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Futuro Perfecto

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  • Futuro Perfecto
    Los Young Water Professionals posan en la sede madrileña de la Fundación Botín
  • Fotografías de Pablo González Cebrián.

Sobre la Entidad

Rafael Barrera Morcillo
Vice-Director de iAgua Magazine.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine
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Son jóvenes. En sus manos, todavía sin historiar, portan sanas ambiciones profesionales; sus miradas, cargadas de ilusión, se proyectan hacia un futuro incierto; sus rostros aún permanecen ajenos a las cicatrices que el tiempo va horadando en cada estación; y sus palabras fluyen sin la reserva del que se ha ido dejando la inocencia a jirones por los angostos caminos vitales y las pedregosas sendas profesionales. Jóvenes deseosos de asumir los retos de su tiempo, con el vigor de Heracles, la fe de Prometeo y el espíritu inquieto de Ulises.

De todo el variado universo de jóvenes que se aproximan al sector del agua, la red Young Water Professionals representa a una élite de profesionales que van cimentando sus trayectorias a base de esfuerzo, ilusión y talento; emulando a los profesionales que han situado a España en la cima internacional de las tecnologías y los modelos de gestión; hombres y mujeres plenamente convencidos de sus capacidades para afrontar un tiempo nuevo repleto de desafíos que atisban como oportunidades para alcanzar un futuro perfecto: en muy pocos años habrán demostrado que cualquier tiempo pasado… es siempre mejorable.

Marina Arnaldos (30 años), Directora de YWP y Responsable del Grupo de Desalación y Nuevas Tecnologías del Departamento de I+D+i de Acciona Agua; Beatriz Flórez Pérez (26 años), Responsable del área de eventos en YWP y Responsable de Operaciones de Depuración Industrial en Castilla y León y Cantabria en SUEZ Advanced Solutions; Luis Martín Martínez (34 años), Responsable del área de Comunicación y RRPP en YWP y Director de Hidrología Sostenible; Quintilia López López (30 años), Responsable del área de Innovación y Formación en YWP y Consultora en la unidad de Agua del Mercado de Energía en Indra; Amando Borge Izquierdo (29 años), Secretario y Tesorero de YWP, trabaja dando soporte técnico a la Dirección de AEAS; y Ángel Robles Martínez (33 años), Subdirector de YWP e Investigador de CALAGUA Unidad Mixta UV-UPV en la Universitat de València.

The Young Water Professionals (YWP)

Esta organización nace con la voluntad de que los jóvenes profesionales del sector del agua podamos potenciar nuestras capacidades a través de la sinergia que genera la interrelación personal y profesional. Además, dado que estamos desarrollando nuestras carreras y considerando que los marcos colaborativos serán imprescindibles para la evolución sectorial, nuestro objetivo es sentar las bases y la confianza necesaria para afrontar de manera conjunta los retos del futuro del agua”, expone Marina Arnaldos, que aclara agradecida: “La Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) ha tenido la visión necesaria y ha puesto los medios precisos para hacer realidad y vertebrar la red Young Water Professionals, la YWP”. Amando Borge asiente y prosigue: “Así es, desde AEAS, con el soporte de la IWA, The International Water Association, que ya dispone de redes similares a la nuestra en otros países, se impulsó esta valiosa iniciativa, cuyos resultados ya empiezan a ser tangibles. El valor de esta red de contactos es indudable, y la complejidad de su desarrollo, por la dispersidad, amplitud y heterogeneidad de los profesionales, es un reto que AEAS ha asumido con ánimo y dedicación”.

Beatriz Flórez abunda en lo referente al rico universo profesional que acoge esta entidad: “Contamos con perfiles profesionales muy variados desde técnicos, como pueden ser ingenieros, químicos, biólogos, matemáticos, o informáticos, hasta profesionales de letras, como abogados, especialistas en marketing y expertos en comunicación, porque el sector del agua trasciende mucho más allá”.

“Las nuevas tecnologías, y en especial Internet y las redes sociales, nos han permitido dar un paso trascendental: contactar y conocernos para poder desarrollar iniciativas que serían impensables sin un soporte online”, destaca Quintilia López, con la instantánea ratificación, casi por alusiones, de Luis Martín, que subraya como “la comunicación ha de acompañar permanentemente todas las actividades porque, si no se comunica adecuadamente, nada fructifica”. Luis está plenamente persuadido de que “en el marco hiper comunicativo que hoy en día disfrutamos, todo el mundo tiene que participar para que el grupo progrese”. Sin solución de continuidad, Marina afirma, y sin reserva alguna, que “la comunicación con el público y la comunicación intra sectorial son una prioridad para nuestra generación, ya que advertimos que existen grandes oportunidades en establecer puentes entre compartimentos estancos del sector que serían complementarios si estuvieran informados de las necesidades y problemáticas mutuas. Además, la comunicación es consustancial a nuestra generación. Nos gusta comunicar lo que hacemos, utilizamos las redes sociales porque nos interesa, nos resulta natural, y queremos hacer partícipes a la sociedad y a nuestro sector de todos nuestros avances”.

Ángel Robles comparte el axioma: “La comunicación es parte crucial del esfuerzo que realizamos todos y cada uno de nosotros”, y considera que la comunicación, en cualquiera de sus modalidades, es condición necesaria para el desarrollo de la YWP, sin olvidar que “sin el soporte de AEAS no podríamos llevar a cabo todas las iniciativas que emprendemos” y alabando, además, el compromiso y la dedicación de sus integrantes. “En esta red somos conscientes de que es preciso dedicar un tiempo y un esfuerzo que no está retribuido. Debemos y queremos ser altruistas, porque aportamos valor al colectivo, al sector y a la sociedad”, sentencia Ángel con el apoyo unánime de los lozanos semblantes presentes en esta edición del Foro iAM. 

¿Choque de “civilizaciones”?

En opinión de Marina Arnaldos, “es fácil caer en el tópico de que los jóvenes vamos a por el cambio, mientras que las generaciones más veteranas se enrocan en el inmovilismo. Hay profesionales con décadas de experiencia que te sorprenden con iniciativas potentes y jóvenes que, por el contrario, no tienen ningún interés por la transformación”. Aunque, en general, admite, “es cierto que un joven va a estar más abierto al cambio, mientras que la experiencia tiene una mayor aversión al riesgo”. En este sentido, prosigue, “sí que percibo en el sector ciertas resistencias o, lo que es aún peor, fingidas no resistencias, frente a las que no tienes ni siquiera la oportunidad de combatirlas”. Amando adopta tono y gesto ecuánime para emitir su valoración: “Nuestros senior del sector del agua tienen muchos motivos para sentirse orgullosos de los logros alcanzados, lo cual justifica cierto tradicionalismo”, postulado compartido casi instantáneamente por Beatriz Flórez, que considera que “los senior tienen un conocimiento muy valioso que debemos interiorizar. Queremos y necesitamos esa transferencia de conocimiento para continuar desarrollando el excelente legado que nos hemos encontrado”. “Ese es el camino. Tiene que producirse esa mezcla, una hibridación que nos permita a los más jóvenes ir asumiendo, progresivamente, mayores cotas de liderazgo”, culmina Marina la interesante disertación, y nos recuerda, con temple y repartiendo su mirada que “no podemos olvidar que la actual generación es la que ha sacado al sector del agua de España y lo ha convertido en un referente internacional”. “¡Si al final de mi carrera pudiera mirar atrás y afirmar un logro de magnitud equivalente, estaría muy satisfecha!” exclama, levantando sus pupilas como el que espera un presagio que certifique esa posibilidad.

Aunque hay que contemplar que nosotros hemos salido al mercado laboral en un momento que no era el más propicio, hemos tenido que aprender a vencer el fracaso y continuar, a perseverar en aquello que queremos realizar”, matiza Quintilia López y que, frente a esta adversidad, “me gusta mucho el término resiliencia, tanto en el ámbito hidráulico como en el ámbito de las personas”, reconoce Quintilia, con el convencimiento de que es necesario adaptarse sin reservas a un tiempo nuevo, que impone retos y escenarios muy diferentes que requieren nuevas aptitudes y mejores actitudes. Marina entiende que “más allá del talento y la capacidad, la diferencia fundamental entre una persona que progresa y otra que se estanca está en la disponibilidad y la motivación para trabajar”. Amando Borge, por su parte estima que, efectivamente, “la gente que tiene motivación y actitud. Las personas que quieren aportar ese “algo más” marcan la diferencia”.

Para Luis Martín, la búsqueda de oportunidades ha de ser una constante que no debe conocer fronteras, porque  “lo ideal es que no haya diferencia entre estar fuera o dentro de España. Hoy en día, simplemente sabiendo inglés, tienes al alcance de la mano cualquier mercado”. Marina Arnaldos se muestra optimista: “Hay oportunidades, pero cada uno tiene que buscar su propia oportunidad. Trabajar en España no ha de convertirse en una obsesión: puedes estar un tiempo trabajando en España y luego podrá venir una etapa en otra parte del mundo y, posteriormente, volver de nuevo a España o a otro lugar… hay que salir de la zona de confort. Las personas que salen de España y de su zona de confort aprenden mucho como profesionales y aprenden mucho de sí mismos”. Quintilia también se muestra en sintonía con lo dicho, y añade: “Lo importante es pensar bien qué es lo que quieres hacer realmente y especializarte, así te diferencias en algo en lo que tienes verdadero entusiasmo, lo que te aporta una energía adicional que te hará destacar en ese terreno en el que sumas ilusión al talento”. Amando considera que “se genera verdadero talento en las universidades españolas. Enriquecerlo con estancias en el extranjero y con experiencias en diferentes empresas es muy valioso. Pero debería ser un objetivo para España conseguir generar las oportunidades adecuadas para que el talento que quiera quedarse en nuestro país no tenga que marcharse o pueda regresar”.

Ángel Robles, pensativo, hace verbo su reflexión: “Será esencial que en el futuro seamos capaces de reciclarnos y reubicarnos profesionalmente, porque avanzamos hacia un entorno que será cada vez más cambiante e incluso habrá puestos o perfiles de trabajo que se extinguirán o dejen de ser necesarios. Tendremos que estar preparados, en especial los que se sitúen en terrenos vanguardistas, para saber evolucionar junto con las tecnologías, porque preveo un futuro muy tecnificado, totalmente informatizado, que tenderá a la automatización de procesos y, por lo tanto, a un menor dependencia de trabajadores”. Luis Martín relativiza con el gesto y se explica: “Estamos ya a un nivel de tecnificación tal que llegará un punto en que se ralentizarán los progresos o serán difíciles de asumir porque, en no pocas ocasiones, nos olvidamos de la sociedad, de las personas, que son los destinatarios últimos de lo que ofrece la tecnología, y ahí veo también la importancia de la comunicación, de esa revolución pendiente en el mundo del agua de dirigirnos a las personas para alcanzar el máximo provecho de la innovación en el ciclo del agua, en cualquier parte del mundo, desarrollado o por desarrollar”.

¿Dónde estarán las oportunidades?

Amando Borge asiente y sentencia coincidente: “Prácticamente todas las necesidades de tratamiento y gestión del agua del mundo se podrían abordar con las tecnologías que tenemos ahora. El reto tecnológico presente es extender las tecnologías, universalizarlas”, sentencia que parece en armonía con el sentir de Marina, que prolonga la argumentación: “Realmente, innovar no es solo crear algo nuevo. Tenemos tecnologías que todavía tienen mucho recorrido para optimizar o adaptarlas en su utilización para diferentes tipos y realidades de uso”.

Beatriz Flórez contempla también numerosas oportunidades en tres grandes áreas: el uso del agua en las ciudades, en la industria y en la agricultura. ”Uno de los retos futuros será cómo implicar al agua en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, y concienciar a la sociedad de que conceptos como la huella hídrica deben formar parte de nuestro vocabulario“. ”En las ciudades vamos hacia un uso intensivo del Big Data en un entorno de digitalización que nos permita monitorizar y optimizar la gestión de este recurso limitado”. ”En la industria atisbo un cambio completo, caminamos hacia la transformación de las depuradoras en fábricas de energía, biomasa y agua de calidad adaptada. Aspirar a un ciclo integral de las propias industrias será tendencia. Sin olvidar el reto del uso eficiente del agua en la agricultura, sabemos que para 2050 seremos 90.000 millones de personas en el mundo, y por lo tanto, habrá que ingeniárselas para que en menor superficie regable debido al estrés hídrico podamos producir más alimentos, y para ello es preciso avanzar hacia la optimización de los sistemas de riego”.

Quintilia está completamente de acuerdo con lo expuesto: “El futuro está en la gestión integrada de los recursos hídricos, independientemente del uso: en la industria, en la agricultura y en urbano”. Es preciso, añade, “que fomentemos también infraestructuras verdes, no solo infraestructuras grises, para que se integre también el agua de lluvia. Es importante la información y la formación, que se consiga que los usuarios finales, ciudadanos, empresas y agricultores, sepan valorar el uso que hacen del agua y que estén implicados en esa gestión”. “Hablamos mucho de ciclo integral del agua cuando todavía es una línea de agua, no llegamos a cerrar el ciclo”, interrumpe oportuno Ángel el discurrir de las intervenciones, que retoma, reflexiva, Marina, con su predicción: “En el ámbito público, espero avances en la gestión en los recursos hídricos a nivel de cuenca, en cómo organizamos nuestros recursos desde el origen. A nivel industrial, yo veo el sector del agua muchísimo más integrado. Pasaremos a ser un componente esencial para que las actividades económicas se produzcan. Por supuesto, tanto en el ámbito público como en el privado, preveo un avance en las tecnologías de la información, tanto en las comunicaciones como en la automatización, con sistemas de ayuda a la decisión. Esperamos, además, que el sector del agua sea un elemento principal en la vida del ciudadano y que se entienda muy bien lo que hacemos”. Amando está convencido de que “alcanzaremos un sector mejor regulado, sin los obstáculos inherentes a la dispersión competencial y con unas tarifas adecuadas que permitan la inversión y la innovación”. “Hay que cambiar un poco la legislación, porque en algunos terrenos frena los avances, sobre todo a nivel reutilización, en especial en el sector agrario” precisa Ángel Robles.

Igual que las normativas, los participantes consideran que la Universidad también debe avanzar. Luis Martín se lamenta de que “los jóvenes investigadores de las universidades están condicionados por la estructura de paper, de tener que publicar, motivación que en muchas ocasiones condiciona las propias investigaciones, las inclina a discurrir hacía dónde más factible sea llegar a publicar”. “Si el ámbito académico se liberara de esta servidumbre, sería mucho más innovador. Podría llevar muchísimos más avances a la práctica y la colaboración con las empresas sería más fluida. El potencial es inmenso”, expresa Marina. “Desgraciadamente, no veo a la universidades como locomotoras de la innovación. Necesitamos que aumente la colaboración entre estas y las empresas para potenciar la innovación y promover el salto tecnológico orientado a resultados” lamenta Beatriz. Ángel, como era de esperar, tiene una percepción completamente distinta: considera que “la innovación en las universidades es mucho más vocacional y los artículos no suponen, realmente, un impedimento”, además, añade, “algo que va impulsar el cambio es el flujo, que ya se produce, de personal formado al máximo nivel en las universidades hacia las empresas, pero sin perder la conexión con las universidades. Esto generará un círculo virtuoso en innovación”. 

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