El Plan Hidrológico del Guadalquivir, aprobado con un respaldo del 86%

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(CHG) El Consejo Nacional del Agua ha aprobado hoy el plan hidrológico del Guadalquivir con un respaldo del 86% y con solo seis votos en contra y cinco abstenciones. De esta forma, el Consejo Nacional del Agua ha dado así luz verde al plan de la cuenca del Guadalquivir, y también a los del Guadiana y del Cantábrico Occidental y Oriental.

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Manuel Romero, ha mostrado su satisfacción por el resultado de la votación en el Consejo Nacional del Agua, que ha recibido, aseguró, “una amplísima mayoría” que refleja el consenso de la inmensa mayoría de las administraciones, sectores y organizaciones.

Romero ha intervenido en el Consejo Nacional del Agua para defender el proyecto del Plan Hidrológico y ha destacado que la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir es fruto de un “amplio proceso participativo en el que hemos estado en contacto, escuchando y atendiendo las demandas de todas las administraciones implicadas”, así como a los expertos, a las asociaciones, a los empresarios, a los regantes, a las organizaciones ecologistas y al sector energético.

El presidente de la CHG ha asegurado también que el Plan Hidrológico del Guadalquivir permitirá establecer un marco normativo para la gestión del agua “persiguiendo el equilibrio en la cuenca desde un planteamiento más sostenible”, en base a las directrices de la Directiva Marco del Agua y a la estrategia política y técnica marcada desde la Dirección General del Agua, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

La nueva planificación hidrológica incorpora la necesidad de compatibilizar la consecución del buen estado de las aguas superficiales y subterráneas además de atender las demandas existentes, llevando a cabo una gestión racional y sostenible del recurso. Estos objetivos pasan por incrementar las disponibilidades del agua, proteger su calidad, economizar su empleo y racionalizar sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales. En este sentido, el nuevo Plan Hidrológico establece las fórmulas necesarias para llevar a cabo una gestión integrada del agua bajo criterios de sostenibilidad.

Una de las principales novedades que aporta el plan es la imposición a los distintos usuarios de unas eficiencias mínimas que determinarán las dotaciones brutas de agua para cada uno de los usos hídricos. Con ello, los usos agrarios y de abastecimiento a las poblaciones deberán hacer un uso más eficiente del agua e incorporar mejoras para su modernización, si bien los núcleos urbanos inferiores a 50.000 habitantes dispondrán de una moratoria temporal para ajustar sus infraestructuras.

En este sentido, Manuel Romero ha expresado que el plan solicita “un gran esfuerzo” a los usuarios para reducir sus consumos de agua y ha agradecido a todos ellos (abastecimientos, regantes, industriales y otros) que hayan respondido “con una gran generosidad”.

En el plan se establece también una reorganización de los sistemas de explotación. En aras al equilibrio territorial en la totalidad de la demarcación, la CHG ha desarrollado un intenso trabajo con el fin de integrar en un sistema único la mayor extensión posible de la cuenca, lo que permitirá ofrecer las mismas garantías a los distintos usuarios apostando por una gestión basada en la unidad de cuenca. Por este motivo, se reducen de 15 a 8 los sistemas de explotación incorporando al Sistema de Regulación General todos los territorios con capacidad de interconexión entre sí.

De esta forma, el 73 % de la demarcación quedará integrado en el Sistema de Regulación General, mientras que se establecen los sistemas parciales de explotación del Guadiamar, el de abastecimiento a Sevilla, abastecimiento de Córdoba, abastecimiento de Jaén, Hoya de Guadix, Alto Genil y Bembézar-Retortillo. Sobre cada uno de ellos se ha realizado un análisis para la obtención de los balances y la determinación de las asignaciones correspondientes.

Por otro lado, el nuevo Plan Hidrológico da un salto cualitativo en la implantación de los caudales ecológicos, como una restricción impuesta a los sistemas de explotación. Debido a la problemática de la escasez de agua existente en la cuenca se hace imprescindible determinar los caudales que deben circular en la misma para alcanzar los objetivos medioambientales marcados por el Plan Hidrológico. En este sentido, y tras un intenso proceso de concertación llevado a cabo con los agentes interesados (administraciones competentes, expertos, asociaciones agrarias, sector energético, comunidades de regantes, organizaciones conservacionistas y otras organizaciones sociales) se han determinado los caudales mínimos circulantes a lo largo de toda la cuenca del Guadalquivir, así como los caudales máximos en algunos puntos significativos.

El nuevo Plan Hidrológico conforma un extenso documento en el que, además, se identifican y delimitan las masas de agua que conforman la demarcación del Guadalquivir (ríos, embalses, lagos, aguas subterráneas, aguas de transición y aguas costeras) y sobre ellas se definen los objetivos medioambientales que se deben alcanzar. Asimismo, el nuevo documento recoge el inventario de recursos y presiones existentes en la cuenca del Guadalquivir y se cuantifican los volúmenes de agua que demandan los diferentes usos presentes en la cuenca. A partir de ello se determinan las dotaciones para cada uno de ellos (abastecimiento, agricultura, usos industriales y otros usos). 

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