Iraq es considerado un país con escasez de agua extrema. El 98% del agua superficial que circula por el país proviene del Tigris y el Éufrates, ríos que nacen fuera de su territorio y, por tanto, su flujo es muy vulnerable a las represas y desviaciones de agua en Turquía, Siria e Irán. En Iraq funcionan 25 presas importantes, centrales hidroeléctricas y presas, y 275 estaciones de bombeo de riego que dan servicio a toda la zona regada. El responsable del uso del agua es el Ministerio de Recursos Hídricos. La población iraquí disfrutaba de un nivel relativamente alto de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en la década de 1970: en zonas urbanas, más del 95% tenía acceso agua potable, el 25% tenía conexión al alcantarillado y el 50% a fosas sépticas; en zonas rurales, más del 75% tenía acceso a agua potable y el 50% a un sistema de saneamiento. En la actualidad, las infraestructuras de agua del país están gravemente dañadas a consecuencia de las guerras de las décadas de los ochenta y noventa, las sanciones económicas y la situación política actual. Además, a este deterioro de las infraestructuras se añade el problema de la conexión directa de las bombas impulsoras en los hogares que reduce la presión del agua. Para revertir esta situación, se necesitan grandes inversiones para la rehabilitación de las redes y la construcción de nuevas instalaciones. La ONU está apoyando al Gobierno de Iraq con 121 proyectos de agua. Entre otros, en mayo de 2018, JICA firmó un acuerdo de préstamo de asistencia oficial para el desarrollo de 317,8 MUSD con el Gobierno de Iraq para apoyar dos proyectos de agua en Basora que se llevarán a cabo en colaboración con el Ministerio de Municipios y Obras Públicas y el Ministerio de Recursos Hídricos. Asimismo, el apoyo del FMI, las agencias de financiación del desarrollo y otros países han mantenido el gasto regular en Iraq. También el gasto en desalación de los últimos dos años ha ido en aumento por las nuevas inversiones de explotación y el incremento de los precios del petróleo. Los datos de inversión reflejan una tendencia positiva: en 2022 se invirtieron 17.367 MUSD en redes de agua residual y 10.256 MUSD en plantas de tratamiento. Para 2023, el aumento es significativo con 23.882 MUSD para redes de agua residual y 14.104 MUSD para plantas de tratamiento. Asimismo, se prevé que estas inversiones sigan creciendo y alcancen los 54.813 MUSD y 32.370 MUSD para redes de agua residual y plantas de tratamiento, respectivamente, en 2028. Los principales proyectos del sector del agua en Iraq y las claves de acceso al mercado puedes conocerlos consultando el informe ‘El mercado de equipos para el transporte de fluidos en Iraq’ en www.icex.es
Iraq es considerado un país con escasez de agua extrema. El 98% del agua superficial que circula por el país proviene del Tigris y el Éufrates, ríos que nacen fuera de su territorio y, por tanto, su flujo es muy vulnerable a las represas y desviaciones de agua en Turquía, Siria e Irán.
En Iraq funcionan 25 presas importantes, centrales hidroeléctricas y presas, y 275 estaciones de bombeo de riego que dan servicio a toda la zona regada. El responsable del uso del agua es el Ministerio de Recursos Hídricos.
La población iraquí disfrutaba de un nivel relativamente alto de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en la década de 1970: en zonas urbanas, más del 95% tenía acceso agua potable, el 25% tenía conexión al alcantarillado y el 50% a fosas sépticas; en zonas rurales, más del 75% tenía acceso a agua potable y el 50% a un sistema de saneamiento. En la actualidad, las infraestructuras de agua del país están gravemente dañadas a consecuencia de las guerras de las décadas de los ochenta y noventa, las sanciones económicas y la situación política actual. Además, a este deterioro de las infraestructuras se añade el problema de la conexión directa de las bombas impulsoras en los hogares que reduce la presión del agua. Para revertir esta situación, se necesitan grandes inversiones para la rehabilitación de las redes y la construcción de nuevas instalaciones.
La ONU está apoyando al Gobierno de Iraq con 121 proyectos de agua. Entre otros, en mayo de 2018, JICA firmó un acuerdo de préstamo de asistencia oficial para el desarrollo de 317,8 MUSD con el Gobierno de Iraq para apoyar dos proyectos de agua en Basora que se llevarán a cabo en colaboración con el Ministerio de Municipios y Obras Públicas y el Ministerio de Recursos Hídricos.
Asimismo, el apoyo del FMI, las agencias de financiación del desarrollo y otros países han mantenido el gasto regular en Iraq. También el gasto en desalación de los últimos dos años ha ido en aumento por las nuevas inversiones de explotación y el incremento de los precios del petróleo.

Los datos de inversión reflejan una tendencia positiva: en 2022 se invirtieron 17.367 MUSD en redes de agua residual y 10.256 MUSD en plantas de tratamiento. Para 2023, el aumento es significativo con 23.882 MUSD para redes de agua residual y 14.104 MUSD para plantas de tratamiento. Asimismo, se prevé que estas inversiones sigan creciendo y alcancen los 54.813 MUSD y 32.370 MUSD para redes de agua residual y plantas de tratamiento, respectivamente, en 2028.
Los principales proyectos del sector del agua en Iraq y las claves de acceso al mercado puedes conocerlos consultando el informe ‘El mercado de equipos para el transporte de fluidos en Iraq’ en www.icex.es




