Lluís Sala: "En materia de reutilización de agua, la realidad viaja mucho más rápidamente que la legislación"

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Sobre la Entidad

Alejandro Maceira
Alejandro Maceira es el Fundador y Director de iAgua.

Personalidades

  • Lluís Sala

Lluís Sala es biólogo y técnico en el Consorci de la Costa Brava, además de uno de los más reconocidos especialistas en regeneración de agua a nivel mundial. 

Con motivo de la celebración de la Jornada sobre Reutilización que organiza iAgua el próximo 20 de mayo, Lluís, que actuará como ponente en la misma, nos contesta a unas preguntas que situan el estado de esta técnica en España y en el mundo.

Pregunta.- Lluís, ¿es posible pensar en un futuro de la humanidad sin abordar seriamente el reciclaje del agua?

El agua en la Tierra no es un recurso escaso, sino que es un recurso constante

Respuesta.- Creo que si la población sigue creciendo, no quedará otra opción; no en todo el planeta, pero sí en muchas regiones del mismo. Habremos convertido la Tierra en una estación espacial, en la que los astronautas no tienen otra opción que reciclar una y otra vez la única agua que tienen. El incremento del consumo de agua no vendrá sólo por la que vayamos a utilizar directamente para lavarnos y otros menesteres cotidianos, sino también por la que deberemos utilizar para producir los alimentos necesarios para abastecer a la población.

El agua en la Tierra no es un recurso escaso, sino que es un recurso constante. Lo que sucede es que cada vez la que tenemos que repartir entre más personas y la sensación de escasez aumenta. En los países occidentales, además, hay que prestar una debida atención al medio ambiente, lo cual supone que los ecosistemas acuáticos también deben tener satisfecha su propia demanda de agua, tal como recoge la Directiva Marco de la Unión Europea. La ecuación no tiene solución si aquella agua que ya hemos extraído del medio ambiente no es aprovechada más de una vez. Y todo ello con el menor consumo energético posible. Está claro que no se da la misma situación en Noruega que en Namibia, pero a mi entender éstos son dos de los retos fundamentales que la Humanidad tiene ante sí.

P.- ¿Por qué la reutilización no juega un papel aún más importante en la gestión del agua de la actualidad?

R.- Si nos centramos en la reutilización planificada, que es de la que estamos hablando, seguramente porque aún son pocos los lugares del mundo donde es verdaderamente necesaria, donde han llegado a los “límites de la estación espacial”. Pero allí donde se ha llegado a esta situación, la reutilización potable del agua, directa o indirecta, ya es imprescindible para la vida cotidiana de la población. Pienso en Windhoek, la capital de Namibia, pero también en el Orange County (sur de California), o en Singapur, donde en mayor o menor porcentaje se lleva a cabo una reutilización potable, simplemente porque no hay otros recursos de agua dulce, aparte del agua depurada, con los que contribuir a cubrir la demanda total.

En los últimos 30 años nos hemos dotado de unas instalaciones de saneamiento modernas y eficaces y que deberíamos proteger como oro en paño

No obstante, es conveniente matizar que en el mundo de hoy la reutilización ya juega un papel importantísimo, lo que sucede es que se produce con agua sucia, contaminada. Es la reutilización incidental, por la cual los que están aguas abajo reciben los vertidos, en muchos lugares del mundo aún sin depurar, de los que están aguas arriba. En dichos países, que la gente enferme más o menos, que su vida sea más o menos digna depende de factores como de si hay o no un caudal natural que atenúe la contaminación o de si sus respectivos gobiernos hacen –o pueden hacer- algo por mitigar tal catástrofe humanitaria. Reutilización ya existe, pero son múltiples circunstancias, o directamente el azar, quienes deciden los niveles de riesgo sanitario a los que se va a enfrentar una determinada población en cada momento.

Pero esta reutilización incidental no es exclusiva de los países en vías de desarrollo, sino que también se da aquí aunque con un grado de incidencia mucho menor, porque en los últimos 30 años nos hemos dotado de unas instalaciones de saneamiento modernas y eficaces y que deberíamos proteger como oro en paño. Sin embargo, los vertidos de aguas depuradas, de las que pueda haber aún sin depurar y de los aliviaderos de las redes unitarias de saneamiento llegan a nuestros cauces, se mezclan con sus caudales naturales –si existen- y transportan aguas abajo microorganismos y moléculas nocivos para la salud humana. Cuanto más largo es un río, más vertidos de ciudades, pueblos, industrias y escorros de riego agrícola recibe, y ni las depuradoras ni las potabilizadoras convencionales están preparadas para eliminar completamente algunas de dichas sustancias, que luego se detectan en forma de trazas y arman un gran revuelo en los medios de comunicación. 

Paradójicamente, esta situación es perfectamente aceptada por la legislación existente en España, mientras que las dificultades legales, llegando a la prohibición, aparecen cuando se quiere hacer lo mismo pero con tratamientos de repurificación que reduzcan el azar y atenúen o eliminen de forma específica y controlada dichas sustancias problemáticas. Sin ir más lejos, las mismas membranas de ósmosis inversa o muy parecidas con las que se obtiene agua potable a partir de agua de mar permiten obtener idéntica agua potable a partir de agua regenerada, a un coste energético inferior. ¿Debe ello estar prohibido, cuando de determinados ríos, en los cuales en épocas de lluvias escasas predominan los vertidos por encima de los caudales naturales, se obtiene agua potable con tratamientos menos intensivos y menos efectivos ante tales substancias? Claramente la realidad viaja mucho más rápidamente que la legislación, pero allí donde lo han requerido han adaptado las normativas y han impuesto los controles y las medidas de seguridad necesarias para llevarlo a cabo sin afectar a la salud de la población.

P.- Un ejemplo a nivel internacional de una ciudad en la reutilización juegue ya un papel fundamental.

R.- Los tres ejemplos que he mencionado antes servirían perfectamente. Sin embargo, quiero centrarme en Windhoek, por ser un proyecto pionero en un país africano como Namibia. Allí se lleva a cabo reutilización potable directa desde 1969 y los estudios epidemiológicos no parecen mostrar incidencia alguna sobre la salud de las personas. Claro está que en cada momento el agua ha pasado por los tratamientos tecnológicamente más avanzados de la época, porque las autoridades intentan paliar un problema de falta de agua, no de esparcer epidemias por la ciudad. El año pasado Windhoek organizó el 9º congreso internacional de reutilización de la IWA y científicos y técnicos de todo el mundo pudieron conocer de primera mano y visitar las instalaciones de repurificación con que producen una parte del agua que consume la ciudad. Todo ésto aquí en España quizás nos suene a barbaridad, pero qué haríamos ante una situación de carestía extrema, teniendo la tecnología para convertir cualquier agua de nuevo en agua pura y bebible?

P.- ¿Y otro en España?

Me parece digna de mencionar la espectacular red de riego con agua regenerada de Madrid

R.- En España afortunadamente no estamos en tal nivel de escasez, salvo raras excepciones. Una de ellas podría ser la sequía del 2007-2008 en las cuencas internas de Cataluña, que amenazó de dejar sin suministro continuo de agua a la región metropolitana de Barcelona, a la de Girona y a la región central de la Costa Brava, después de haberse prohibido el riego y restringido el caudal del río a su mínima expresión. Una solución estilo Windhoek hubiera venido muy bien en ese momento para evitar el dramatismo al que se llegó. La solución que se implementó y que se dejó a punto, por si algún día debía de funcionar, es la de transportar hasta 2 m3/s de agua procedente de la estación de regeneración (ERA) de El Prat de Llobregat hasta un tramo de río situado aguas arriba de la ETAP de Sant Joan Despí, con el que alimentar dicha instalación en caso de emergencia. En algunos sitios y en algunos momentos nos vamos acercando a los límites del sistema.

Y aunque no lo conozco a fondo, otro caso que me parece digno de mencionar es el de Madrid y su espectacular red de riego con agua regenerada. Me imagino que en épocas de sequía tener que mantener los parques y jardines con la misma agua que la gente bebe es un escenario nada deseable, por lo que reutilizar en vez de verter es un primer e importante paso hacia el aprovechamiento del agua regenerada. Lo que suceda en el futuro en cuanto a clima, población, legislación ambiental, dictará si es necesario ampliar o no los usos del agua regenerada.

P.- Recientemente leíamos un artículo del profesor Mujeriego titulado "El agua regenerada: de agua para regar a agua para beber". ¿Crees que esta tendencia se generalizará en los próximos años?

R.- Como decía en mi anterior párrafo, dependerá de cómo evolucionen factores como el clima, la población y la legislación ambiental. Si nada cambiara, ya estaríamos bien como estamos y sólo con mantener lo que tenemos sería suficiente. Pero es probable que no sea así y que en determinados lugares aparezca la necesidad de aumentar los recursos de agua disponibles. Entonces también deberemos tener en cuenta factores adicionales como las emisiones de CO2 y los costes económicos de las distintas alternativas, una de las cuales será la regeneración y/o repurificación del recurso local por excelencia, el agua depurada.

En un interesantísimo artículo titulado “Financing Water Reform in the Western United States” y publicado en septiembre de 2013 (http://thesolutionsjournal.com/node/23922), John Sabo y Robert Glennon proponen para las crecientes ciudades del desértico sudoeste americano, entre muchas otras medidas, “la incoporación de los costes de construcción y mantenimiento de nuevas instalaciones de reutilización de agua en todas las ciudades de más de 100.000 habitantes”. Puede que inicialmente se utilice para regar, pero en un entorno desértico lo más probable es que se convierta, tarde o temprano, en agua con la que producir el agua para beber. Windhoek en Namibia (5 hm3 anuales) y el Groundwater Replenishment System (GWRS) en el sur de California (130 hm3 anuales) abrieron un camino por el que muchos otros necesitarán transitar en el futuro. 

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