación de redes para hacer frente al incremento de episodios de lluvias intensas. También puso el foco en la gestión de las aguas subterráneas que llegan a los cauces sin tratamiento, un ámbito emergente que requerirá nuevos esfuerzos.
Según expuso, el futuro del saneamiento estará marcado por obligaciones más estrictas en materia de nutrientes, eficiencia energética, reducción de desbordamientos y mayores exigencias tecnológicas. Todo ello requerirá, apuntó, decisiones valientes, una gobernanza más sólida y organizaciones capaces de dotar a los equipos técnicos de los recursos necesarios.
López Etxebarria cerró su intervención defendiendo un modelo basado en la profesionalización, la gestión integrada del ciclo del agua y una política tarifaria que permita avanzar en la recuperación de costes. Solo así, afirmó, Euskadi podrá afrontar con garantías la transición que se abre, apoyándose en la colaboración entre administraciones, sector privado y sociedad civil.

