La eficiencia hídrica como eje operativo en la gestión del agua urbana
La eficiencia hídrica como eje operativo en la gestión del agua urbana
Durante el Spain Smart Water Summit 2025, la intervención de Ricardo Munguía Alfaro, Subsecretario de Operación de Infraestructura Hidráulica y Eficiencia en SEGIAGUA, formó parte de la sesión “Visiones desde Latinoamérica: liderar la transformación digital del agua en entornos complejos”, moderada por Araceli Iniesta, jefa del Departamento de Medio Ambiente y Cambio Climático en ICEX España Exportación e Inversiones. En su exposición, ofreció una visión detallada y técnica sobre los retos estructurales de la gestión del agua en la Ciudad de México y sobre el enfoque operativo adoptado para transitar hacia un modelo basado en eficiencia, control y uso intensivo de datos. Desde una perspectiva claramente operativa, su exposición integró contexto territorial, diagnóstico del sistema y resultados concretos derivados de la instrumentación, la automatización y la reorganización institucional del ciclo integral del agua.
Un sistema urbano condicionado por el territorio y la historia
Munguía comenzó contextualizando la complejidad hidráulica de la Ciudad de México, una de las mayores áreas metropolitanas del mundo, con más de 27 millones de habitantes en su zona metropolitana y 9,5 millones dentro de la ciudad. Ubicada en un antiguo lago endorreico, la ciudad enfrenta simultáneamente escasez de agua y riesgos severos de inundación, agravados por la subsidencia del terreno —con hundimientos diferenciales que superan los 70 cm anuales en algunas zonas— y por su localización en una región altamente sísmica.
El abastecimiento depende en gran medida del agua subterránea, con más de mil pozos en operación, complementados por aportaciones superficiales procedentes del sistema Cutzamala, que requieren bombeos superiores a los 1.200 metros de desnivel. Este contexto ha derivado en una explotación prolongada de los acuíferos, con un deterioro progresivo de su calidad, lo que ha obligado a desplegar infraestructuras avanzadas de potabilización, incluidas más de cincuenta plantas de ósmosis inversa.
Desde esta base, el subsecretario subrayó que la gestión integral del agua, desde la extracción hasta el saneamiento y la reutilización, no puede abordarse sin una visión sistémica que considere tanto el suministro como el desalojo eficiente del agua pluvial y residual, clave para evitar inundaciones catastróficas en una ciudad que recibe más de 700 mm de lluvia anual.
De la gestión de la oferta a la gestión de la demanda
Uno de los ejes centrales de la intervención fue el cambio conceptual en el modelo de operación. Tradicionalmente, la ciudad había gestionado el sistema desde la oferta disponible —repartiendo volúmenes procedentes de pozos y presas—, sin suministro continuo en ninguna zona de la ciudad.
Munguía explicó que el nuevo enfoque persigue una gestión basada en eficiencia, apoyada en datos, automatización y control de presiones, como vía para cerrar el déficit existente entre oferta y demanda. Este tránsito se apoya en una reorganización institucional: la creación de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) como entidad con capacidad no solo operativa, sino también normativa, con el objetivo de garantizar continuidad en las políticas públicas más allá de los ciclos administrativos de seis años.
Dentro de este proceso, la digitalización adquiere un papel estructural. La ciudad contaba desde hacía años con sistemas de telemetría, pero fragmentados por áreas, sin integración ni explotación conjunta de los datos. El valor de la sensórica —subrayó— no reside en visualizar variables aisladas en un SCADA, sino en convertir el dato en información útil para la toma de decisiones.
Control de la red primaria y sectorización efectiva
Un bloque relevante de la ponencia se centró en la red primaria de distribución, identificada como uno de los principales cuellos de botella operativos. Durante años, la red había sido considerada “calibrada” mediante válvulas parcialmente cerradas, lo que en la práctica generaba una infraestructura inoperante, con presiones insuficientes y sin capacidad de control dinámico.
El primer paso del nuevo modelo ha sido la instrumentación masiva de la red primaria, con la instalación de más de 150 puntos de control en grandes conducciones, integrando válvulas, compuertas y tanques en un sistema automatizado. Este control es condición previa para una sectorización entendida como estrategia operativa, y no como solución aislada a los problemas de abastecimiento.
Actualmente, la red cuenta con 512 sectores construidos, pero al inicio de la administración ninguno estaba operativo. A partir de la recuperación del control en la red primaria, se han puesto en servicio 22 sectores en régimen continuo real, con presiones moduladas, logrando recuperar aproximadamente el 15 % del volumen suministrado.
Entre los elementos clave destacados en este proceso se encuentran:
- Instrumentación y control de grandes tuberías para redistribuir caudales de forma óptima.
- Automatización de válvulas reguladoras de presión con consignas dinámicas.
- Integración de la información de producción, distribución y demanda en un único puesto de control.
Resultados operativos y mejora del servicio
Munguía dedicó una parte sustancial de su intervención a presentar resultados concretos derivados de este enfoque. En el subsistema San Antonio, en la alcaldía Benito Juárez, la modulación de presiones mediante una válvula reguladora de 20” permitió invertir la relación entre presión y caudal, alcanzando un suministro continuo. A ello se sumó la sustitución de medidores y la instalación de caudalímetros para mejorar la fiabilidad de las mediciones.
Las acciones combinadas de control de presiones y detección sistemática de fugas permitieron recuperar:
- 25 l/s mediante modulación de presiones.
- 45 l/s mediante detección y reparación de fugas no visibles.
En conjunto, se alcanzó una recuperación de 70 l/s, equivalente al 18 % de la dotación de la zona. Este trabajo se apoya en campañas de detección de fugas planificadas territorialmente, frente a la lógica reactiva basada únicamente en reportes ciudadanos, lo que ha permitido duplicar el número de fugas detectadas y reparadas en el primer año de gestión.
Otros proyectos destacados incluyen la mejora del servicio en Santa Catarina, con la construcción de 1,67 km de línea de conducción de 20” desde la planta potabilizadora Panteón Civil, y la modernización de esta instalación, que permitirá incrementar la oferta en 250 l/s para varias colonias del oriente de la ciudad.
Datos, automatización y capacidad institucional
En la parte final de la intervención, el subsecretario puso el acento en la necesidad de consolidar una infraestructura de datos robusta. La integración de telemetría, información pluviométrica, captaciones de pozos y reportes operativos en una base de datos común permite realizar proyecciones, analizar históricos y anticipar escenarios en un entorno caracterizado por una alta variabilidad climática.
Actualmente, se están desplegando más de 2.500 nuevos puntos de sensórica y se ha creado un puesto de control centralizado que gestiona producción, volúmenes por sector y reportes de falta de agua. Este avance se apoya en una inversión anual cercana a los 6 millones de euros en tecnificación, con el objetivo de alcanzar entre 60 y 65 millones de euros a lo largo de la administración para instrumentación, automatización e inteligencia artificial.
La intervención de Ricardo Munguía Alfaro dejó patente que la transformación del sistema hidráulico de la Ciudad de México no se apoya en soluciones aisladas, sino en un modelo operativo integral, donde la eficiencia, el control de la red primaria, la sectorización efectiva y el uso sistemático de datos constituyen los pilares para avanzar hacia un servicio continuo y técnicamente sostenible en uno de los entornos urbanos más complejos del mundo.